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Órganos de animales posible solución en trasplantes para humanos |
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| Ciencia - Medicina |
FUENTE: La Segunda |
El problema de los trasplantes de órganos es una cuestión biomédica que exige no sólo un análisis del conjunto de problemas de carácter científico- tecnológico implicados en su aplicación, sino que se deben considerar aspectos éticos, jurídicos y sociales de gran importancia y que justifican que hoy día sea uno de los problemas importantes que aborda la bioética.
"Durante los últimos años la actitud y valoración social respecto a la extracción y trasplantes de órganos ha cambiado positiva y significativamente, debido al aumento de conocimientos y avances científicos respecto a su factibilidad, eficacia, manejo y minimización de los riesgos involucrados y, segundo, el aporte de los medios de comunicación social que han puesto en la conciencia colectiva el o los bienes implicados en esta práctica médica", explica la especialista Loreto Rodríguez, docente de la Escuela de Medicina de la U. Andrés Bello.
Solución a escasez
"Una de las actuales soluciones frente a la escasez de donación de órganos son los zenotrasplantes, es decir, trasplantes de órganos de animales a personas humanas, aunque pueden provocar problemas de rechazo o de infecciones", explica la profesional.
Precisamente para evitar tales inconvenientes se están produciendo animales transgénicos, es decir aquellos a los que se les introducen genes humanos, para después extraerles algunos órganos, como el corazón o el hígado, e implantarlos en el hombre.
"Es sabido que el cerdo y el mono son las dos especies animales más próximas a nosotros para tales efectos. Otras de las posibles soluciones es la creación de órganos artificiales para suplir la demanda de los pacientes que necesitan un trasplante y que está en desarrollo en algunos países", agrega.
Otra de las investigaciones bastante avanzadas y efectivas es la creación de órganos artificiales con fines terapéuticos lo cual minimizaría el tiempo de espera que en algunos casos puede llevar a la muerte del paciente.
Debate de cuando donar
"La extirpación de órganos de una persona viva y sana a otra enferma con fines terapéuticos se justifica éticamente pese a ser una mutilación directa, en la medida que mejore la vida o salve la vida del donante", reflexiona la docente.
"En este caso prima el valor, cuidado y protección de la vida del receptor por sobre la integridad física del donante siempre que este no ponga en riesgo su propia vida y/o salud. Un segundo aspecto es que sólo se pueden donar los órganos dobles del organismo vivo en resguardo de la propia salud del donante", explica la profesional.
Un tercer factor es la compatibilidad vital con el receptor. "En cuarto lugar se debe realizar la donación con total desinterés y altruismo por parte del donante quedando excluida toda posibilidad de comercialización o enriquecimiento económico o de otro tipo por parte del donante. Y por último, se deben resguardar las condiciones de validez de consentimiento. Todo ello hace entender que en estas condiciones es un acto éticamente lícito y más aún que manifiesta una nobleza y bondad extraordinarias aunque no sea efectiva la extracción, ya que sólo el gesto tiene en sí mismo todo un significado y un valor", dice la docente de la U. Andrés Bello.
Polémica muerte cerebral
Pero lo que actualmente está más en discusión y que involucra una serie de conflictos biomédicos y bioéticos es la donación de órganos de pacientes en diagnóstico de la mal llamada "muerte cerebral" que en estricto rigor es "muerte encefálica". Este tipo de muerte es un infarto cerebral total irreversible que en la mayoría de los casos se produce por un accidente automovilístico donde el cerebro ha sido objeto de un gran golpe lo que progresivamente impide que no llegue sangre al encéfalo lo que produce la destrucción rápida de todas las células nerviosas.
"Esta muerte significa un total cese de las funciones del tronco encéfalo raquídeo y su imposibilidad de regeneración. Sólo en este estado del paciente y unido a un respirador artificial es que los órganos sirven para ser trasplantados. Uno de los problemas involucrados es poder determinar si el cese de la actividad del encéfalo constituye la pérdida total y definitiva de la unicidad funcional del organismo, es decir deja o no de ser un todo como un organismo vivo", porque no es menos cierto que el paciente aunque tenga su encéfalo sin funciones neurológicas mantiene otras funciones vitales, subraya la especialista.
Estas y otras cuestiones como son las dificultades en la comprobación del diagnóstico aunque se realicen electroencefalogramas (al menos dos) y se usen otras evidencias de imagen y se respeten los protocolos de diagnóstico, la distinción radical con otros estados como el coma o el estado vegetativo persistente son de alta complejidad y conllevan una discusión que hasta el momento no esta del todo clara y universalmente aceptada.
"Si la muerte encefálica es un criterio real y total de muerte del individuo, ¿Por qué no es causa de muerte en la certificación de ésta desde un punto de vista jurídico? A nivel médico, por ejemplo ¿cómo es posible que declaremos que un paciente está en muerte encefálica y sólo horas más tarde se produce la muerte cardiorrespiratoria? Al parecer estas experiencias clínicas nos llevan a pensar que hay algo más complejo y aún no descubierto en estos criterios. Estas son algunas de las cuestiones que se plantea el mundo médico y que es necesario dilucidar para establecer criterios de valor frente a la donación de órganos en estado de muerte encefálica", analiza la docente.
"La voluntad expresa de ser donante a través de cedula de identidad no tiene ninguna validez jurídica, porque en Chile no se reconocen los testamentos anticipados. En el momento que un paciente cae en estado de muerte encefálica el consentimiento de ser o no donante es subrogado por los familiares directos según el lazo de consanguinidad y parentesco", finaliza la profesional.
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