La encuesta realizada a 8 mil 186 personas demostró una contracción en la empleabilidad y un aumento de un 1,7 por ciento en el último año, una de las cifras más altas en los últimos seis años.

Esta mañana el Centro de Microdatos del Departamento de Economía de la Universidad de Chile entregó la tasa de desempleo en el Gran Santiago, la que alcanza al 8,2%, equivalente a 264.600 personas desocupadas. La cifra representa un aumento de 1 punto porcentual respecto a la medición de septiembre de 2017, y una variación de 1,7 puntos porcentuales con relación a diciembre de 2016, según indicaron desde la institución.

Considerando un horizonte de corto plazo, este 8.2 por ciento es uno de los números más altos de los últimos seis años, pero desde una perspectiva histórica, la tasa se ubica en un nivel medio, explicó el economista Jaime Ruíz-Tagle, quien agregó que “las expectativas económicas hacia futuro no están completamente sólidas”, lo que limita la capacidad de contratar personas por parte de las empresas, lo que ha redundado en que el empleo asalariado no esté creciendo como uno hubiese esperado.

Por género, se observan alzas en el desempleo tanto en hombres como en mujeres, de 2,1 puntos porcentuales y 1,1 puntos porcentuales, respectivamente. Otro de los grupos que experimentó el alza fue el de los jóvenes, sector que aumentó en 3,6 puntos, alcanzando el 20 por ciento.

Sectorialmente, construcción (10,5%), Comercio (7,9%), Servicios de gobierno y financieros (7,2%) e Industria manufacturera (7,2%), fueron los que más puestos de trabajo perdieron.

En 2017 se experimentó una caída de 1,2 por ciento, lo que se explica fundamentalmente por la disminución del empleo asalariado de 2,5 por ciento en un año, junto a un aumento de los trabajadores independientes de 2,9 por ciento, según explican en un comunicado de prensa desde el organismo evaluador. En el análisis de ingresos, en tanto, los asalariados muestran un crecimiento de un 4.4 por ciento en el último año, los ingresos de los trabajadores por cuenta propia subieron un 5.7 por ciento en el mismo periodo. Según explicó Ruiz-Tagle “la fragilidad en el empleo se ha demostrado” sobre todo por la falta de un crecimiento asalariado de forma sostenida. En ese sentido, explicó que “lo que está ocurriendo es que el mercado laboral todavía no logra consolidarse de acuerdo a mejores expectativas de la macroeconomía” .

Otro de los índices que se elevó es el tiempo de búsqueda laboral. Desde Microdatos confirmaron que una persona demora cuatro meses en promedio en encontrarlo. “Menos de la mitad de las personas lo logra en menos de tres meses, lo que demuestra que el mercado laboral requiere una inversión y una tenacidad, que a veces en el caso de los jóvenes, les cuesta un poco más”.

Crédito: Francisco Velásquez – Diario UChile