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El movimiento acaba de lanzar el plebiscito que someterá a votación las diferencias programáticas para la elaboración definitiva del programa presidencial de Beatriz Sánchez. Las críticas no tardaron en llegar, y fue la Izquierda Autónoma la más punzante. Figueroa cree que hay disensos expuestos solo con el afán de sostener la papeleta electrónica.

El periodo de campaña presidencial ya comenzó de manera oficial y las cartas que aspiran a llegar a La Moneda cargan baterías para la última recta.

En eso está Beatriz Sánchez, quien este miércoles realizó el lanzamiento oficial del plebiscito programático del Frente Amplio, una votación que define aquellas materias en las que no se logró llegar a consenso para el programa presidencial.

El plebiscito se llevará a cabo entre el 20 y 26 de septiembre y dirimirá el plan de medidas en áreas en las que existieron diferencias. Con la papeleta ya a disposición de los votantes, desde el interior del conglomerado surgieron las primeras críticas.

Fue el movimiento Izquierda Autónoma el primero en hacer públicos sus reparos. A través de un comunicado oficial, la colectividad de Carlos Ruiz señaló que para el plebiscito “predominó en su diseño final una visión que en lugar de promover el valor del diálogo y los consensos construidos los últimos meses, los descartó despojando el componente político de ese proceso”.

Aprovechando el espacio, el comunicado también afirma que el problema es político y que este “alude a una concepción individualista y tecnocrática de la construcción política, que concibe la participación como un acto reducido a la elección individual de posiciones preconcebidas”.

Sobre la declaración pública profundizó Francisco Figueroa, uno de los fundadores del movimiento.

¿Por qué en el comunicado se habla de una desconexión entre lo político y lo social?

Algo que nosotros planteamos desde el comienzo fue que la prioridad tenía que ser establecer un nexo con los movimientos sociales, para establecer acuerdos de promoción de sus propuestas, porque concebimos que democratizar el Frente Amplio es hacer que esos sujetos colectivos se tomen el Frente Amplio; más que fomentar la participación de individuos. Esa debiese ser la prioridad. Es algo que Beatriz Sánchez ha sabido hacer bastante bien.

¿No consideran algo tardía la implementación de un plebiscito programático a dos meses de las elecciones presidenciales?

Uno de los efectos que tuvo la planificación del plebiscito fue que efectivamente se realizó un poco tarde, y por lo tanto se debió haber comenzado a trabajar mucho antes. Esto es responsabilidad de todos, hacemos la autocrítica. Nosotros decidimos participar críticamente en el plebiscito. Participar porque nos la estamos jugando por el Frente Amplio, aun cuando no siempre ganemos todas las posiciones, y crítica porque creemos que para mejorar las cosas a futuro hay que reconocer que faltó madurez para reconocer todas las diferencias que teníamos e incluirlas en el plebiscito y, a su vez, no forzar diferencias inexistentes para efectos de sostener un voto online. Creemos que nunca es tarde para hacer esa autocrítica.

¿Qué tipo de disensos crees que se explotaron?

En salud, por ejemplo, el consenso de no seguir subsidiando el lucro privado. Eso es consenso, nadie dijo lo contrario, pero el voto lo relativiza.

El voto establece, dentro del módulo “Reforma al sistema de salud”, dos opciones: “nuevo sistema solidario de salud”, que propone una “reforma estructural al sistema de salud”, y “       optimizar el sistema de salud actual”, que sugiere “fortalecer la salud pública y establecer mayor regulación del sistema privado”.

En otras materias, donde hubo posiciones muy generales pero concordantes, se levantaron algunas posiciones para posibilitar un voto un poco reduccionista entre un tipo de Estado muy centralista y otro muy participativo. Y en tercer lugar en algunos votos se hacen propuestas demasiado técnicas, que vienen más de grupos de expertos que de deliberaciones de base. Ahí falto el juicio político para hacer un voto más comprensible para quienes no militan en el Frente Amplio.

Sobre hacer un voto más convocante, ¿en qué se erró y cómo hacerlo más convocante?

Primero, tenemos que pensar en estas herramientas como herramientas para resolver diferencias. Para eso lo primero era identificar las diferencias que había en el Frente Amplio, con toda la honestidad del mundo y someterlas a votación, para hacer a la gente que milita en el Frente Amplio una persona soberana de verdad. Y para efectos de convocar más gente, lo esencial hubiese sido trabajar en un voto más simplificado. Reconocemos el trabajo que hay aquí, pero nuestra crítica pensamos que era necesaria para no hacernos los lesos con eso.



Si ese era el objetivo de la crítica, ¿por qué no esperar para hacerla en otro momento? Quizás después del plebiscito o después de las elecciones…

Por el contrario, yo creo que mientras más públicos se hacen nuestros debates más transparencia adquiere el Frente Amplio y más oportunidades tenemos para corregir el rumbo. Pensamos que era fundamental hacerla en este minuto porque no solo Izquierda Autónoma tiene reparos con el plebiscito. Otra gente que participó del Frente Amplio y de este proceso quedó con un gusto amargo. Nos parecía necesario hacer escuchar esa voz. Tenemos que pensar con más madurez. Esto no es para echarse al suelo, todas las coaliciones que tratan de trabajar con unidad en las diferencias tienen estas diferencias y saben trabajarlas. Sobre todo con un espíritu constructivo. Estamos trabajando para hacer que este plebiscito sea un éxito.

¿No les preocupa proyectar una imagen de desorden interno?

Nos preocupa más esconder el desorden que en algunas cosas hay, que es natural en una coalición de 8 meses. Lo principal, más que meter esos problemas debajo de la alfombra, es corregirlos.

La declaración pública también dispara algunos dardos contra Revolución Democrática. El texto señala que “sus impulsores (del plebiscito), principalmente ubicados en un sector de Revolución Democrática, le deben al Frente Amplio y a sus adherentes una autocrítica”.

En el comunicado hacen una crítica explícita a RD y la forma en que desarrollo el trabajo dentro de la comisión programática. ¿Por qué?

Tenemos que ser honestos. En esto no solo hubo un desencuentro entre quienes participaron de la organización del plebiscito y la mesa. Acá había diferencias entre las organizaciones sobre cómo organizar el plebiscito. En RD estaba instalada la idea que terminó predominando. Por lo tanto, nos parece que lo más transparente es reconocer esas diferencias y conversarlas. Nosotros no hacemos una condena de los hechos, solo llamamos a hacer una autocrítica

¿La autocrítica debiera ser de RD o de todos los que permitieron que ese escenario se diera?

Todos debiéramos asumir nuestras responsabilidades, pero sin hacernos los lesos. Lo que se empuja en distintos niveles en el Frente Amplio son decisiones que toman los movimientos, no son cuestiones aisladas de cada individuo.

Crédito: Martín Espinoza  – Diario UChile