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La Cepal lanzó el pasado jueves su informe anual sobre la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2017. Aunque en Chile la caída alcanzó un 40%, lo cierto es que esto no significa ni un retroceso, ni una mala noticia para la economía local. Con todo, este tipo de inversiones agudizaría la desigualdad de los salarios. 

La noticia era más o menos evidente: “La inversión extranjera directa cae un 40% en Chile”. La cifra fue entregada este jueves por la Cepal y estaba contenida en su informe anual La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2017. Los titulares especularon sobre la significación de este número y advirtieron que un futuro presidente “promercado” podría mejorar el escenario para Chile.

Sin embargo, el estudio que presenta y analiza las principales tendencias relacionadas con la colocación de capitales a largo plazo en la región, fue optimista en cuanto a la economía del país y advirtió que las causas de esta baja radicarían en asuntos ajenos a la situación particular del país.

En este sentido, el informe se refirió a 2016 como un periodo de difícil coyuntura, no sólo para Latinoamérica, sino que para todas las economías del mundo.

En ese periodo, la colocación de capitales extranjeros en toda América Latina y el Caribe presentó una disminución de 7,9 por ciento, alcanzando una cifra 167 mil millones de dólares, lo que a su vez representa una caída del 17 por ciento en relación al nivel máximo alcanzado en 2011.

Respecto a las causas que explican esta disminución generalizada está la caída de los precios de las materias primas, el lento crecimiento de la actividad económica en los distintos países y el escenario global de 



sofisticación tecnológica. En este sentido, se da cuenta de que la expansión de la economía digital ha tendido a que las inversiones trasnacionales se concentren en economías desarrolladas.

El informe de la Cepal se refirió a 2016 como un punto de inflexión respecto a la visión de la globalización y sus efectos económicos. De esta forma, el estudio apunta al referéndum por el que se aprobó la salida del Reino Unido de la Unión Europea (brexit) y la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, como hitos políticos que reflejan las tendencias que se han gestado a largo plazo en la producción y el comercio mundiales.

“Las economías desarrolladas han mostrado una mayor preocupación por la localización nacional de la producción que, junto a la acelerada transición tecnológica y la intensificación de las presiones competitivas, 

impulsan una reestructuración del universo empresarial hacia mercados más concentrados en actividades con un alto componente tecnológico”, se lee en el informe.

Así, el análisis refiere que las economías desarrolladas retomaron el protagonismo y recibieron el 59 por ciento de los flujos de inversiones. Por su parte, las economías “en desarrollo” r

 

ecibieron el 37 por ciento del total de las inversiones extranjeras, lo que representa una disminución del 14 por ciento.

Todos estos elementos han complejizado el ingreso de capitales extranjeros en América Latina y el Caribe, las que han registrado descensos por segundo año consecutivo, llegando a niveles similares a los de hace s

eis años.

Chile registró una baja en las inversiones de un 40,3 por ciento, ubicándose en el tercer lugar de las caídas más acentuadas, después Argentina (64,0%) y Ecuador (43,7%).

Pese a esto, el panorama  chileno no resulta preocupante en la medida en que los otros indicadores obtuvieron buenos resultados y las grandes inversiones se han mantenido.

Los grandes inversores

En el contexto global, es decir, más allá de Latinoamérica y el Caribe, los grandes inversores continúan siendo Estados Unidos, que aparece en primer lugar, seguido por China, de quien se señala:

“La estrategia de salida al exterior iniciada hace más de un decenio ha consolidado a China como actor global que se inserta en las dinámicas de sectores cada vez más sofisticados, participando activamente en las nuevas tendencias tecnológicas de la cuarta revolución industrial”.

En Latinoamérica y el Caribe los países inversionistas no se han diversificado. El 73% del total de la IED ingresó desde los Estados Unidos (20%) y la Unión Europea (53%). El 12% provino de los Países Bajos y un 8% desde Luxemburgo “dadas las ventajas fiscales que ofrecen ambos orígenes, son utilizados por las transnacionales de otros países para realizar operaciones, por lo que no está claro cuál es el origen mediato de estos fondos”, explica el informe.

Desde España ingresó el 8%, del Canadá y del Reino Unido el 5% cada uno, de Alemania, Italia y Francia, el 4% cada uno y desde el Japón un 3%.

En términos de fusiones y adquisiciones de empresas de la región, el informe señala que los Estados Unidos y la Unión Europea concentraron en conjunto la mitad del valor total de las operaciones en 2016 (un 29 y un 24 por ciento respectivamente), mientras que el Canadá y China representaron el 15 y el 12 por ciento.

En cantidad de operaciones, los Estados Unidos siguen liderando (23% del total), seguidos por el Canadá (15%), España (10%) y el Reino Unido (8%). Entre las 20 mayores operaciones, destacaron las adquisiciones en el sector energético realizadas por empresas de los Estados Unidos, países de Europa, China y el Canadá.

El caso de Chile

En 2016, la IED en Chile bajó por segundo año consecutivo y, con una disminución del 40,3%, totalizó 12.225 millones de dólares, el valor más bajo de los últimos diez años.

Esta situación se explica fundamentalmente por la caída de los préstamos entre empresas que, según señala el informe de la Cepal, constituyen uno de los componentes más volátiles de la Inversión Extranjera Directa. También bajaron en un 10 por ciento los aportes de capital,  representando cerca de la mitad del total de los flujos de IED.

Según cita el organismo de Naciones Unidas, el informe del Banco Central Balanza de Pagos, Posición de Inversión Internacional y Deuda Externa Resultados al primer trimestre 2017, los sectores donde ingresaron mayores inversiones extranjeras fue en minería y transporte y en las áreas que cubren los servicios básicos de electricidad, gas y agua.

En el sector de servicios y finanzas se registraron operaciones con inversión extranjera por un monto de 5 mil 400 millones de dólares. La operación de mayor magnitud fue la compra de la concesión de la Autopista Central por parte de la española Abertis a la canadiense Alberta Investment Management Corporation (AIMCo), por 1.028 millones de dólares.

“De esta forma, la empresa española obtuvo el control de las seis concesiones que posee en Chile, el tercer mercado más importante para sus ingresos después de España y Francia”, señala el informe.

Por otro lado, la venta del 40,2 por ciento de AFP Habitat a la empresa de seguros estadounidense Prudential Financial, Inc. constituyó la segunda operación más grande, por un total de 625 millones de dólares.

Otra de las grandes operaciones se conforma con los 613 millones de dólares que pagó Qatar Airways por una participación del 10 por ciento en Latam.

Si bien las inversiones anunciadas durante 2016 disminuyeron un 36 por ciento, el informe declara que una cuarta parte de los proyectos anunciados para Chile tienen una inversión estimada superior a 100 millones de dólares, los que se han mantenido estables en torno a 18 proyectos por año en la última década.

En este orden de cosas, el mayor inversor internacional en nuestro país es España, seguido por Estados Unidos y los Países Bajos.

 

El mercado de energías renovables fue el sector más atractivo para el desarrollo de nuevos proyectos acumulando un 70 por ciento de las futuras inversiones.

En este sentido, el sector energético también congregará grandes inversiones, particularmente la de 1.650 millones de dólares que realizará la empresa de origen irlandés Mainstream Renewable Power, correspondiente a la adjudicación de una licitación de suministro de 3.366 GWh en contratos a 20 años, que comenzarán a inyectar energía eólica al sistema a partir de 2021 y 2022.

El esta materia, el informe sostiene que el creciente interés en las energías renovables en el país “ha sido impulsado por la inversión extranjera, principalmente por parte de empresas europeas (en la última década, un 73% del valor anunciado en energías renovables en Chile correspondió a empresas de la Unión Europea)”.

En 2016, EDF Energies Nouvelles de Francia anunció proyectos en energía eólica y solar estimados en 600 millones de dólares, mientras la alemana Anumar anunció 2 proyectos de energía solar valuados en 515 millones de dólares.

En el mismo año también se destaca el anuncio de una empresa de origen brasileño, Latin America Power (LAP), que invertirá 587 millones de dólares en proyectos de energía eólica en el sur de Chile.

Estas inversiones han relegado a la actividad minera que hasta 2012 representaba cerca de la mitad de las inversiones realizadas en Chile. En 2016 representaron el 11 por ciento del total. Pese a esta baja sostenida en los últimos años, los recursos mineros continúan atrayendo capitales extranjeros, “aunque la minería de cobre ha perdido dinamismo y ha ido aumentando el interés en el litio”, destaca el informe.

El año pasado, Rockwood Holdings Inc., subsidiaria del grupo estadounidense Albemarle Corporation, anunció una expansión de sus actividades de extracción de litio en el desierto de Atacama por 500 millones de dólares, mientras que en el área del cobre, BHP Billiton informó que expandiría sus operaciones en 200 millones de dólares.

En el área de telecomunicaciones, el proyecto más grande fue el anunciado por la española Telefónica que instalará un centro de datos estratégico en el país, con una inversión estimada en 344 millones de dólares, que le permite ofrecer soluciones Open Cloud locales.

Chile es el país de la región donde se anunciaron más inversiones en energías renovables, que representaron el 33% del monto total anunciado para este sector en 2016, año en que también destacó México, donde la implementación de las reformas en el mercado energético y las consecuentes licitaciones de energías renovables se tradujeron en que el país concentrara un 32% del monto total anunciado.

Inversiones chilenas en el extranjero

En términos de emisores de capital extranjero, Chile se encuentra en segundo lugar después de Brasil.

Ambos países y México acumularon durante el año pasado el 81 por ciento de la inversión extranjera directa originada en la región en los últimos seis años. Sólo el año pasado alcanzaron un 76 por ciento entre los tres países.

En este ámbito, Chile tiene un 29 por ciento de inversiones en el exterior.

El eterno problema de la desigualdad

En abril de 2016, el número 118 de la Revista Cepal publicó un estudio de Macarena Suanes, estudiante de Doctorado en el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El documento es categórico al informar que existe una relación positiva entre la inversión extranjera directa y la desigualdad salarial. Por otra parte, señala que cuando se analiza el efecto de la IED por sectores de actividad, la colocación de capitales foráneos realizada en el sector servicios y en la industria manufacturera aumenta la desigualdad de los ingresos.

“Debido a las características de las economías de la región, que mayoritariamente presentan una persistente desigualdad de los ingresos en el tiempo, estos resultados revisten gran importancia desde una perspectiva de política económica, ya que aportan evidencia empírica sobre las implicancias distributivas asociadas a la inversión extranjera directa”, señala la autora en el documento.

Esta diferencia, dejaría la puerta abierta para que los gobiernos intenten canalizar u orientar los recursos extranjeros de tal manera que la inversión extranjera alcance a los sectores sociales pobres o  “diseñen y apliquen políticas redistributivas que permitan que los beneficios provocados por la inversión extranjera directa se extiendan y mejoren el bienestar de la población”, concluye la investigación.

Crédito: Victoria Viñals – Diario UChile