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Varios dirigentes, que en un minuto sonaron como cartas seguras del conglomerado, no estarán compitiendo con Beatriz Sánchez y Alberto Mayol. Las razones son múltiples, sin embargo, pese a que los reclamos y campañas se diluyeron, los frente amplistas destacan la experiencia conseguida.

La inscripción de primarias presidenciales en el Frente Amplio dejó a sus representantes satisfechos por la muestra de organización que significa participar en la instancia. Pero por otro lado, muchos nombres no estarán en la elección que definirá si será Beatriz Sánchez o Alberto Mayol quien representará al conglomerado en las presidenciales de noviembre.

Cuando los distintos partidos y movimientos de la coalición comenzaron a poner nombres sobre la mesa, causó ruido el rechazo a la opción del senador Alejandro Navarro, representante de País, y posteriormente a Luis Mariano Rendón, el abanderado del Partido Pirata. Por otro lado, Marcela Díaz del Partido Igualdad, tampoco se integró a la nómina de candidatos a La Moneda. Lo mismo Luis Mesina, vocero de la coordinadora ‘No + AFP’, quien en algún momento sonó con fuerza como un posible presidenciable.

Por distintos motivos fueron quedando en el camino estos personajes. En el caso de Igualdad, desde la colectividad señalaron que la situación fue en buenos términos y que se debió principalmente a tecnicismos, aseguró Iván Carrasco, dirigente de la colectividad.

“Si el Frente Amplio hacía primarias legales sabíamos que no podíamos incluir a Marcela porque ella es afiliada al Partido Igualdad, por lo tanto no podía ir a una primaria donde la legalidad la ponía Revolución Democrática. Eso se había conversado en la mesa nacional y era un acuerdo que teníamos en el partido también”, dijo Carrasco.

En otros casos, como el de Mesina, desde el Frente Amplio señalaron que fue él quien decidió no perseverar con la idea, lo que incluso molestó a algunos al interior de la coalición porque era visto como una forma de integrar al mundo social en la carrera a La Moneda.

Pero los casos más polémicos parecen haberse diluido frente a lo significativo de que el Frente Amplio haya conseguido las 33.500 firmas necesarias para ser parte del proceso. En el caso de Alejandro Navarro, quien fue cuestionado por la coalición por sus profundos nexos con la Nueva Mayoría, fue una carta que envió País en marzo el último intento por llegar a un acuerdo. La misiva nunca tuvo respuesta, aseguraron fuentes del Frente Amplio.

Algo similar ocurrió con el caso de Rendón, quien no consiguió el apoyo de 2/3 de las colectividades del Frente Amplio. Pese a que tras el rechazo a su candidatura, recibió el apoyo público de Alberto Mayol, con lo sucesivo de los días el reclamo fue bajando su impacto, las cúpulas del Frente Amplio, ocupadas en la recolección de firmas y la definición de la lista parlamentaria, tampoco respondieron a los reclamos y luego de que se concretara la inscripción de primarias, no ha existido un nuevo pronunciamiento de Rendón.

Pese a estas situaciones en el Frente Amplio están contentos y nada puede empañar lo conseguido. Pero militantes asumen que se puede mejorar.

El jefe de campaña de Alberto Mayol, Esteban Silva, manifestó que para una próxima oportunidad, el conglomerado debe hacer los esfuerzos porque no quede nadie fuera.

“Para construir un Frente Amplio, social y político, tiene que tener claridad político programática ideológica, sin exclusión”, aseguró Silva.

Mientras que Iván Carrasco del Partido Igualdad, señaló que la coalición debe esforzarse en abarcar mayores sectores de la sociedad.

“No vemos el Frente Amplio sólo como un referente estudiantil de clase media. Nos interesa que sea un referente social, popular. El papel de Igualdad en eso es impulsar la organización de las fuerzas, de los pobladores, de los trabajadores de Chile, dentro del Frente Amplio”, manifestó.

El próximo 2 de julio serán las primarias legales y el Frente Amplio está esperanzado en que la instancia sea un nuevo antecedente positivo para la colectividad, que por estos días goza con el rápido posicionamiento de Beatriz Sánchez en las encuestas.

Crédito: Maximiliano Alarcón – Diario UChile