Para el investigador de la Fundación Sol, Alexander Páez, estos sectores etarios no cuentan con derechos sociales como la educación, teniendo que asumir créditos para estudiar. En el caso de los adultos mayores, las deudas son provocadas por las mínimas pensiones que reciben.



El endeudamiento de los chilenos en 2017 creció en un 7,3 por ciento, según el informe de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, y existen más de 860 mil morosos. De ellos, la mayor cantidad corresponde a jóvenes y adultos mayores.

Según las cifras existen 4,47 millones de deudores bancarios y 933 mil no bancarios, es decir, aquellos que solo cuentan con una tarjeta de crédito otorgada por casas comerciales o supermercados.

El superintendente de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), Eric Parrado, indicó que del total, el 19 por ciento de las personas esta morosa, es decir, al menos 865 mil ciudadanos mantienen una deuda impaga. En cuanto a los ingresos, según el estudio más de la mitad de los deudores no bancarios tiene ingresos mensuales menores a 400 mil pesos, y en cuanto a su edad, en su mayoría tiene sobre 55 años.

Respecto del estudio, Parrado afirmó que: “Permite identificar los grupos en los que debemos enfocar los esfuerzos de educación financiera para el endeudamiento responsable, como son las personas de bajos ingresos, los jóvenes hasta 30 años y los adultos mayores de 65 años”.

El investigador de la Fundación Sol, Alexander Páez, indicó que no es casualidad que jóvenes y adultos mayores sean los que más adeudan en Chile. Para el experto, son sectores etarios que no cuentan con derechos sociales como la educación, teniendo que asumir créditos para estudiar y, en adultos mayores, provocadas por las mínimas pensiones que reciben, viéndose obligados a asumir préstamos para aumentar ingresos.

“El endeudamiento de estos sectores es por ausencia de derechos sociales, lo que le compete al Estado de manera directa. También afecta indirectamente, por la regulación del sistema crediticio que en Chile permite endeudar a personas que no producen ingresos, inactivos. La banca debe estar al servicio de las personas y no necesariamente al servicio de una tasa de ganancia financiera, serviría para aliviar la economía de los hogares y disminuir esta carga financiera”, argumentó.

Para la economista Alicia Gariazzo, el gobierno debería incrementar recursos en la política pública de educación financiera, además de regular la otorgación de créditos a sectores vulnerables, donde hoy las entidades sólo se rigen de acuerdo a las leyes del mercado. También precisó que Chile es el único país de América Latina donde sus habitantes cuentan con múltiples plásticos crediticios, tarjetas que son otorgadas, aseguró, sin que se cuente con ningún antecedente del beneficiario.

“Nuestro propio sistema económico lleva a que los sectores más débiles sean morosos, porque no les explican bien, porque saben que no pueden pagar y con ellos van a multiplicar su endeudamiento por concepto de tasas de interés usureras. A los viejos les ofrecen en las farmacias, cuando van a comprar medicamentos que tienen alto costo, una cosa ridícula que tengan una tarjeta de crédito que no puede solventar, por tanto el gobierno debería educar y las organizaciones, apoyar para prevenir que adultos mayores contraigan deudas en el comercio que no tienen ningún control”, subrayó.

Según la SBIF, el 31 por ciento de las personas presentan una carga financiera mayor al 40 por ciento del ingreso mensual, mientras que un 22 por ciento del total exhibe un endeudamiento que resta inmediatamente el 50 por ciento de sus ingresos mensuales.

Al informe de la superintendencia, se suma el estudio reciente dado a conocer por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que establece que la deuda de los hogares en el país alcanza el 42 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que ubica a Chile como el país con los consumidores con mayor deuda de América Latina.



Crédito: Rodrigo Fuentes  – Diario UChile