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Baja en la producción, menos empleos y el incremento de la mortandad en centros de cultivos, destacan en el informe de sustentabilidad 2016 dado a conocer por la Asociación de la Industria del Salmón. Para el director del Centro Ecocéanos, Juan Carlos Cárdenas, estos indicadores más que perjudicar al sector, significaron las mayores ganancias que las compañías han tenido en los últimos 20 años

En el informe se destaca la constante baja, por tercer año consecutivo, en la producción de Salmón, alcanzando casi las 728 mil toneladas el año pasado,  aproximadamente 100 mil menos que en 2015 y 200 mil toneladas, comparado con el 2014.

Para el presidente de Salmón Chile, Felipe Sandoval, tal descenso tendría como razón las pérdidas que se produjeron debido al boom de algas o marea roja que afectó a la región de Los Lagos el año pasado, además de una disminución manejada de la producción, con el fin de reestablecer altos precios de comercialización en el mercado internacional.

Juan Carlos Cárdenas, director del Centro Ecocéanos, aseveró que esta baja en las exportaciones, más que perjudicar a la industria las benefició con utilidades nunca antes vistas en el sector acuícola.

“Destacar que la marea roja es consecuencias directa del mal manejo sanitario de la industria salmonera, pero también la disminución en la producción fue hecho en la perspectiva de aumentar el precio internacional del salmón, un 20% menos de abastecimiento en países importadores y con este incremento sustancial del precio, las compañías ganaron más dinero que en los últimos 20 años, eso también fue de la mano con el aumento de la mortandad de salmones en un 49%, que corresponde a una cifra altísima”, argumentó.

En relación con el uso de antibióticos, el informe de sustentabilidad establece que en el año 2016 por cada mil  kilos de salmón cosechado, se utilizaron 452 gramos de antibióticos en terapias para combatir enfermedades como el SRS, reduciendo su uso en comparación a los dos últimos años.

Para la directora de la ONG Oceana, Liesbeth Van de Meer, la baja sólo se produjo por la relación con la menor cantidad de salmones producidos, además de un aumento en la fiscalización por parte de Sernapesca, quienes establecieron mayores restricciones a la cantidad de peces por jaulas, cuando se advierten enfermedades bacterianas.

“Aquí no hay voluntad de las empresas para disminuir el uso de antibióticos, sino que simplemente existe un juego de números, la disminución de la cantidad de medicamentos se debe a que existen menos salmones cultivados, no hay un plan desde las empresas, esto se produce por un aumento en el control del gobierno y se refleja en el aumento de antiparasitarios. Se necesita cada año más de estos fármacos, porque los salmones están llenos de piojos, no lo pueden controlar y cada vez se hacen más resistentes, por eso cada año tienen que usar mayor cantidad”, subrayó.



En cuanto al empleo, la cifra se situó en 61 mil puestos de trabajo, mostrando también una disminución en comparación con los 70 mil de 2015.

Para el Presidente de la Centra Unitaria de Trabajadores (CUT), de la provincia de Llanquihue, José Pacheco, más que la cantidad de ocupación, lo que influyó fue la tercerización de la labores y un aumento de contratos a plazo, afectando principalmente a mujeres que se dedicaban a faenar los productos, y que sin contratos fijos, no pudieron seguir trabajando, debido a la inexistencia de beneficios laborales que repercuten en su entorno familiar.

“En muchos casos lo están haciendo con plantas externas y trabajadores externos, pero también están exportando salmón no elaborado, es decir, se embalan por piezas completas y no con valor agregado, proceso que demanda menos mano de obra, es una adecuación del modelo, donde el empleo, más que la cantidad ha bajado la calidad”, aseveró.

Cabe destacar que según el Informe de Sustentabilidad 2016 de SalmonChile pese a reducción del uso de antibióticos, hubo un aumento de antiparasitarios de casi 2 gramos por tonelada, factor que para los personeros ambientalistas da cuenta el problema sanitario que afecta a la industria y que está lejos de ser controlado.

Crédito: Rodrigo Fuentes – Diario UChile