El académico conversó con Radio Universidad de Chile sobre los alcances de la pandemia del coronavirus, el estallido social y la conducción del presidente Sebastián Piñera.

Escucha acá la entrevista completa a Agustín Squella:

 

El abogado y académico Agustín Squella habló este lunes con Radio Universidad de Chile sobre los alcances de la pandemia del coronavirus, el estallido social y la conducción del Presidente Sebastián Piñera.

En entrevista con el director, Patricio López, en la primera edición de Radioanálisis, el Premio Nacional de Humanidades 2009 manifestó su “perplejidad” y “asombro” por las consecuencias que el Covid-19 ha provocado en el país y en todo el mundo. “Es bastante insólito para todos, he procurado controlar mis emociones y lo que digo, porque noto en los intelectuales del mundo -Zizek es el mejor ejemplo de eso- un atolondramiento, una especie de ansiedad por hacerse cargo de temas que tienen componentes que no dominamos”, dijo.

En esa línea, dijo no compartir “los discursos un tanto precipitados y candorosos de los que creen que a raíz de esta crisis sanitaria mundial vamos a tener algo así como un hombre nuevo o abruptamente vamos a pasar de sociedades muy individualistas, muy egoístas, muy posesivas, a unas sociedades del desprendimiento, de la solidaridad, de la bondad. No creo en eso”.

Cuando esto pase, lo más probable es que la mayoría de nosotros vamos a continuar siendo ese amasijo de virtudes y defectos que hemos sido siempre y lo más probable es que los gobiernos de los grandes países se seguirán comportando abusivamente con los países más pequeños y pobres”, continuó.

“Tampoco quiero ser pesimista al extremo y no admitir a lo menos la posibilidad de que una pandemia como ésta, que pone a la especie humana en su lugar (…) nos haga meditar acerca de que, defensores cada cual de nuestra propia individualidad, también vivimos en comunidad, en sociedad con otros, y que no es cierto lo que dijo Margaret Thatcher en la década de los ‘80 y que en Chile los neoliberales repitieron durante mucho tiempo, pero que ahora ya no repiten tanto: no hay sociedad, solo hay individuos y sus familias”, agregó.

Consultado por los efectos que la crisis sanitaria puede tener en las manifestaciones que se habían desarrollado en Chile desde octubre, Squella sostuvo que “el así llamado estallido social fue tan potente, fue tan oportuno desde mi punto de vista, que no podemos creer otra cosa sino que permanece vivo, aunque tal vez en un estado más latente que presente”. 

Yo no creo que esto vaya a acabar con el conjunto de demandas políticas, económicas y sociales, porque eso es lo que había detrás. No nos quedemos solo con las imágenes de las grandes concentraciones, que fueron muy positivas, ni menos con los actos de violencia, que personalmente descalifico completamente; quedémonos con lo que había detrás de esas manifestaciones, un conjunto de razonables y justas demandas. Creo que eso está vivo y tenemos que hacer notar que sigue vivo”, añadió.

En ese sentido, el académico de la Universidad de Valparaíso hizo un llamado a evitar la “amnesia” que le conviene a “los sectores conservadores del país” y advirtió que “vamos a estar en una situación distinta, muy complicada, es probable que haya que modular esas demandas, pero jamás renunciar a ellas”.

Consultado luego por el Presidente Sebastián Piñera, Squella valoró la gestión de la crisis sanitaria y dijo que “ha estado bastante más cerca de estar bien que de estar mal. Creo, o tal vez quiero creer, pero con algún fundamento, que las cosas se están manejando en general bien”.

Sin embargo, sobre la fotografía del mandatario en Plaza Baquedano, fue tajante: “El Presidente Piñera incurre a menudo en dislates o en auténticos disparates. A propósito del estallido social se cuentan varios (…) Lo de la Plaza Baquedano es impresentable”, indicó.

Squella ahondó también en las explicaciones entregadas por el jefe de Estado: “Él dice que haber descendido del automóvil no constituye un delito. Bueno, claro que no, pero constituye una torpeza política, porque cómo no se le ocurrió en ese momento, que al margen de cualquier intención que pudo tener, iba a ser procesado por el más de millón de personas que algún día estuvo ahí, en esa plaza y en general por el país, como una provocación, como una burla, como diciendo ‘ven, ahora yo estoy aquí’. Es una conducta adolescente, diría yo”.

Aun así, el intelectual pidió no “exagerar” y señaló que “si nos empezamos a pasar prolongadamente este tipo de cuentas, a partir de dislates y apreciaciones equivocadas, no vamos a terminar nunca (…) Yo creo que no fue baladí lo que hizo el Presidente con esa fotografía en Plaza Baquedano, lo repruebo sin ninguna duda, pero intento levantar un poco la mirada”.

Foto: Ojo en Tinta.




Crédito: Diario UChile