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El posible futuro presidente del Partido Socialista no se inclina públicamente por una candidatura y, dice, esperará la resolución del partido para trabajar en conjunto por una carta. Además, espera que las diferencias entre el PC y la DC sean pulidas para poder seguir proyectando el trabajo de la Nueva Mayoría.

En medio del enfrentamiento público entre la Democracia Cristiana y el Partido Comunista por la prohibición cubana de que Mariana Aylwin ingresara a la Isla, el exministro vocero de gobierno ya prepara su proclamación como nuevo Presidente del Partido Socialista (PS). A pesar de que las elecciones internas son recién el 26 de marzo, Elizalde corre con ventaja. Su lista, integrada por Camilo Escalona, Marcelo Díaz y Juan Luis Castro entre otros, representa la continuidad de la administración Allende y todo indica que corre con una distancia irreversible ante la lista competidora, conformada principalmente por las corrientes que encabezan Gonzalo Durán, alcalde de Independencia, y la diputada Maya Fernández. Esta alternativa, además, incluiría al diputado Osvaldo Andrade y contaría con el apoyo del precandidato presidencial Fernando Atria.

A pesar de la casi segura victoria, el extitular de la Secretaría General de Gobierno tendrá que lidiar con una directiva con diversas inclinaciones presidenciales.

La lista que presenta está compuesta por personeros de distintas facciones del partido, incluso con distintas opciones presidenciales, ¿por qué se decide esto?, ¿podría llegar a afectar eso a la dirección del partido?

En absoluto. El PS es un partido de carácter democrático y efectivamente en su interior existen múltiples posturas respecto del tema presidencial. Pero existe la voluntad de que una vez resueltos, todos vamos a respetar el resultado y vamos a trabajar juntos. Ahora, las dos listas más importantes que compiten en esta elección interna tienen las mismas características: están integrados por candidatos que apoyan a distintos precandidatos para la próxima primaria de la Nueva Mayoría.

En lo personal, ¿cuál es su opción presidencial?

Lo que yo he señalado es que en la próxima elección interna estamos llamados a definir quién va a ser el presidente del partido, no quién va a ser el jefe de campaña de un candidato en particular. Nosotros tenemos que respetar el mecanismo democrático que estableció el partido para definir su opción y la próxima elección debe dar garantías de que este proceso se desarrolle de la mejor forma.

Pero, ¿y su opción particular?

He señalado cuál es el rol que me corresponde jugar como presidente del partido. He sido bastante claro en eso. El desafío que tenemos por delante es construir una alternativa que efectivamente permita enfrentar la disyuntiva de la elección presidencial de noviembre. Va a ser nuevamente entre una opción conservadora y una progresista que impulse transformaciones para construir un Chile más justo y que se haga cargo de temas importantes como la reforma de la salud, o la reforma en el ámbito de las pensiones. El rol que nos corresponde es actuar como articulador para la construcción de una alternativa competitiva que represente un programa de transformaciones para enfrentar en el año de elecciones.

¿Cuál es la candidatura que, a su juicio, es la más competitiva de la Nueva Mayoría en este minuto?

A mí me interesa que nosotros estemos en condiciones de, primero, consolidar la unidad del conglomerado y, por tanto, que tengamos una primaria exitosa el próximo 2 de julio. Quien resulte vencedor o vencedora, debe contar con el apoyo de todos los partidos y los ciudadanos que se sienten interpretados por nuestras ideas. En el entendido de que es altamente probable que yo gane las elecciones internas, a mí me interesa contribuir, siendo garante de un proceso democrático, a que esta decisión se adopte de muy buena forma.

¿Eres partidario de que la Nueva Mayoría siga constituida como lo está actualmente?

En ese escenario, y después de la polémica de Mariana Aylwin, ¿no cree que las relaciones entre la DC y el PC puedan estar suficientemente tensionadas como para hacer peligrar esa proyección?

Precisamente por eso el desafío es cómo nos mantenemos unidos y cómo resolvemos adecuadamente nuestras legítimas diferencias. Entendemos que compartimos ciertos valores y principios. Para impulsar transformaciones en Chile se requiere construir mayorías y, por lo tanto, no es la lógica del sectarismo la que nos va a permitir construir esas mayorías. El PS se la ha jugado desde tiempos de la dictadura por promover la unidad amplia de todos los demócratas y los progresistas y vamos a seguir jugando ese rol. Yo noto el interés que existe de personalizar esta discusión, pero acá hay un tema más de fondo: cuáles son las ideas que vamos a representar, cuál va a ser el programa de gobierno y, por cierto, cómo trabajamos por una candidatura única con una lista parlamentaria unitaria.

Y en ese conglomerado en el cual, según lo que dice, existen ideas comunes, ¿cuáles son las ideas comunes entre el Partido Comunista y la Democracia Cristiana?

Chile es un país que ha progresado mucho desde que recuperamos la democracia, pero sigue siendo un país con enormes desigualdades sociales. En ese sentido, independiente de los avances que representen estos cambios, todavía existen muchas cosas pendientes. Me parece fundamental seguir trabajando para consolidar un país con mejor distribución de la riqueza y para garantizar condiciones para que el crecimiento económico y el progreso lleguen a todos los hogares.

¿Se revolverían las aguas en caso de que la Democracia Cristiana decidiera no ir a primarias con la Nueva Mayoría?

Yo espero que la decisión de todos los partidos de la Nueva Mayoría sea concurrir a una sola primaria presidencial y, por cierto, los socialistas nos la vamos a jugar por que tengamos un programa común, una candidatura única y una lista parlamentaria unitaria.

¿Es el Partido Socialista un partido verdaderamente socialista?

Sí, completamente.

¿Apegados a la doctrina socialista?

Completamente.

Crédito: Martín Espinoza – Diario UChile