Cerca de 200 mil personas sufrirían esta enfermedad hoy en nuestro país, cifra que se elevaría por el medio millón para 2050, conforme la población envejece y se enfrenta al principal factor de riesgo de esta enfermedad: la edad. En la siguiente entrevista, la neuróloga, académica de la Facultad de Medicina y coordinadora de la Clínica de Memoria y Neuropsiquiatría de la U. de Chile, entrega las claves de una enfermedad sobre la que hay que tomar cartas en el asunto con urgencia.
Los estilos de vida, el nivel educacional y la edad son algunos de los factores de riesgos de la enfermedad de Alzheimer.

“El tratamiento del Alzheimer tiene que estar tanto dirigido al paciente como a su entorno, y específicamente a la persona que va a ser su cuidador principal”, advirtió la profesora Slachevsky.

Sobre los 65 años se habla de una posibilidad de 5 por ciento de tener demencia, entre las cuales la más frecuente es el Alzheimer. Las prevalencias llegan al 40 por ciento en los mayores de 80 años.

Existen múltiples formas de demencia y una de las más frecuentes es la enfermedad de Alzheimer, que se caracteriza por el desarrollo de un daño a nivel cerebral, debido a lesiones neurodegenerativas. “En la enfermedad de Alzheimer se produce una muerte anormal de las neuronas, de las células principales constitutivas del cerebro en determinadas regiones”, detalló la Dra. Andrea Slachevsky, sobre la patología que se estima afectaría hoy a 200 mil personas en Chile, y cuyo principal factor de riesgo es la edad.

En el Alzheimer lo primero que se daña son las regiones que tienen que ver con la capacidad de adquirir nuevas memorias, los hipocampos, comenzando con un declive de las capacidades cognitivas del paciente, generalmente asociada a trastornos de la conducta, lo que impacta en una merma de sus capacidades, pérdida de independencia, y necesidad de apoyo en las actividades de la vida diaria.

¿Hay factores hereditarios que influyan en el desarrollo de esta patología?
Uno podría diferenciar el Alzheimer en dos grandes tipos, un porcentaje muy menor, cerca del 5 por ciento es de naturaleza hereditaria. La característica de eso es que se suele presentar a edades más tempranas y hay múltiples personas de la familia que lo presentan. En la mayoría de los pacientes con Alzheimer, un 90 o 95 por ciento, hay múltiples factores de riesgo, que uno podría dividir en dos grandes grupos: factores de riesgo modificables, que se asocian a estilos de vida, nivel educacional y cardiovascular; y factores de riesgo no modificables entre los que está la edad y los factores genéticos, pero no son deterministas.

Dada esta gama de factores de riesgos, ¿podemos prevenir el Alzheimer?
Sí, absolutamente. Se estima que alrededor del 30 por ciento de la posibilidad de tener demencia es modificable, y los principales factores de riesgo y la prevención, uno la puede ver a lo largo del ciclo vital. Hay factores de riesgo, que se dan en edades tempranas de la vida, y básicamente lo principal es la educación. La mayoría de los estudios muestran, que, a menor nivel de educación, mayor posibilidad de tener Alzheimer. Hay otros factores de riesgo que son más bien los estilos de vida, entre los que está la actividad física, la actividad intelectual y social y todos los factores de riesgo cardiovascular. Todo lo que hace bien para el corazón, hace bien para el cerebro, y todo lo que hace mal para el corazón, también aumenta la posibilidad de dañar el cerebro. Estamos hablando por ejemplo, de hipertensión, diabetes, obesidad y sedentarismo.

¿Cuál es la edad promedio en que comienza a manifestarse la patología?
El principal factor de riesgo del Alzheimer es la edad y a mayor edad, mayor posibilidad de que se presente. Sobre los 65 años se habla de una posibilidad de 5 por ciento de tener demencia, entre las cuales la más frecuente es el Alzheimer. Las prevalencias llegan al 40 por ciento en los mayores de 80 años.

¿Qué síntomas deberían alertarnos a consultar por un posible Alzheimer?
El principal síntoma es que la persona empieza a presentar un declive de sus capacidades cognitivas. Empieza un deterioro progresivo de la memoria y no son los olvidos que uno podría decir cotidianos que tenemos casi todos y que son parte del diario vivir. Me refiero a una persona que tenía una cierta capacidad de memoria, y que empieza a presentar cada vez con mayor frecuencia olvidos, se pone repetitiva, pierde objetos, tienen dificultad de orientación visoespacial, y su desempeño en el diario vivir se empieza a ver afectado por todo esto.

¿De qué manera y qué especialista hace el diagnóstico de Alzheimer?
Actualmente en Chile existe un Plan Nacional de Demencia, que es una propuesta de una política pública impulsada desde el Ministerio de Salud, y uno de sus elementos que es muy importante, es que señala que el primer nivel de atención lo pueden hacer los médicos generales o los médicos de familia, porque ante una queja de memoria, lo principal es ver primero si hay enfermedades intercurrentes o factores que puedan explicar los trastornos de memoria. Por ejemplo, en personas de edad puede estar impactando la polifarmacia, o cuadros médicos como anemias, trastornos como tiroides o depresiones importantes. Si no se encuentra ninguna causa tratable o reversible del problema de memoria, y se requiere una mayor evaluación, en Chile general los que tienen más experiencia en términos de especialidad son los neurólogos o geriatras. Muchas veces el diagnóstico requiere la participación de otros profesionales, como cuando es necesario aplicar una evaluación neurosicológica, que es una prueba estandarizada que hace un psicólogo u otro profesional que aplica una serie de pruebas de memoria y de otras capacidades cognitivas, para objetivar si hay o no problemas de memoria. El otro elemento importante es que se pidan exámenes complementarios para descartar causas potencialmente reversibles, exámenes de sangre, scanner o resonancia nuclear magnética cerebral.

¿Y cómo se llega a saber que es Alzheimer y no otro tipo de demencia?
Por los elementos clínicos, el perfil clínico es característico. El Alzheimer en su forma más típica hay un trastorno de memoria progresivo, y los exámenes complementarios ayudan a descartar otras causas posibles.

Desde que se declara la enfermedad, ¿cómo sigue su avance?
Son enfermedades que tienen un perfil progresivo y al principio se comprometen actividades cognitivas como la memoria, pero también se van comprometiendo otras como la función ejecutiva, que es la capacidad de resolver problemas, se compromete todo lo que tiene que ver con el lenguaje, las capacidades de orientación visoespacial, trastornos de lectura y escritura, en etapas más avanzadas puede haber dificultades motoras, afectándose las actividades más básicas.

¿Cuánto dura la enfermedad y con qué rapidez se va sucediendo el daño?
Es bien variable en términos generales y hay pacientes que evolucionan más rápidos y otros más lento, pero en general se habla de una sobrevida de diez años. Sin embargo, eso es muy variable de un paciente a otro.

¿Cómo es el tratamiento que se da hoy a un paciente con Alzheimer?
Un elemento súper importante es que el tratamiento tiene que estar tanto dirigido al paciente como a su entorno, y específicamente a la persona que va a ser su cuidador principal, ya que en la medida que la enfermedad avanza va a ser más necesario darle asistencia y apoyo a esa persona. Actualmente no existe ningún fármaco curativo, o sea, que detenga la enfermedad ni que la cure. Existen fármacos que se utilizan, pero con un efecto bastante limitado, son fármacos sintomáticos, y también algunas veces se utilizan fármacos que tienen que ver con el trastorno de la conducta, psicotrópicos, si es que se producen trastornos de la conducta importantes. Pero el principal tratamiento actualmente son las terapias no farmacológicas, que tienen que ir dirigidas tanto al paciente como al cuidador, y éstas buscan lograr mantener la funcionalidad el mayor tiempo posible, evitar los trastornos de la conducta. Es claramente un tratamiento multidisciplinario y ahora están propiciando tratamientos no farmacológicos personalizados, tratando las especificidades de cada dupla paciente/cuidador y en función de eso proponer tratamiento.

¿Cuál es el costo del tratamiento de un paciente con Alzheimer y sobre quién este costo hoy en Chile?
Hay un estudio que realizamos en Chile en 2017 con el académico de la Facultad de Economía y Negocios, Daniel Hojman, y mostramos que el costo mensual en promedio es de U$1.400. La mayoría de ese costo, aproximadamente un 70 por ciento, es lo que se llama costo indirecto, que corresponde a las horas que el familiar o cuidador dedica a cuidar un paciente. Si lo valorizamos en términos de si esa persona no estuviera y tuviéramos que contratar a una persona, el 70 por ciento se iría en ello. El 30 por ciento es un costo asociado por gasto en salud o apoyo social institucionalización contratación de un cuidador profesional. Ese número es bien importante porque nos dice que, si nos comparamos con otros países con el mismo ingreso per cápita, en Chile claramente la gente no está accediendo a una adecuada atención de salud y el costo lo asume básicamente la familia. Otro dato interesante de ese estudio es que mostramos que la enfermedad era mayor en personas de nivel socioeconómico bajo. Además de ese costo, efectivamente, hay un porcentaje no menor de personas que deben dejar de trabajar para hacerse cargo de su pariente. Y ahí hay un costo asociado también a la pérdida de la productividad labor.

En este contexto, la posibilidad que el Alzheimer se sume al AUGE, ¿sería una alternativa relevante?
Actualmente se está hablando de esa posibilidad, y me parece muy importante pensar bien qué es lo que se va a garantizar. Si se garantiza solo el acceso al diagnóstico, en opinión de todos los expertos, es una política pública que tendría más bien efectos negativos que positivos, porque si diagnosticamos a las personas y no les aseguramos todos los procesos postdiagnósticos y la continuidad de los cuidados, es finalmente no entregar a la gente las herramientas para vivir mejor con la enfermedad. Por lo tanto, es muy importante que cuando se piense AUGE para el Alzheimer, que se piense no sólo el diagnóstico sino el acceso a una adecuada atención de salud y apoyo social para la persona.

Según las estimaciones para 2050 en Chile 550 mil personas sufrirían Alzheimer, ¿qué tiene que medidas debería tomar el Estado para afrontar esta situación?
El Plan Nacional de Demencias es una política pública súper buena pero aún está muy limitada, su grado de cobertura es limitado y se tiene que fortalecer. También otro problema es que uno vería es que el Plan Nacional de Demencias hasta la fecha lo han instaurado, lo han impulsado básicamente el MINSAL e idealmente se deberían incluir todo lo que son los cuidados sociales y una mayor participación de otros ministerios. Sabemos que las demencias en general requieren una mejor combinación entre diversos factores, debemos mejorar todo lo que es el trabajo intersectorial, y eso está pendiente en el Plan Nacional de Demencias.

Todo el tiempo se difunden noticias sobre nuevos hallazgos respecto a la investigación en Alzheimer. ¿Existe algo que indique que se va a encontrar la cura a esta enfermedad?
Yo diría que el escenario es más bien incierto. Aún entendemos poco la fisiopatología del Alzheimer, y no existe claridad sobre cuáles son los mecanismos causales asociados a ésta. El otro elemento importante es que se han propuesto algunas vías fisiopatológicas que se han intentado abordar con tratamientos más de tipo curativo. El problema es que se piensa que se llega demasiado tarde, entonces, lo que se está haciendo es una investigación más clínica, avanzar en un diagnóstico preclínico, porque se supone que si uno logra identificar la enfermedad antes que haya un daño muy importante a nivel cerebral, algunos fármacos que se han probado podrían ser más eficaces, pero eso es una apuesta. Hay bastantes incógnitas y primero hay que entender mejor la enfermedad.

Crédito: Francisca Siebert /DiarioUChile.