Consecuencias de diversa índole deberían estar por venir en el panorama de la Iglesia Católica, luego de la carta papal conocida el pasado miércoles. Frente a ello, Antonio Bentué señala: “Hay formas de ser obispo que no tienen nada que ver con el Evangelio, que son formas de poder eclesiástico, y eso es lo que hay que cambiar”.

Recién comienza esta especie de período de cambios de la Iglesia Católica en Chile. Esto, luego de que el Papa Francisco citara a una reunión a todos los obispos de Chile, a partir del conocimiento del detalle de la investigación realizada por el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, en el marco del supuesto encubrimiento de Juan Barros a los abusos sexuales de distintas índoles cometidos por Fernando Karadima.

Frente a ello, el teólogo Antonio Bentué analizó este nuevo escenario.

¿Ha sucedido algo así en la historia del Vaticano? ¿Había ocurrido que un Papa pidiera perdón?

No. Nunca había sucedido que el Papa pidiera perdón y reconociera que se equivocó y que siente vergüenza por eso y que ha sido mal informado. Ese reconocimiento no lo encuentro en la historia papal. Excepto San Pedro, que es al comienzo, después de las tres negaciones (respecto a Jesús). Más encima, Pío Nono definió que el papa era infalible cuando tocaba temas de Fe y costumbre. Por lo tanto, es mucho más notable que diga que se equivocó.

¿Ese dogma de la inefabilidad sigue hasta hoy?

En 1870, Pío Nono pretendía que se dijera que el Papa era infalible siempre que orientaba, pero el Vaticano I le paró el carro y matizó que solo es infalible cuando define algo como dogma de Fe, cosa que en la historia reciente no ha ocurrido nunca desde la definición de Pío XII del año 1950 de la Asunción de María como dogma católico. Es la única vez que se ha ejercido el dogma de la inefabilidad.

Esto de que falta información “veraz” ¿le parece creíble?

Creo que Francisco tenía información veraz, el problema es que seleccionó de la diversidad de opinión que le llegaba –o que le tendría que haber llegado– alguna, fiándose de cercanos y, desde ahí, juzgando que las otras no eran veraces. Y ahora, con la información de Scicluna, se ha dado cuenta que la cosa era al revés: la veracidad pesaba en la otra información y que la que él dio por veraz, no lo era.

¿El error, entonces, fue seleccionar lo que no había que seleccionar?

Exactamente, sin tomar en cuenta la mucha información que se mandó. Una cosa personal: el 2015, en marzo, antes de que el obispo Barros asumiera, yo le mandé una carta a él, al obispo Koljatic y al obispo Valenzuela, los tres involucrados con lo de Karadima, aconsejándoles que renunciaran. Estaba también toda la presión de Osorno y algunos obispos no estuvieron en la consagración en esa ciudad porque no estaban de acuerdo. Menos de la mitad del Episcopado fue ahí. A pesar de todo eso, que estaba acumulado y que estaba ahí, había algo cerca del Papa que le daba más credibilidad. Hay gente sospechosa de ser los responsables de la mala información.

Imagino que Ivo Scapolo, nuncio en Chile…

Obviamente. Él es directamente responsable por acción o por omisión de esta desinformación del Papa. Lo es también el cardenal Errázuriz, cercano de los nueve asesores que tiene Francisco para el cambio de la curia. Él fue el que dijo que toda esta cosa era una calumnia, y usó la misma expresión del Papa. Por acción o por omisión es co-responsable. Ambos deberían renunciar a su cargo.

¿Pero ahí el error fue del papa o no?

Él también pide perdón por la actitud que hubo; siente que fue un pecador, que fue orgulloso, lo cual lo honra. Hubo algo en la actitud de su punto de vista que no quería ceder y al final cedió a su orgullo y reconoció que se ha mal informado. Lo dice con vergüenza, con dolor.

¿Cuál cree que será la decisión que tome?

Ha convocado a los obispos a Roma y dice muy claro que aquí van a tener que medidas duras a corto, mediano y largo plazo. Estas son relacionadas con el problema y con sus responsables. Si la Iglesia (católica) chilena quiere retomar la confianza, las personas que han sido responsables de la falta de confianza, tienen que renunciar, dar un paso al lado. Los tres obispos (que fueron cercanos a Karadima) que ya en 2015 ya eran problema, y que tienen problemas en sus ciudades. Después hay responsables de más largo aliento. Están las consecuencias del cardenal Angelo Sodano y de su relación íntima con Karadima, donde ambos forjaron el nombramiento de los obispos de El Bosque. Sodano tiene una responsabilidad tremenda en este escándalo. Él tenía una confianza enorme con Juan Pablo II, siendo su secretario de Estado.

¿Los obispos de El Bosque deberían renunciar?

Hay uno, Arteaga, que ya está prácticamente retirado por salud. Pero los otros tres, les dije en su momento que debían renunciar. Fueron alumnos míos y eso me dio la confianza de aconsejarlos como viejo profesor, diciéndoles que renunciaran para hacerle un bien a la Iglesia.

¿Le contestaron esas cartas?

El de Osorno (Barros) nunca. Con el de Talca (Horacio Valenzuela) conversamos por teléfono y el de Linares (Tomislav Koljatic) me contestó una carta larga que no tenía nada que ver con lo que le había dicho. Pero bueno. Antes de la venida del Papa le mandé una segunda carta al de Osorno para decirle que él, por la amistad que había tenido con Karadima, le pidiera que hiciera una declaración pública de perdón a la Iglesia Católica chilena. Karadima tiene que hablar y pedir perdón a la Iglesia por el mal que le ha hecho. No puede estar así, rezando, no: tiene que pedir perdón a la Iglesia.

¿Le contestó algo Barros?

No, nunca.

¿Cuál es el futuro para el catolicismo a partir de esto?

Parece que ya se pusieron de acuerdo en una cierta proposición para cuando vayan a ver al Papa en abril o mayo. Luego de esa reunión tendrán que venir los resultados que corresponden. Hay renuncias que se tienen que hacer y eso tiene que servir para que se mire mucho mejor qué obispos ponen en las diócesis: obispos que no sean señores, que sean reales servidores del pueblo de Dios, que vivan como vive el pueblo, no como señores feudales. Eso vale para los obispos del sur, que es un desastre pastoral lo que están haciendo ahí, ajeno al diálogo interreligioso con el mundo mapuche. Hay formas de ser obispo que no tienen nada que ver con el Evangelio, que son formas de poder eclesiástico, y eso es lo que hay que cambiar.

¿Tiene algunos nombres de esos señores feudales?

Obviamente los hay; la institución como tal tiende a eso. Hubo obispos en el Vaticano II que renunciaron a tener propiedad privada, como monseñor Enrique Alvear, monseñor Fernando Ariztía, monseñor Carlos Camus y otros. Eso nos falta. Hay pocos así. Está monseñor Goic, que ya se retira por edad, que es un hombre que va en esa línea. Pero los más jóvenes, que venían de Karadima, están en la onda de señores feudales y tienen mucha vinculación a la economía, la plata, la gente platuda y etcétera. Hay un tema muy fuerte ahí que no tiene nada que ver con el Evangelio.

Crédito: Nicolás Massai D.