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La cifra revelada en un estudio del Colegio Médico demuestra que esta disminución en la atención por medio del Fondo Nacional de Salud disminuyó explosivamente entre 2008 y 2015 producto del endeudamiento de los médicos por sus estudios, la falta de vocación y la contratación de clínicas privadas que aseguran millonarios sueldos para los expertos de la salud.

Un reciente estudio realizado por el Colegio Médico reveló que los profesionales que prestan servicios al Fondo Nacional de Salud en la Modalidad de Libre Elección disminuyeron un 30%, entre 2013 y 2015.

Esta es una de las modalidades de atención que establece el régimen de prestaciones de salud. Bajo esta forma, el usuario decide libremente al profesional con el que se quiere atender y la entidad en la que quiere ser tratado, esta puede ser del sector público y privado, solo debe encontrarse inscrito en el rol de la entidad pública, que haya celebrado convenio con éste y otorgue las prestaciones que se requieran.

El análisis colegiado plantea que la fuga de especialistas se debe a una subvaloración de aranceles, cierta falta de vocación profesional, mientras que otros sectores apuntan a la “institucionalización” de la medicina.

La presidenta del Colegio Médico Regional Metropolitano, Izkia Siches, explica que la baja en los pagos por parte de Fonasa y la contratación de médicos por parte de instituciones de salud, ha influido en esta disminución de galenos en la modalidad de libre elección.

“En general se ha estancado el pago por esta modalidad, porque no es muy rentable para los médicos. Además, muchos se han ido institucionalizando en centros de salud que ya tienen convenios con Fonasa”, explicó la especialista.

Según el análisis del gremio sobre las cifras del seguro público, la cantidad de médicos que prestaron servicios a Fonasa en la Modalidad Libre Elección, pasó de más de 15 mil en 2013 a 10 mil 500. Ese porcentaje se incrementa si se comparan los médicos activos en dicha modalidad en 2008, cuando eran un poco más de 18 mil. La merma ahí es de un 41% respecto de 2015.

Al respecto, la integrante de la comisión de salud de la Cámara, la diputada del partido comunista Karol Cariola, manifestó que la vocación ha disminuido debido al endeudamiento que significa estudiar medicina y que al final los egresados sólo quieren subsanar la deuda económica impuesta por el Estado.

“No sienten ninguna retribución al Estado y eso es algo que hemos analizado a propósito de la falta de especialistas, porque los médicos chilenos que se forman en universidades públicas o privadas se endeudan en una gran cifra, pero al terminar su período, me imagino que esos estudiantes se preguntan, qué tenemos que retribuir al Estado, si el Estado finalmente lo único que nos entregó fue un endeudamiento considerable, y que además es una carrera tremendamente elitista”, profundizó la diputada.

El Director de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Óscar Arteaga, coincide en que la disminución de pagos por parte de Fonasa y la masiva contratación de profesionales desde instituciones privadas han mermado la Modalidad Libre Elección. Arteaga va más allá y advirtió que cancelar por atención es ineficiente, encarece la consulta y no se asocia a resultados sanitarios, excepto satisfacción de la población, “lo que no significa que el impacto en salud sea mejor”.

“Los sistemas con mejor impacto en salud son aquellos que descansan en un pago a redes de prestadores, por ejemplo a un servicio de salud que tiene a cargo un territorio y una población. Mira a esa población en perspectiva de ir generando conductas de prevención, fomento, promoción de la salud y no sólo estar atendiendo la demanda por prestaciones curativas”, subrayó.

El Director de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile explicó otro fenómeno. Aquéllos que reducen sus horas o terminan derechamente su contrato en la salud pública, sin embargo se organizan en sociedades de profesionales que se mantienen en el sector público, vinculados a través de contratos como sociedades médicas.

“Corresponde a una privatización, pero al final se quedan en el sector público y sólo establecen un cambio en la relación contractual con el Estado”, tema que para la autoridad académica es creciente y que no tiene ningún tipo de regulación.

Crédito: Rodrigo Fuentes – Diario UChile