Fue anunciado como uno de los proyectos emblemáticos de la actual administración, sin embargo, el pasado martes, la iniciativa pasó a comisión mixta. El problema, según quienes han visto de cerca el proceso, es que la propuesta no se planteó de manera seria.



En mayo de 2015, el Ejecutivo anunció uno de sus más emblemáticos proyectos: la creación de un canal cultural. Por ello, decidió crear un Seminario en el que participarían productores, organizaciones culturales y educativas con el fin de establecer la forma y contenido de la ambiciosa propuesta.

Este evento se concretó el tres de noviembre del mismo año en la Biblioteca de Santiago. Sin embargo, para muchos, hoy esa actividad es recordada como “un saludo a la bandera”, ya que nunca se informó cómo los resultados de esta cita fueron incluidos en el proyecto que finalmente ingresó al Congreso.

“Ese Seminario nunca fue una instancia de pensamiento. Era todo muy formal. Hablaron los ministros, pero nada más”, recuerda Manuela Gumucio, directora del Observatorio de Medios Fucatel, quien entonces participó del evento. Y es que para muchos ese evento marcó el precedente de la posterior discusión.

Luego, en mayo de 2016, el Ejecutivo envió al Congreso la indicación sustitutiva para iniciar la discusión sobre la propuesta de televisión cultural. Pero el proyecto se enmarcó dentro de un debate más complejo: la modificación de la ley de TVN.

Para Patricio Escala, productor del cortometraje ganador de un Premio Óscar,Historia de un Oso, y presidente de la Asociación Chilena de Animación (Animachi), esta medida determinó el curso del canal cultural. “Finalmente, vimos que el canal cultural era lo menos importante en el debate y la sensación de malestar que hay es muy grande. Me parece más bien que llegamos a una decisión más bien política y que no fue a conciencia”, señala.

Mientras, Marcelo Díaz, ex vocero de Gobierno que participó de manera activa en la puesta en marcha del proyecto dice: “Siempre tuvimos en el horizonte un modelo de TV pública como la BBC, es decir, una televisión que saliera de las lógicas que habían afectado gravemente a TVN. La binominalización de su directorio y, en segundo lugar, las exigencias absolutas en términos comerciales, pero cuando estábamos preparando el proyecto se nos vino encima la realidad de TVN: un canal en déficit, fuertemente afectado en términos de audiencia”, explica.

Las dudas del proyecto  

La indicación sustitutiva que ingresó al Congreso en 2016 estableció que el canal cultural operaría en la señal dos de TVN. Al mismo tiempo, propuso un directorio, cuyas facultades serían fijadas por un estatuto que debía elaborar las autoridades de TVN. Además, se determinó un monto inicial y único de 25 millones de dólares. Sin embargo, con el avance de la discusión, estos recursos fueron reducidos a sólo 18 millones de dólares.

Para  Manuela Gumucio la disminución de este presupuesto no deja de ser “lamentable”. Incluso, para ella, el contenido del proyecto da cuenta de que nunca se consideró la opinión de quienes participaron en las instancias que realizó el Gobierno para pensar la propuesta.

“Es lamentable que el proyecto se haya enfrentado de esta manera, con un financiamiento mínimo. Aquí no hubo un pensamiento colectivo sobre el proyecto. Es algo que se hace, pero que no tiene ninguna intención de reunir opiniones. Fue algo que se realizó a puertas cerradas”, dice directora de Fucatel.

Además, para la especialista la propuesta deja de lado otro punto: “Hay que dejar establecido que el canal cultural no libera a la señal principal de difundir contenido cultural”.

Por su parte, el diputado Jaime Bellolio (UDI) advierte que el proyecto fue planteado de manera “ambigua”. “Uno se pregunta cuál va a ser la calidad de los tópicos, porque ¿qué va a pasar con el contenido? ¿Se va a externalizar o se va a producir internamente? Esas cosas no quedaron resueltas, no hubo un plan de desarrollo, no hubo un plan de contenido. Nunca pude presenciar un debate de fondo”, dice el parlamentario.

El diputado Roberto Poblete (PS) también ha sido crítico respecto de cómo fue planteado el proyecto. Desde su punto de vista, durante el debate se perdió la posibilidad de hacer una reflexión sobre cómo la producción nacional sería incluida a la propuesta. Este aspecto, para el parlamentario, es fundamental si se considera que el medio podría ser un generador importante de audiencia.

Sin embargo, también propone otra fórmula: “Aquí, la televisión pública y televisión estatal deberían ser sinónimos”.

La mirada del canal      

Desde TVN la postura respecto del futuro del canal cultural ha sido optimista, sobre todo, luego de que el pasado martes el Congreso aprobara la inyección de 47 millones de dólares que irán destinados a subsanar la crisis económica del canal.

Ricardo Solari, presidente del directorio, señala que “hace tiempo hay una reflexión sobre los contenidos de esta segunda señal”.

“La gracia de poder hacer esto en TVN es que tenemos un conjunto de sinergias: hay infraestructura física, hay infraestructura en televisión, salas de edición. O sea, contamos con mucha gente que tiene la capacidad de echar a andar esta segunda señal y si los recursos que la ley provee quedan disponibles, esto va a ser más fácil”, dice el ejecutivo.

Solari también considera que la suma inicial que contempla el proyecto es suficiente, ya que a futuro La Ley de Presupuesto podría incrementar los montos iniciales. Además, el presidente del directorio advierte: “La idea es que este proyecto se apruebe en esta administración”.

La discusión que viene  

El martes pasado el proyecto pasó a comisión mixta, pese a que desde el Ejecutivo esperaban su aprobación.

Según Patricio Escala, presidente de Animachi, esta instancia será clave para iniciar un diálogo más profundo respecto del futuro de la nueva señal. Para él, en esta ocasión, se debería establecer una visión programática del canal.



“La discusión debe ser más profunda. Se trata de entender cuáles son las obligaciones que va a tener el canal, porque eso es algo que no está claro. No queremos que el canal cultural termine emitiendo contenido envasado de los años 80 y 90 de TVN. Eso no es un canal cultural. No es una señal ni con contenido ni con identidad”, concluye el productor.

Crédito: Abril Becerra – Diario UChile