La Democracia Cristiana parece tener la varita mágica que definirá qué conglomerado presidirá la Cámara de Diputados durante el próximo periodo. Desde Chile Vamos intentan tensionar las negociaciones que sostiene la falange con la Nueva Mayoría y el Frente Amplio para así conseguir los seis votos que le faltan para asumir la presidencia. En marzo se terminan los plazos.

Son solo seis los escaños que le faltan al conglomerado de Chile Vamos para alcanzar la mayoría en la Cámara de Diputados. Son esos mismos seis escaños, los que hoy distancian al pacto de centro derecha de lograr los votos necesarios que le permitan adjudicarse la presidencia de la cámara baja.
¿Cómo conseguir esos votos entonces? Una posibilidad que se baraja de manera cierta, es la de pactar con la Democracia Cristiana, o al menos con parte de ella. La suma de los votos de la Nueva Mayoría y el Frente Amplio, en una eventual negociación, no servirían si es que la DC no se cuadra también en ese objetivo. Entonces la falange es la que tiene la llave que podría destrabar la negociación, ya sea en favor de un lado o en favor del otro.
Desde el bloque oficialista manifiestan la necesidad de que la DC oriente sus definiciones hacia los que han sido sus compañeros de conglomerado por todos estos años. Fidel Espinoza, actual presidente de la Cámara, tiene fe en la resolución de la tienda: “Hay que respetar lo que diga la Junta Nacional de la DC. Desde ese punto de vista, tengo la esperanza de que primará la cordura y dentro de la falange llegarán a acuerdos que nos permitan una sana convivencia al interior de la oposición. Espero no repetir lo de 2009, cuando se aliaron con la derecha para presidir la Cámara. Entre todos debemos seguir defendiendo el país que hemos construido”.
El diputado Gabriel Silber siempre ha pertenecido a una facción más progresista del partido.  Aun así, el parlamentario dispara algunos dardos en contra del Frente Amplio y aprovecha de señalar que instalar una mesa que no tenga denominadores comunes puede ser incluso más negativo que una eventual negociación con la derecha: “Entendemos que tenemos que formar un bloque de oposición, solamente nos hemos sentado a hablar con partidos que responden a esa definición. Hablo del Frente Amplio, de la Nueva Mayoría, pero pensar que esto es una negociación que se define entre cuatro paredes, pensar que vamos a hacer una mesa con un pegoteo de nombres y partidos que no responda a ninguna lógica creo que tampoco es la respuesta (…) Nosotros instalamos la paradoja que desde los nuevos partidos, hoy con las artes de la vieja política, quieren instalar una negociación express entre cuatro paredes”
Uno de los mensajes que se han preocupado de fortalecer desde la bancada DC, es la calma con la que se tomarán esta definición. Insisten en que consultarán a sus bases sobre la medida, pero las distancias con el Frente Amplio también parecen ser una coincidencia dentro de la bancada. Mario Venegas, diputado, fue sindicado por La Tercera como uno de los parlamentarios que estarían propiciando la negociación con Chile Vamos. Venegas niega el hecho y aprovecha de repasar y aclarar la situación: “Me colocan dentro de un grupo de diputados y eso lo desmiento categóricamente. Nuestra voluntad es paraa trabajar de acuerdo a lo que hoy es la oposición, desde la DC hasta el FA. Esa es la prioridad, doy fe de esas conversaciones porque he participado personalmente. Ahora, esto no significa que, tratándose de un tema de gobernabilidad de la cámara –y no de un pacto político-, y en caso de que sea imposible llegar a acuerdos dentro de la oposición, nos cerremos completamente a otras posibilidades. Probablemente las exigencias que pudieran hacerse desde el FA, pueden ser imposibles de cumplir o demasiados desmesuradas. Tiene que ser un acuerdo en el que todos alcancemos a sentir que nuestros intereses estén resguardados”.
Las condiciones de la DC para que la negociación con la NM y el FA vean la luz no son bajas. Formar parte de la mesa de la cámara, además de asumir la presidencia de algunas comisiones que interesan (Constitución, Hacienda, Educación) serían algunos de los requisitos que desde la colectividad ponen sobre la mesa para cerrar acuerdos.
La defensa de Mariana
El episodio coincide con la evaluación a la que está siendo sometida Mariana Aylwin y su grupo,“Progresismo con Progreso”, al interior de  la falange. Hace algunas semanas un puñado de militantes envió una carta al Tribunal Supremo de la colectividad solicitando la expulsión de la ex ministra de Educación, luego de que manifestara públicamente su decisión de no apoyar al candidato Alejandro Guillier.
La ex secretaria de Estado y su fracción no descartan migrar de la colectividad y, según señala La Tercera, izar sus ideas desde la trinchera de los think tanks.
La situación ha vuelto a tensionar los aires dentro de la falange y hay quienes creen que esta es una jugada de Aylwin y compañía para asumir un papel de víctima. Silber piensa en esa línea: “Hay que solucionarlo desde el punto de vista político. Muchos buscan asilarse en la disciplina partidaria para victimizarse, para incluso forzar una suerte de expulsión y yo creo que a ese sector de la DC no hay que hacerle la vida fácil respecto de esta suerte de victimización que se busca. El debate debe ser interno, de frente, evitar el baile de máscaras y que algunos se saquen la careta señalando dónde están sus simpatías. Eso es una discusión política no disciplinaria. Entre gente adulta uno tiene que militar y ser coherente donde están sus convicciones. Victimizar a personas que buscan esta estrategia para que otros tomen la decisión por ellos, creo que es pisar el palito”.
La resolución del Tribunal Supremo podría tardar meses, dependiendo de la voluntad de Mariana Aylwin y su grupo de asumir una defensa durante el proceso. Por otro lado, hasta marzo tiene la nueva bancada de la Democracia Cristiana para definir las condiciones y respaldos que terminen por zanjar quién se hará de la testera de la Cámara Baja.

Crédito: Martín Espinoza C – Diario UChile