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En Política en Vivo, los dirigentes estudiantiles de las universidades de Chile, Católica y Santiago conversaron sobre el proceso de gratuidad en la educación superior y la reforma universitaria impulsada por el Gobierno. Las críticas apuntan principalmente a los procesos de gratuidad y la calidad de los establecimientos, aunque también deslizaron su molestia por la falta de un plan de desarrollo nacional que se ocupe de la educación técnico profesional.

Hace más de dos meses que los estudiantes agrupados en la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) no se reúnen con las autoridades del Ministerio de Educación. Tampoco se les ha entregado documentos oficiales con las indicaciones elaboradas para destrabar la discusión del proyecto de Reforma a la Educación Superior.

La molestia entre los estudiantes crece. Aseguran que ni siquiera se les ha dado una respuesta a las enmiendas que ellos mismos propusieron, exigiendo estar presentes en una reforma que los afecta directamente.

Reunidos en el set de Política en Vivo de Radio y Diario Universidad de Chile, los representantes de la Universidad Católica, Sofía Barahona; Universidad de Chile, Daniel Andrade; y Universidad de Santiago, Patricio Medina, abordaron el problema y expusieron sus puntos de vista sobre el estado actual del debate relativo a la educación universitaria, que este año estará cruzado por la coyuntura electoral. En ese contexto, anunciaron que este 11 de abril se concretará la primera marcha por la educación, a la que se sumarían los escolares y el Colegio de Profesores.

Los dirigentes coincidieron en su diagnóstico: la debilidad del proyecto, principalmente en lo que respecta al marco regulatorio de las instituciones. El punto central de la crítica es contra el proceso de acreditación que hoy faculta el funcionamiento de establecimientos en crisis.

Para Daniel Andrade, representante de la FECH, otro de los problemas es la forma en que en las nuevas indicaciones se aborda la gratuidad, beneficio que seguiría siendo incompleto y otorgado por glosa presupuestaria, escenario diametralmente opuesto a las aspiraciones estudiantiles que buscan un aporte fiscal directo hacia las instituciones, y no un subsidio entregado persona a persona.

También muestran acuerdos en sus propuestas para mejorar la calidad de la educación en los establecimientos que quieran cumplir un rol público. Para ellas piden un marco regulatorio de existencia y otro de financiamiento, con el fin de prevenir las crisis en los planteles educacionales.

Sin embargo, al interior de la Confech no solo hay ideas comunes. Los estudiantes también han sido permeados por la discusión sobre el rol de lo público que en 2016 iniciaron los rectores de las universidades estatales adscritas al Cuech y las del denominado grupo G-9, todas partes del Consejo de Rectores.

Mientras Andrade y Medina respaldan que el Estado priorice a las universidades estatales, Sofía Barahona se inclina por una reforma que amplíe la repartición de recursos: “Proponemos que se desarrolle un plan de nueva educación pública, no solamente estatal -porque existen universidades privadas que, sin duda, son un aporte hacia el país que es necesario seguir promoviendo-”.

La dirigenta de la FEUC instó a los rectores de la Universidad de Chile y Universidad Católica a ampliar  el debate por lo estatal, público  y privado, prestando también atención a las desigualdades que presentan las universidades del Estado.

El valor de los CFT e IP

Al tiempo, en la Confech todavía permanece la inquietud por la falta de un plan de desarrollo nacional que vaya de la mano con lo que se quiere de la educación.

Los universitarios critican el que el sistema escolar tienda a invisibilizar la existencia de los Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica, con una Prueba de Selección Universitaria que sólo se enfoca en la preparación de científicos humanistas.

Para el representante de la Feusach el problema es que se están “fabricando profesionales”, cuya única motivación es ganar dinero y producir. Sin embargo, ni en eso es efectivo el sistema, porque “muchos terminan trabajando en lo que no estudiaron”.

Patricio Medina mencionó que no solo falta pensamiento crítico en los estudiantes nacionales, también reparó en la falta de técnicos, y en el engaño del sistema que impulsa al ingreso masivo a la universidad solo por alcanzar una categoría de éxito social: “Un sueño americano, un pensamiento clasista en el país”.

Pese a su intención de fortalecer el sistema técnico profesional, en la Confech no comparten que se sumen a la gratuidad sin exigirles estándares mínimos de calidad.

Con estas materias en agenda, una propuesta de reforma y acciones para reanimar el movimiento social por la educación, la Confech convocó a una marcha para el 11 de abril en la que pretenden unirse a los secundarios y al Colegio de Profesores.

Además esperan interpelar a los precandidatos presidenciales para que presenten sus propuestas educacionales.

Crédito: Tania González  – Diario UChile