Distintos encuentros y cabildos se han organizado desde organizaciones deportivas ante la actual situación de crisis que vive el país. Los participantes de dichas instancias exigen un el deporte como un derecho y no un privilegio, pero también van más allá: una asamblea constituyente y una nueva Carta Fundamental también son parte de sus demandas.

El tema nacional de las últimas semanas: la revuelta social. Distintas manifestaciones han cobrado vida para expresar el descontento, pero, así como las calles se han llenado de gente a manera de protesta, otras instancias se han organizado para generar propuestas que ayuden a superar la estructura política, económica y social del país que, para muchos, no es compatible con la actual sociedad.

En ese sentido, expresiones sindicales, artísticas, vecinales, entre otras, se han organizado para sistematizar sus demandas, sin embargo, hay una expresión que a menudo se olvida, es más, intencionadamente se le desliga de lo social y político: el deporte. Pese a esto, distintas instancias nacientes nos recuerdan que el deporte también es una expresión social que cuenta con sus propias demandas.

Es el caso de los deportistas de la Universidad de Chile, que se han organizado en un diálogo triestamental llamado “El rol del deporte y la actividad física en la construcción de una sociedad más justa y democrática”.

En conversación con nuestro medio, el director de Deportes y Actividad Física de la Universidad de Chile, Daniel Muñoz Quevedo, destacó la importancia de este tipo de instancias, pues para él sirven para cuestionar y proponer, por ejemplo, que el deporte deje de ser un privilegio para afianzarse como un derecho.

“Históricamente el deporte ha sido mirado como algo de segunda o tercera importancia, y eso es algo que proponemos de que cambie. El deporte debe dejar de ser privilegio para posicionarse como derecho. La gente debiese tener más acceso a prácticas deportivas, a programas de educación física”.

Al respecto, Daniel Muñoz criticó la desigualdad que hay entre las distintas comunas para brindar programas deportivos a sus vecinos. Por lo mismo, la coyuntura actual representa para él una oportunidad en que se puede poner el deporte en la agenda nacional.

“El deporte siempre ha estado marcado desde los privados, no ha habido políticas claras para su desarrollo, de acceso, de oportunidades, no estamos hablando solo de un deporte, sino de varios deportes, y eso nosotros queremos instalarlo en la agenda y plasmarlo como demanda en los distintos diálogos y distintos encuentros que pueda tener el país respecto de repensar el qué sociedad queremos”.

La actual situación en Chile ha roto una afirmación que se suele utilizar mucho en el rubro: deporte y política no son compatibles, sin embargo, dicha máxima no es coherente en los hechos. Así lo piensa José Marín, cientista político e integrante de la Comisión de Estudios Sociales y Políticos del Club Social y Deportivo Colo-Colo.

Para el también magister en Sociología, deporte y política van de la mano.

“Es importante comprender que el deporte siempre ha sido una expresión social, tanto en términos de convocatoria como de manifestaciones que se han expresado a través del deporte. Comprender esto como algo separado es un error, creer que el futbol no está vinculado a la política, sabiendo de las expresiones históricas que han ocurrido respecto de la utilización del futbol como mecanismo de coerción, es errado. Entender que el futbol y la expresión social y política es un error inicial”.

Selección femenina de futbol mostrando un letrero en alusión a la crisis social en Chile.

Jugadores de diversos equipos de futbol, entre ellos Colo-Colo, han expresado públicamente su respaldo a las demandas ciudadanas, y no solo ellos.

Durante la actual coyuntura de protestas en el país, las banderas de los clubes han destacado por ser de las más numerosas en las manifestaciones. Para José Marín, y en el caso específico de Colo-Colo, el hecho de que los hinchas participen de las protestas no significa necesariamente que tengan alguna afiliación ideológica partidaria, sino más bien obedece a un sentido de identidad.

“Hoy Colo-Colo, la Garra Blanca, y las expresiones que se identifican con el Club, al momento de convocar no hacen un llamado en el sentido de ‘somos de izquierda o somos de derecha’, sino que somos Colo-Colo, y en ese sentido se comprende a Colo-Colo como un espacio amplio en términos de convocatoria, en términos de aceptación de identidad. Se sabe que en Colo-Colo hay personas de izquierda, también de derecha y, en ese sentido, identificar al movimiento social con una ideología es muy difícil.  En el caso específico de Colo-Colo, yo creo que es el sentirse parte de una identidad, de llevar una camiseta, más que un sentido netamente partidista”.

Pese a esto, el magister en Sociología reconoce la participación de grupos de izquierda y antifascistas que se desenvuelven en el escenario futbolístico y barrístico para desarrollar su trabajo, lo que evidentemente influiría en la alta participación de hinchas en las últimas protestas.

Sin embargo, estos manifestantes aun cargan con el estigma de “antisociales”, algo que para Marín obedece a un discurso reproducido constantemente por los medios, medios que no logran percatarse de que a quienes tildan de “lumpen” son un reflejo del descontento de un gran sector de la población.

“Yo creo que la gran masa que ha salido a marchar durante los últimos años llevando las banderas de sus equipos de futbol son los mismos que son tratados como lumpen por los medios de comunicación, que no es otra cosa que muestra del descontento, en el fondo es una expresión del pueblo demostrando su descontento en las calles”.

Como Club Social y deportivo, la institución colocolina desarrolló un masivo cabildo para canalizar las demandas de sus hinchas y socios. Al respecto, Marín destacó la actividad indicando que, como en otros cabildos, una nueva Constitución fue la demanda principal de los colocolinos participantes.

“Se recopiló mucha información y muchas sensibilidades respecto de qué podemos hacer nosotros. En ese sentido, uno de los aspectos que llamó mucho la atención fue la necesidad de un cambio estructural en el sistema económico actual. Por otro lado se propusieron alternativas concretas y directas sobre cómo realizar cambios, por ejemplo, una de las demandas prioritarias es el cambio constitucional a través de una asamblea constituyente, así como también una mayor educación cívica”.

Colo-Colo no es solo un club deportivo sino también social y, como tal, los participantes del cabildo pretenden contribuir desde este espacio para el Chile que viene. En ese sentido canalizaron propuestas como educar e informar a través de Colo-Colo no solamente a los colocolinos, sino a todo el que lo desee sin importar su color deportivo.

Ante la situación actual del país, parece haber un punto de encuentro entre hinchas, jugadores y algunos clubes deportivos: no se pueden realizar actividades mientras Chile esté enfrascado en una crisis social, sin embargo, algunos entes rectores no han entendido aquel argumento. Uno de ellos es la Asociación Nacional de Futbol Profesional, que decidió retomar el campeonato nacional durante los próximos días pese al desacuerdo de los distintos actores del balonpié.

Crédito: Diario UChile

 




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