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El abogado y director de Fundación Multitudes, Álvaro Castañón, sostuvo que tener candidatos presidenciales con conflictos de intereses vulnera la confianza de la ciudadanía, además de profundizar la sensación de impunidad con el actuar de algunos políticos.

Las recientes revelaciones conocidas sobre los negocios e inversiones del ex presidente Sebastián Piñera, y que ahora involucran a parte de su grupo familiar, han puesto sobre el tapete la necesidad de perfeccionar la figura legal del fideicomiso ciego, tal como lo han solicitado tanto desde la Nueva Mayoría como desde Chile Vamos, e incluso, el mismo ex jefe de Estado ha planteado que en caso de ser reelecto, iría “más allá de lo que exige la ley”.

Sin embargo, analistas políticos sospechan respecto del real cumplimiento de la, hasta ahora, declaración de buenas intenciones de parte de Piñera, considerando que ya en su primer mandato a regañadientes se desprendió de algunas empresas e incluso se levantaron acusaciones sobre la presencia de una terminal Bloomberg, para realizar compra y venta de acciones, en el despacho presidencial de La Moneda.

El director de Fundación Multitudes y ex integrante de la Comisión Engel, Álvaro Castañón, fue enfático al señalar  que “en general, tener candidatos presidenciales con conflictos o dudas respecto de cómo fue en una gestión anterior, es complicado” dado que vulnera la confianza de los electores, a raíz de la incertidumbre que propician las leyes en nuestros país las posibles malas prácticas de las autoridades: “Es una sensación de impunidad, en el fondo”, aseguró.

“Lo importante es que en el caso de Piñera, si se tienen antecedentes de peso sobre la mesa, ojalá él se abstenga de ser candidato por un bien de la democracia, o por último si es que en otra ronda presidencial es candidato, vaya sin mantos de dudas, vaya con antecedentes clarísimos y limpios”.

Respecto de las propuestas de ampliar el fideicomiso ciego a las inversiones en el extranjero y del patrimonio familiar, según Castañón, esto viene a reparar un modelo con muchos cuestionamientos. “En el caso del fideicomiso, incluso en el informe de la Comisión Engel que hicimos era sumamente claro en dar recomendaciones al respecto, la sociedad civil dijo que la ley que se estaba tramitando era insuficiente, o sea acá hubo todas las señales habidas y por haber y si no se reguló mejor el fideicomiso es por voluntad política, porque no se quiso, y hoy día lo que hace Chile Vamos es plantear una reforma que es igualmente insuficiente, no es el mejor de los modelos, ni siquiera a nivel comparado, pero que viene un poco a pavimentar la candidatura presidencial reparando algo que ya hizo un daño”.

Castañón valoró el papel jugado por la prensa en la revelación de los conflictos de intereses que tanto Piñera como otros políticos han presentado, por lo mismo concluye que  si el periodismo no estuviera haciendo ese trabajo, esto podría volver a ocurrir.

Manuel Arís, director de Incidencia de Espacio Público, señaló que ven como un déficit el hecho que no se contemple dentro de las obligaciones de un fideicomiso el incluir el patrimonio “que está en manos de los familiares de las autoridades o las inversiones de las autoridades en el extranjero”, por lo que cualquier iniciativa por incorporarlos es un avance.

Para Arís usualmente en Chile “las normas sobre transparencia y probidad suelen ser reactivas”, por lo que no sería algo novedoso que ahora que han salido a la luz las nuevas revelaciones, especialmente sobre los conflictos de interés del ex mandatario, se hagan estas indicaciones: “La Ley de Probidad Pública estuvo varios años en el Congreso, con un impulso final producto de las recomendaciones que hizo la Comisión Engel, y algunas de estas recomendaciones no fueron consideradas en la discusión legislativa, y por lo tanto, una ley que modifique la actual Ley de Probidad para incorporar estas modificaciones, al final va a mejorar los estándares de transparencia que es lo que a nosotros nos interesa”.

Alejandro Olivares, profesor del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, coincidió con Arís en que este momento puede ser considerado una “ventana de oportunidad” para regular de mejor manera la figura legal del fideicomiso ciego, al igual que ha sucedido con otras políticas públicas que han debido ser creadas de manera reactiva.

“La pregunta hoy día es: ¿por qué hoy día, si asume un nuevo gobierno, va a ser distinto a su gobierno anterior? Y la respuesta es que nada indica que él tenga intención de ser distinto, por el contrario, son palabras de buenas intenciones para disminuir un poco la crítica que incluso viene de su sector, la crítica de (Manuel José) Ossandón y algunas personas que no quedaron conformes con la gestión de Piñera ni en lo interno ni en el tema de la vinculación entre la política y el dinero”.

Si bien en Chile Vamos existe consenso para presentar modificaciones al fideicomiso ciego, aún no han alcanzado un acuerdo sobre la profundidad de las modificaciones, ya que algunos personeros de la derecha consideran innecesario extenderlo al patrimonio de los familiares de las autoridades ya que bastaría con incluir las inversiones en el extranjero.

Crédito: Gonzalo Castillo – Diario UChile