El obispo Alejandro Goic reconoció haber tomado conocimiento de los hechos informados por Elisa Fernández, pero aseguró que no recibió una denuncia formal.

Este viernes, el noticiario Teletrece difundió una investigación de las denuncias presentadas por la ex coordinadora pastoral juvenil Elisa Fernández y que versan sobre presuntas conductas impropias de un grupo de sacerdotes de la Diócesis de Rancagua. Fernández asegura que existe “cofradía de sacerdotes que tienen prácticas que no se condicen con su condición de curas”. Esta organización recibiría el nombre de “La familia” y sería liderada por un religioso que habría adoptado el apodo de “la abuela”y entre ellos existiría una suerte de protección mutua.

La denunciante asegura que hace más de un año presentó un requerimiento formal de investigación ante el obispo de Rancagua y Presidente de la Comisión para la prevención de abusos contra menores y acompañamiento de víctimas de la Iglesia. Elisa Fernández asegura que visitó cuatro veces al obispo Goic y que le entregó un documento en el que individualizó a trece sacerdotes que habrían presentado conductas impropias. Los antecedentes los recopiló durante su tiempo trabajando en la pastoral juvenil, sin embargo el líder de la diócesis de Rancagua requirió más pruebas para iniciar una investigación.

La acusación más grave la enfrenta el párroco de la comuna de Paredones, al interior de la sexta región, quien envió mensajes y fotografías de significación sexual a un presunto menor de edad a través de una cuenta de Facebook. El perfil de la red social, sin embargo, fue creado por la propia ex coordinadora de pastoral para mantener contacto con el religioso y recabar pruebas para su denuncia.

Luego de conocidos estos hechos, el Obispado de Rancagua entrego un comunicado oficial, en el que señala que el párroco de Paredones Luis Rubio habría incurrido en conductas impropias y producto de ello se tomó la decisión de suspenderlo del servicio mientras se indagan los antecedentes. La investigación versa sobre faltas al celibato y no sobre abusos de menores, ya que los hechos dan cuenta de conversaciones y mensajes, mas no de contactos efectivos con algún menor de edad.

Al ser consultado por el equipo periodístico que desarrolló la investigación respecto de la antigüedad de las denuncias y la falta de indagaciones por parte de la Iglesia, monseñor Alejandro Goic aseguró que no hubo una investigación al respecto pues “no hubo denuncia formal”. Luego añadió que “no estudié para ser detective, estudié para ser pastor”.

Estos nuevos hechos ahondan la profunda crisis que vive la Iglesia Católica chilena, que está a la espera de la resolución del Papa Francisco respecto de las renuncias de toda la cúpula eclesial presentadas al Pontífice tras las reuniones en El Vaticano.

Crédito: Claudia Carvajal G. – DiarioUchile