Este martes el Senado aprobó la Ley de Identidad de Género, sin embargo, se rechazó la propuesta de incluir a niños y niñas menores de 14 años, situación que causó decepción en quienes han apoyado a las personas transgénero, ya que es precisamente durante la niñez y la adolescencia donde se enfrentan más problemas psicosociales por las dificultades de reconocimiento.

Alegría causó la aprobación de la Ley de Identidad de Género en el Senado. Tanto organizaciones vinculadas al tema como varios parlamentarios celebraron la votación. Sin embargo, no se logró incluir a los menores de 14 años dentro de la iniciativa, pues los votos positivos no fueron suficientes para el quórum.

La inclusión de adolescentes entre 14 y 18 años contó con 26 votos a favor (4 correspondientes al oficialismo) y 14 en contra. Esta propuesta fue ingresada por el Gobierno de Sebastián Piñera en abril pasado, sin embargo, no logró convencer a los parlamentarios de Chile Vamos.

Solo los RN Andrés Allamand y Rafael Prohensd, y los senadores de Evópoli Carmen Gloria Aravena y Felipe Kast apoyaron la iniciativa, mientras que para la moción que permitía sumar a los menores de 14 años solo se mantuvo en positivo el voto de Felipe Kast, lo que impidió que se aprobara.

La senadora PPD Adriana Muñoz, quien presidió la Comisión Mixta del proyecto, señaló que el resultado fue algo sorpresivo, pues como la propuesta era del mismo Gobierno se esperaba que Chile Vamos apoyara la iniciativa.

“Siempre se pensó que era más reducido el número de senadores y senadoras que iba a votar en contra, pero se alinearon todos en contra de la propuesta de su propio Gobierno y fue una actitud de un conservadurismo que yo creo que ni el propio Gobierno esperaba”, explicó.

Además, la parlamentaria comentó que los argumentos entregados por quienes se oponían fueron lamentables, ya que se dieron cuenta de que no pudieron comprender la realidad que viven los niños y niñas transgénero.

La exclusión de los menores de 14 causó decepción entre las organizaciones que defienden el derecho a la identidad de género, esto, porque es durante la infancia donde se producen la mayor cantidad de suicidios y situaciones de discriminación.

Según cifras de la Asociación Organizando Trans Diversidades, 1 cada 4 personas trans ha intentado quitarse la vida antes de los 15 años, por lo que es importante garantizar que los niños puedan ejercer su derecho a la identidad de género y ser tratados en función de la persona que quieran ser.

Franco Fuica, encargado de legislación y políticas públicas de la Asociación, comentó que es una gran ganancia la aprobación de esta ley. Sin embargo, es lamentable que los menores de 14 años quedaran fuera, ya que no se está considerando que muchos niños sienten la necesidad de cambiar su identidad de género a muy temprana edad.

Sobre este rechazo, Fuica expresó que “la responsabilidad es de los grupos conservadores y de los grupos fundamentalistas religiosos que hoy en día mienten descaradamente, entregan pos verdades”.

Según señaló el miembro de la Asociación OTD, el mito de que la ley obligará a los niños a someterse a intervenciones quirúrgicas o a tomar hormonas deslegitimó la iniciativa, cuando la realidad es que “dará más opciones y oportunidades a la gente, y quienes no quieran cambiarse el sexo o el nombre no lo harán, pero al menos tendrán la oportunidad”.

Caterine Galaz, coordinadora del Núcleo de Género y Diversidad de la Universidad de Chile, explicó que la inclusión de los adolescentes permitirá garantizar mayor dignidad a las personas trans género, sin embargo, para los menores de 14 se seguirán generando espacios de exclusión social.

Además, la experta en temas de inclusión indicó que al no considerar a los niños y niñas se vulneran sus derechos y se ignora su autonomía progresiva, pues existen diversos estudios que indican que los niños, antes de los 14 años, ya saben que identidad de género tienen.

“La niñez es una etapa súper vulnerabilizada y no se le da protagonismo. La ley está diciendo ‘los menores de 14 no tienen conciencia’ y no es así, por las experiencias propias de las familias de niños trans hemos visto que empieza mucho antes, y si no hay un acceso legal, aunque sea acompañados, se vulnera un derecho, explicó la investigadora Fondecyt.

Según la Convención Internacional sobre los Derechos de niños y niñas, estos son sujetos de derecho y el Estado debe garantizar que ellos y ellas se vean protegidos contra toda forma de discriminación. Además, el artículo 3 señala que se tendrá en cuenta en todas las políticas públicas el interés superior del niño.

A esto se suma que el artículo 8 de dicho documento señala que “los Estados Partes se comprometen a respetar el derecho del niño y preservar su identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias lícitas”.

Estos antecedentes han sido considerados por las organizaciones que se vinculan a la situación de las personas transgénero, así como también han sido considerados por diversos actores que defienden este derecho a la identidad.

Cabe destacar que se suma el artículo 12, donde se garantiza la libertad de niños y niñas a expresarse libremente.

“Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño (…) Con tal fin, se dará en particular al niño oportunidad de ser escuchado en todo procedimiento judicial o administrativo que afecte al niño, ya sea directamente o por medio de un representante o de un órgano apropiado, en consonancia con las normas de procedimiento de la ley nacional”.

Sin embargo, los parlamentarios se opusieron a validar la inclusión en la ley de menores de 14 debido a que no estarían preparados para enfrentar la decisión de decidir su identidad.

A pesar de este rechazo, varios parlamentarios de oposición señalaron que seguirán intercediendo para que se pueda revaluar este aspecto en los próximos meses. Respecto a la ley, se espera que durante los próximos días esta sea votada en la Cámara de Diputados.

Crédito: Andrea Bustos C. – Diario UChile