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Las elecciones primarias han quedado en entredicho dadas las últimas decisiones tomadas por los pactos políticos tradicionales de no realizarlas, especialmente a nivel parlamentario. Analistas plantean falta de voluntad política y capacidad de movilizar electorado como las grandes responsables.

En duda quedó el mecanismo de las elecciones primarias, especialmente las parlamentarias, luego que sólo el Frente Amplio consiguiera inscribirlas en algunos distritos del país, mientras que la Nueva Mayoría y Chile Vamos no hicieron uso de esta facultad.

Si bien los artículos 8 y 9 de la Ley de Primarias establece que “la decisión de participar en una elección primaria para la nominación de su candidato” tanto a las presidenciales como parlamentarias y municipales es atribución de cada partido y pacto, dada la actual crisis de confianza y legitimidad de la clase política, se ha planteado como un mecanismo para validar las distintas candidaturas.

Para las actuales primarias presidenciales se inscribieron la coalición de derecha Chile Vamos y el Frente Amplio, quedando fuera la Nueva Mayoría. En tanto, en las pasadas elecciones municipales fueron 93 las comunas que en total –sumando a la Nueva Mayoría y Chile Vamos- vivieron este proceso, mientras que el abstencionismo alcanzó un 95 por ciento.

De todas maneras, expertos y analistas políticos plantean que más allá de la implementación de primarias, lo que ha quedado en evidencia tanto en el pasado proceso de elecciones municipales como el actual de presidenciales y parlamentarias, es la poca capacidad y voluntad de los partidos para movilizar a la gente y de generar “masa crítica participativa”.

El director de Fundación Multitudes y ex integrante de la Comisión Engel, Álvaro Castañón, señala que en política hay muchos caminos que seguir para validar sus candidaturas, “siempre y cuando se den cuenta los partidos que falta todavía generar masa crítica” para que las eventuales primarias generen participación y sean exitosas: “Hacer primarias para que cuatro personas, que son los mismos de siempre que participan en los partidos voten, no tiene ningún sentido”.

“Mientras no se haga la pega de fondo que es fomentar la participación, mejorar y optimizar los partidos, no tiene mucho sentido. Hoy, más encima, tenemos este escenario que la DC va con candidato propio a segunda vuelta, en la derecha pareciera ser que los resultados de las primarias van a ser súper claros, entonces no hay un incentivo de ni de competencia ni ideológico para que la gente se levante y vaya a una primaria. Si es así creo que es mejor que los partidos se concentren en llegar a buenos acuerdos, buenos programas y ofrezcan buenas soluciones a la ciudadanía, y ya las instancias tradicionales se voten y se hagan las instancias de participación que tengan que haber”.

Castañón destacó los niveles de abstención que se han registrado en las últimas elecciones, de carácter voluntario, lo que daría cuenta de la poca capacidad de movilizar gente de parte de los partidos, sumado a la evidente falta de voluntad política de parte de la clase política de querer perfeccionar tanto los mecanismos como las instancias de representación.

El cientista político y académico del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Alejandro Olivares ,sostuvo que, desde su punto de vista, las primarias no sirven para todos los cargos en competencia, sobre todo en lo relativo a cargos que no tienen representación más importante, ya que el número de votantes puede terminar siendo mínimo.

Y al igual que lo planteado por Álvaro Castañón, Olivares señala que en ese tipo de primarias, los partidos se pueden ver tentados a hacer competir a personeros que están comprometidos con las maquinarias partidarias y no con quienes estén realmente conectados con la ciudadanía: “Lo importante ahí es acotar a una buena negociación intrapartidaria e intracoalicional que permita asegurar una competencia que haga competitiva a la coalición”.

No obstante, en el caso de elecciones presidenciales o de mayor repercusión, en las cuales “debiese ser obligatorio para todos los candidatos y partidos pasar a sus candidatos por un filtro más inclusivo y más participativo.

“En la cultura de nuestro sistema político, la Cámara Alta representa el punto álgido de las carreras parlamentarias, es -no va a sonar bien- casi un derecho que se gana por trayectoria, por hacer servicio, por estar ahí y por tener un recorrido dentro de la lógica política, entonces para los mismos actores políticos es casi muy difícil plantear la posibilidad de el desarrollo de elecciones primarias para ese cargo”.

Finalmente, Alejandro Olivares reiteró que dado el cuestionamiento más intenso al cual ha sido sometido el Senado, “se vería bastante bien” que ellos abrieran el proceso de discusión “con respecto a quiénes son los miembros que integran la Cámara Alta”.

Crédito: Gonzalo Castillo – Diario UChile