Según la mirada de distintos especialistas, con la reducción de diputados y senadores -tal como lo planteó el Gobierno- no se observarían mejoras en el funcionamiento del Congreso, por el contrario, se afectaría la representatividad, volviendo en algunas zonas a la antigua lógica binominal. Por otra parte, la medida sería contraproducente para el oficialismo, lo que genera dudas respecto de las verdaderas intenciones del Ejecutivo.

Era uno de los compromisos del programa de Gobierno de Sebastián Piñera: “Disminuir el número de parlamentarios manteniendo un sistema proporcional, reduciendo su número a 120 diputados y 40 senadores”. De esta forma, el anuncio del pasado 1 de junio no sorprendió a las decenas de legisladores oficialistas –y algunos de oposición- que aplaudieron enérgicamente las palabras del Mandatario.

Sin embargo, además de las previsibles críticas desde la oposición, tanto académicos como expertos electorales han encendido la luz de alerta frente a los efectos que una propuesta de estas características podría traer para el sistema democrático de nuestro país.

De esta forma, varios coinciden en que los objetivos de la propuesta no se cumplen, ya que tener menos congresistas no asegura agilizar los tiempos legislativos; tampoco moderniza el funcionamiento del Parlamento ni, mucho menos, mejora la calidad de la legislación.

Así lo advirtió el experto electoral Mauricio Morales, quien, en conversación con nuestro medio, planteó que “el Gobierno sabe que esta propuesta va a tener un alto apoyo por parte de la ciudadanía y, en consecuencia, lo que está buscando es un aplauso fácil frente a una reforma tan importante como es un cambio al sistema electoral”.

En ese sentido, el director del Centro de Análisis Político de la Universidad de Talca fue categórico en señalar que la idea del Ejecutivo “no es una propuesta seria desde ninguna perspectiva, porque el nuevo sistema electoral comenzó a regir en 2017 y aún no entra totalmente en vigor, ya que el año 2021 se debe elegir a los otros siete senadores (…) no hay ningún país del mundo que haya realizado un cambio a su sistema electoral de manera tan dramática como lo propone el Presidente en un plazo tan breve de tiempo” argumentó.

Además, el académico, expresó que “un cambio en las reglas del juego no necesariamente va a ir asociado en un cambio en la calidad de la política (…) la modernización de la que habla el Presidente no es modernización, es un claro retroceso porque implicaría una restauración del binominal en las zonas extremas del país que hoy reparten tres escaños en una cámara de 155, irremediablemente deberían repartir dos en una Cámara de 120 y, por cierto, se vería deteriorada la representación”.

Según una simulación realizada en el Centro de Análisis Político de la Universidad de Talca, los más perjudicados con la medida serían aquellos partidos que compitieron por fuera de las coaliciones tradicionales. Según esta estimación, precisó Morales, el Frente Amplio pasaría de veinte a catorce diputados, mientras que Revolución Democrática pasaría de diez a cinco representantes. Una situación similar a la de la Democracia Cristiana, colectividad que vería disminuida su representación de 14 a 8 escaños, mientras que en Chile Vamos el partido que se vería más perjudicado sería Renovación Nacional.

Una visión similar posee la investigadora del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello, Florencia Serra, quien expresó que el anuncio “en cuanto a encuestas a lo mejor puede ser una jugada popular por parte del Gobierno, el tema es que una rebaja de parlamentarios hay que verla con estudios detrás. La disminución distrital puede que genere, efectivamente, pequeños mecanismos binominales en algunas regiones en donde probablemente queden dos parlamentarios”.

Junto con enfatizar que la iniciativa “no viene a solucionar el tema de fondo que es la baja legitimidad que tiene nuestro Congreso”, la experta planteó que el anuncio no necesariamente podría reflejar un interés real por reducir la cantidad de parlamentarios, considerando la baja factibilidad de que una medida como esta obtenga los respaldos necesarios al interior del Parlamento.

“Yo creo que el Gobierno hizo una jugada popular, pero a lo mejor inteligente en el sentido que es algo que la ciudadanía quiere, sin embargo, la mayoría en el Congreso la tiene la oposición, por lo tanto, uno puede culpar a la oposición de no querer impulsar una medida (…) es muy difícil que se lleve a cabo porque los parlamentarios tienden a mirar siempre su reelección y son 35 que se quedan afuera”.

En relación a la representatibidad, el académico del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Jaime Baeza, en entrevista con UChile.cl, argumentó que “la decisión del número de congresistas no está dada por un acuerdo político o una decisión parlamentaria. Está dada por el censo. Y hay estándares internacionales de cuántos congresistas tiene que haber según la población que tienes”.

Por su parte, el cientista político Kenneth Bunker señaló que con esta medida no sólo se busca reducir la diversidad ideológica, sino que también “la diversidad étnica, cultural, etaria, y de género. Algo contrario a toda práctica democrática del siglo XXI”. Asimismo, remarcó que “reducir el número de legisladores es una idea estratégicamente absurda, pues el sistema electoral actual le conviene al Gobierno”.

Uno de los argumentos esgrimidos por parlamentarios de Chile Vamos en favor de esta propuesta dice relación con la austeridad fiscal. En esa linea, representantes de la oposición, -principalmente el Frente Amplio y el Partido Comunista- han recordado la existencia de mociones que apuntan a rebajar sustantivamente la dieta parlamentaria, algo que desde el oficialismo se han negado a respaldar.

Crédito: Montserrat Rollano – Diario UChile