Según un estudio realizado por la CEPAL y la OIT, cerca del 40 por ciento de los adultos mayores en América Latina trabaja luego de su edad de jubilación, cifra que podría ir creciendo con el paso de los años por el continuo envejecimiento de la población.

En un estudio realizado en conjunto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) analizaron la realidad de la participación laboral de los adultos mayores en América Latina, destacando entre sus principales reportes que un 57, 5 por ciento de las personas entre 65 y 69 años no perciben una pensión de un sistema contributivo.

Esta situación genera que la falta de recursos en la tercera edad sea el principal factor para que los mayores de 60 años busquen un empleo. El desglose por grupo etario indica que el 39,3 por ciento de las personas entre 65 y 69 años trabaje, aun cuando ya se superó la edad de jubilación, mientras que en los mayores de 70 años la cifra corresponde a un 20,4 por ciento.

Jürgen Weller, Jefe de la Unidad de Estudios del Empleo de la División de Desarrollo Económico de la CEPAL, indicó que los países con mayor cobertura de pensiones son los que tienen tasas más bajas de empleos en adultos mayores, mientras que en los que existe menor cobertura, muchos se ven obligados a trabajar.

Weller destacó que “el principal factor que explica por qué personas de mayor edad deben trabajar es porque no tienen otras fuentes de ingresos que les proporcionen una vida digna”, a lo que agregó que la constante práctica del empleo informal provoca que en la vejez las personas no cuenten con ahorros para ser parte de los sistemas contributivos.

El reporte también destacó que el acceso a una pensión no conlleva necesariamente a la salida de la fuerza de trabajo, pues un 7,2 por ciento de los mayores de 60 años que trabajan poseen una pensión contributiva, sin embargo, los bajos montos de las pensiones obligan a las personas mayores a seguir trabajando.

El Jefe de la Unidad de Estudios del Empleo también señaló que es importante que los gobiernos mejoren sus pensiones no contributivas, pues debido a las bajas pensiones recibidas por los adultos mayores es necesario que ambos tipos de pagos sean complementarios y proporcionen un monto digno.

El informe también destaca que el trabajo independiente es la primera opción para los adultos mayores que continúan trabajando, pues les permite evitar la discriminación a la hora de buscar trabajo, y a la vez les permite ser autónomos en sus labores y ayuda a reutilizar los conocimientos aprendidos a lo largo de la vida laboral.

Sobre la situación de quienes ya se han incorporado al mundo laboral en su tercera edad, Jürgen Weller señaló que debe existir una preocupación social por generar condiciones laborales dignas para quienes decidan seguir trabajando con la intención de sentirse más útiles en su vejez, destacando que es primordial acabar con la discriminación laboral hacia los adultos mayores.

Entre 1980 y el año 2000 la participación laboral de personas mayores se mantuvo constante en cerca del 5 por ciento, pero las estimaciones realizadas por la CEPAL indican que para 2030 esta cifra subiría al 10.3 por ciento, hasta llegar, en 2050, a un 15 por, situación que se verá propiciada principalmente por el continuo envejecimiento que presenta la población actual.

Para el estudio se analizaron en conjunto las situaciones de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México y Perú, encontrándose panoramas similares en todos los países, aun cuando cuentan con diferentes sistemas de pensiones.

Crédito: Andrea Bustos C. – Diario UChile

 




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