En entrevista con nuestro medio, la directora Ejecutiva de la ONG, Flavia Liberona, dió a conocer parte del documento “La negligente realidad de la Bahía de Quintero”, donde se analizan los antecedentes coyunturales e históricos que han provocado la actual crisis ambiental que experimentan los habitantes de esta zona de sacrificio.


“Por más de 60 años los gobiernos de turno no han hecho nada por avanzar en descontaminación, omitiendo la promulgación de normativas eficaces, basadas en recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”.

De esta manera se refirió la directora Ejecutiva de Fundación Terram, Flavia Liberona, al problema de intoxicación que afecta a los habitantes, no solo de Quintero y Puchuncaví, sino que todos aquellos que viven en las llamadas zonas de sacrificio del país.

En entrevista con Radio Universidad de Chile, la experta en temas ambientales, dio a conocer parte del documento denominado: “La negligente realidad de la Bahía de Quintero”, creado por la ONG y que da cuenta de la cronología, además de los principales aspectos que han acrecentado la situación, como la falta de ordenamiento territorial y la insuficiente aplicación de normativas.

La directora de la Fundación Terram, Flavia Liberona, indicó que los diferentes Gobiernos han sido negligentes y han evitado enfrentar el tema.

“Lo que no vemos es que el gobierno tenga un plan efectivo para la contingencia, plan de mediano y largo plazo, aunque se han anunciado medidas, pero aquí falta una estrategia de cómo abordar la situación que contemple también las otras zonas de sacrificio, no sólo de Puchuncaví y Quintero. Por acción y omisión el Estado ha sido negligente”, afirmó.

La representante de la ONG emplazó a la actual administración de Sebastián Piñera a que actúe con celeridad, impulsando una normativa más estricta sobre emisiones de arsénico, contaminación de suelos y agua, tal como lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Todo lo que tiene que ver con normas PM10, 2,5, anhídrido sulfuroso, etcétera, no siguen las normas de la OMS, pero si logramos adecuar esas reglas a la legislación chilena, se beneficia todo el territorio nacional y las ciudades afectadas por la contaminación. Puchuncaví y Quintero son el ejemplo de lo mal que lo ha hecho el Estado de Chile en materia medioambiental y de salud”, subrayó.

El documento de Fundación Terram, “Cronología del sacrificio”, también critica la falta de criterio para establecer un ordenamiento territorial en la bahía de Quintero. Además, recalca que la contaminación en las zonas de sacrificio, no sólo afecta a la calidad de vida de los ciudadanos, sino que es un factor clave en el empobrecimiento y la desigualdad social en Chile.

Revisa el documento completo acá.

Crédito: Rodrigo Fuentes – Diario UChile