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El ex Presidente Ricardo Lagos estaría buscando dar un golpe de fuerza en la reunión del comité central que ese partido celebrará este sábado. Incluso se especula que forzaría la bajada de José Miguel Insulza para despejarse el camino.

Los zoólogos afirman que un león viejo y herido puede ser más peligroso que uno joven. Ese parece ser el caso de Ricardo Lagos en la jaula del Partido Socialista.

Pese a que el laguismo sufrió un fuerte revés en las elecciones internas de ese partido el domingo pasado, con la dura derrota de Camilo Escalona frente a Álvaro Elizalde, los partidarios del ex Presidente no se dan por vencidos. Más bien al contrario.

Ahora tienen en la mira la reunión del comité central que se realizará este sábado, presionando y tensionando al máximo para forzar las cosas a favor de Lagos. “Aún no tienen la fuerza suficiente, pero el laguismo está preparando un golpe, duro o blando, para el sábado”, afirma un personero del PS.

Las presiones laguistas se han intensificado en los últimos días, con el objetivo de forzar al comité central y a la nueva directiva para definir ya un mecanismo para escoger al abanderado presidencial, y que esa fórmula sea favorable para el ex mandatario.

Una parte de este embestida se ha librado públicamente en la prensa, con los protagonistas enviando señales claras. Así, en una conferencia de prensa realizada el miércoles, Ricardo Lagos afirmó de manera tajante que “no voy a participar de aquello”, al ser preguntado sobre primarias abiertas dentro de ese partido.

Al interior del conglomerado oficialista muchos interpretaron esas palabras como un “ultimátum” y acaso una amenaza a la dirigencia del PS. Es sabido que Lagos no quiere una primaria abierta, en la cual podría participar eventualmente el senador Alejandro Guillier, ya que corre el riesgo de perder por un amplio margen.

Coincidentemente, mientras el ex Presidente aumentaba la presión, el precandidato presidencial de ese partido y ex ministro de Lagos, José Miguel Insulza, dio un entrevista a El Mercurio donde afirmaba que “si se quiere hacer una votación en el comité central para elegir al candidato presidencial del PS, por favor no me consideren”. Era una referencia clara a las movidas subterráneas del laguismo que buscan forzar una decisión para este sábado.

Durante esta semana se especuló que Elizalde le habría ofrecido a Insulza una postulación senatorial a cambio de bajar su candidatura, “oferta” que el ex ministro habría rechazado. Pero en las últimas horas, según aseguran fuentes de distintas corrientes del PS, el laguismo está bombardeando a Insulza para bajar su candidatura a cualquier costo. Algunos incluso especulan que este podría anunciar este viernes o sábado que se retira de la carrera presidencial. Con ello, la única carta interna del socialismo sería el abogado Fernando Atria, un perfecto desconocido para la mayoría de los chilenos.

De esta manera se favorecería el escenario para una proclamación “unánime” de Lagos, o para forzar una primaria “no abierta”, es decir, que no considere a Guillier. Y en esa situación, el resultado de un enfrentamiento entre Atria y Lagos claramente favorecería al segundo.

A estas alturas no es un secreto que la candidatura de Lagos no sólo no ha prendido en la opinión pública, sino tampoco dentro del PS. Isabel Allende, líder de la corriente “Grandes Alamedas”, no se ha comprometido con el ex mandatario y, al contrario, ha realizado guiños públicos a favor del senador Guillier. Ello se debe en gran parte a su resentimiento por la forma en que el laguismo la obligó a renunciar a su pre candidatura presidencial en octubre pasado.

También se sabe que, en privado, Elizalde fomenta entre las filas de ese partido las opciones de Guillier, el candidato independiente ungido por el Partido Radical a comienzos de enero. Sin embargo, se trata de un “amor abierto”, según afirma un cercano a la campaña del periodista.

“Lo que está sucediendo en el PS es como las películas de Western y la típica escena de la cantina”, asegura esta persona. “Todos están con sus manos puestas suavemente sobre los revólveres, esperando a ver quién dispara primero, y quién dispara a quién, y quién es el traidor que dispara al supuesto aliado”.

Como sacado de un guión de una película de Quentin Tarantino, las lealtades internas del socialismo chileno en la actual constelación presidencial son completamente imprevisibles.

Un claro ejemplo del enredo del tipo Tarantino que vive el PS lo provee el ex presidente de ese partido, Osvaldo Andrade. El diputado estaría feliz por la derrota de Camilo Escalona el domingo pasado, un ex aliado con el cual quebró públicamente a mediados del año pasado, pero al mismo tiempo ha manifestado ser partidario de la candidatura de Ricardo Lagos.

Al ser consultado sobre la contradicción de apoyar a Lagos y, al mismo tiempo, favorecer una primaria amplia, cosa que el ex mandatario rechaza públicamente, respondió al Diario Universidad de Chile: “¿Qué tiene que ver eso? Si yo estoy de acuerdo en que participen Lagos, Guillier, Atria e Insulza (en una primaria)”.

– ¿Y qué le parece que Lagos no quiera participar?

-No me importa, si esta es una decisión del Partido Socialista y no de Ricardo Lagos. Es el Partido Socialista quien define respecto de quién quiere hacer la consulta.

Según fuentes consultadas por este diario, el apoyo de Andrade a Lagos sería más bien simbólico y forzado, ya que el propio ex Presidente en persona lo habría llamado para exigirle un respaldo público, pero de la boca para afuera. Esto después de que Andrade no reaccionara ante las presiones de Máximo Pacheco, el jefe de campaña de Lagos. Es una situación no muy distinta a la que sucedió la semana pasada con el senador Guido Girardi del PPD, quien se vio obligado a decir que apoyo a Lagos y que se iba a incorporar a su campaña, aunque en los hechos no ha movido ni un dedo por él.

La única fuerza que podría detener este escenario de “golpe interno” que estaría preparando el laguismo, son los simpatizantes socialistas de Guillier, entre los que se encuentran el diputado Daniel Melo. Sin embargo, y pese a contar con la simpatía de muchos miembros de base del socialismo, el senador no cuenta con operadores de peso dentro del comité central para desactivar la ofensiva laguista.

Crédito: Maximiliano Alarcón – Diario UChile