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El ex mandatario aseguró que no participará de ninguna de sus múltiples empresas en caso de ser elegido y acusó que las revelaciones y cuestionamientos a su forma de hacer negocios mientras estaba en La Moneda forman parte de “una campaña sucia”.

Luego de meses jugando al misterio respecto a su futuro político, algo que para pocos chilenos era un misterio tal como sucedió también con el retorno de Michelle Bachelet, el ex presidente Sebastián Piñera finalmente encabezó anoche el acto simbólico con que oficializó su candidatura a La Moneda para las elecciones del presente año.

El evento se llevó a cabo en el parque Quinta Normal. Un escenario y pasarela dispuestos en el frontis del Museo nacional, estaba rodeado de sillas en las que estaban sentados los líderes de los partidos de derecha y autoridades, tanto parlamentarias como municipales, de ese sector. Hernán Larraín, Iván Moreira, Evelyn Matthei, eran algunas de las personalidades que seguían el ritmo festivo que proponía el animador.

Si bien durante los días previos desde Chile Vamos hablaban de una proclamación ciudadana, la realidad fue un acto cerrado para alrededor de 2.000 personas que fueron invitadas por los partidos y por una de las fundaciones del ex mandatario, Avanza Chile. Las sillas y graderías dispuestas alrededor del escenario fueron reservadas para las autoridades del sector y unos 200 militantes, mientras que el resto debió presenciar la ceremonia detrás de las rejas y a través de una pantalla.

Los días previos a la proclamación algunos sectores llamaban a funar el acto, por lo mismo, tal vez la organización decidió restringir el acceso. Nada interrumpió el show, para fortuna de Chile Vamos y Piñera, pero de todas formas cerca de treinta personas, que fueron obstaculizadas por Carabineros, llegaron a las afueras del parque para gritar en conjunto un “se siente, se siente, Piñera delincuente”, en contra del actual candidato imputado tras la querella interpuesta por el diputado comunista, Hugo Gutiérrez.

Al interior los adherentes del candidato derechista no se enteraron y seguían agitando sus banderas. Cuatro cantantes interpretaron ‘Gracias a la vida’ de Violeta Parra para los asistentes, al parecer desconociendo la historia de la artista oriunda de la Región del Bío Bío, a la hora de incluirla en un acto de campaña de derecha. Para empeorar esto, minutos después los seguidores del ex presidente y empresario daban muestras del perfil político que representan. Luego de un “ceacheí” lanzado por el ex minero de los “33”, Mario Sepúlveda, varios seguidores de Piñera finalizaron con un “viva Chile y Pinochet”.

El carácter de una derecha dura se dejó ver no sólo en esta alusión al dictador fallecido en 2006, sino que algunos asistentes, cada vez que el ex mandatario criticó a la Presidenta Bachelet, replicaban con violencia un “¡qué la vieja se vaya pa’ la casa!”.

“Buena onda” propone Piñera con su nuevo eslogan. Incluso, en el evento se presentó el jingle que sigue esta misma línea, titulado ‘Onda Piñera’. Pero al parecer los partidarios del candidato aún no internalizan el mensaje con el que la derecha busca volver a La Moneda.

Andrés Chadwick, un video del escritor de la derecha peruana, Mario Vargas Llosa, precedieron la entrada del ex mandatario. Pero una muy esperada por el público era Cecilia Morel, la ex primera dama, quien aseguró que fue difícil tomar la decisión de volver a acompañar a su marido en esta campaña, debido a las acusaciones que se hacen en contra de él y del hijo de ambos, Sebastián Piñera Morel, en el caso Bancard.

Tras las palabras de Morel, Piñera ingresó al escenario para dar comienzo a su discurso, el que tuvo muchas semejanzas con el estilo de su campaña anterior, asegurando que en nuestro país cada vez crece más la delincuencia, la drogadicción y el terrorismo, un clásico de las campañas de derecha en el mundo, éxito casi asegurado luego de que George Bush padre utilizara el video de la puerta giratorio en las elecciones presidenciales de Estados Unidos que ganó en 1988.

Piñera repasó, como lo hicieron todos los representantes de Chile Vamos que acudieron a la cita, al gobierno de Michelle Bachelet, señalando que el país “perdió el objetivo de ser el primero en alcanzar el desarrollo en América Latina”, una meta que también se había propuesto su primer gobierno. Pero algo en lo que fue escueto fue al hablar de la separación de sus negocios con la política. Aseguró que irá “más allá de la ley” de ahora en adelante para separar sus negocios de su actividad política, puntualizando en que no participará en la gestión de ninguno de sus múltiples intereses financieros.

El candidato multimillonario, cuyo patrimonio figura entre las 500 principales riquezas del mundo, también se quejó de una supuesta “campaña sucia” en su contra. Esto en referencia a una serie de revelaciones periodísticas que muestran la manera en que su empresa matriz Bancard ha operado al filo de la ley para evadir impuestos, conquistar nuevos espacios de negocios usando prácticas anticompetitivas, o aprovechar la coyuntura internacional e información privilegiada para enriquecerse, incluso estando en La Moneda entre 2010 y 2014. “Mi familia y yo hemos sido víctimas permanentes de esta inescrupulosa y a veces canallesca campaña sucia”, afirmó el ex Presidente, en referencia a indagaciones de la fiscalía que lo vinculan al caso Soquimich y otros negocios y transacciones dudosas.

En la misma línea, y a propósito de la réplica entregada por Bolivia en la demanda marítima en La Haya, Piñera aseguró que él es un defensor de la soberanía de nuestro país, pero no mencionó algo específico sobre sus inversiones en la pesquera peruana Exalmar, en tiempos en que Chile enfrentaba una disputa territorial con Perú cuando él ocupaba La Moneda.

El escenario actual que vive la política nacional, con sus partidos tradicionales inmersos en escándalos judiciales, es algo que causa preocupación también en el sector de Piñera. Para esto, el ex mandatario expresó que en nuestro país existe un “ambiente de divisiones sin fundamentos”, en donde, según él, se ha instrumentalizado a la fiscalía y al poder judicial para atacar políticamente a los adversarios, insinuando que él sería una de esas víctimas.

Al hablar de propuestas de políticas públicas, su discurso se centró en recuperar el crecimiento y el rumbo del país, delineando los tres principios que guiarán su programa: “Libertad, justicia y progreso”.

Las críticas al actual gobierno de la Nueva Mayoría dominaron los discursos de todos los oradores, y a su turno Piñera aludió directamente a la Presidenta Bachelet al afirmar que “tenemos que desterrar la cultura del ‘cada día puede ser peor’”, en referencia a una frase pronunciada por la mandataria el año pasado.

Con todo, en lo que tal vez sea un reflejo del desgano y creciente desprestigio de la política que ha dominado el país en el último cuarto de siglo, la puesta en escena y el fervor de este anuncio fue bastante más sobrio del que el propio Piñera y sus partidarios realizaron el año 2009.

Crédito: Maximiliano Alarcón – Diario UChile