publicidad-webypunto-300x250

Desde La Moneda anunciaron que producto de la movilización, los indicadores alcanzarán números rojos. Sin embargo, economistas señalan que dichas predicciones apuntan a desarticular la paralización. “Atribuir malos indicadores a la huelga está políticamente orientado a perjudicar a los trabajadores (…) es una patudez”, afirman los analistas.

A 15 días de la paralización, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, sostuvo que la movilización de Escondida va a influir negativamente en los indicadores durante este trimestre.

Estas declaraciones no fueron bien recibidas por economistas, quienes calificaron de erradas las justificaciones del secretario de Estado.

Para el experto del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda), Manuel Riesco, esto no es más que una presión política contra los trabajadores movilizados, ya que por más de tres años la economía nacional presenta signos de recesión.

“Atribuir malos indicadores a la huelga de Escondida está políticamente orientado a perjudicar a los trabajadores. Entonces, que vengan a decir que son los paralizados quienes tienen la culpa de la caída de la economía es una patudez. La responsabilidad de esto es de Valdés y segundo, del Banco Central”.

Una opinión similar manifestó el economista Andrés Solimano, quien precisó que los indicadores de crecimiento hace más de dos años muestran cifras débiles, por lo que atribuir bajo Imacec a la huelga de los trabajadores de Escondida no es válido. “Si el sector público no invierte, no va a invertir el sector privado y ese es el gran error del enfoque. Echarle la culpa a los trabajadores, como siempre, no es muy constructivo, no es muy edificante, ya no es un problema puntual del Imacec de febrero, el problema es que llevamos tres años creciendo lento, ese es el gran problema que tiene la economía chilena, un problema macroeconómico”.

Los resultados más cuantificables de la baja en la economía nacional se podrán ver cuando se dé a conocer el Imacec de febrero, el que según expertos, cerraría con una variación negativa en 12 meses.

El diálogo, la negociación y la estrategia comunicacional 

Pese a la reunión de mediación que sostuvieron este lunes  los trabajadores con los representantes de la empresa, las partes no lograron aunar posiciones.

En este sentido, el sindicato N°1 afirmó que se mantienen dispuestos a negociar siempre y cuando la propuesta de la empresa esté acorde a los derechos laborales que han expuesto. Es decir, que se comprometa a respetar las actuales remuneraciones y beneficios, que se integre a los futuros trabajadores a la modalidad acordada en el nuevo contrato colectivo y que no se intenten utilizar los tiempos de descanso para aumentar la producción.

Estas demandas fueron reafirmadas el pasado miércoles por los movilizados, al conocer el informe sobre las utilidades que obtuvo durante el último semestre de 2016 la compañía BHP Billiton, principal accionista de minera Escondida. La cifra asciende a tres mil doscientos millones de dólares, es decir, ocho veces más que el año anterior. Esto, según precisa el sindicato, permitiría aumentar hasta en el 250 por ciento los dividendos a sus accionistas.

Estas nuevas utilidades no han sido negociadas con los trabajadores, que previo a la huelga solicitaron un reajuste salarial del siete por ciento, además de un bono de término de conflicto de 25 millones de pesos.

Según lo expuesto en el acta de mediación de la Dirección del Trabajo (DT), la minera dijo estar dispuesta a seguir negociando, asegurando que las condiciones del contrato colectivo refleja bases de acuerdos sólidos que no buscarían mermar los beneficios de los trabajadores. Además, agregaron que no aplicarán reemplazos ni buscarían rebajar los pagos a los trabajadores.

El economista de Fundación Sol, Gonzalo Durán aseguró que la imagen que ha mantenido la empresa refleja el poder tanto económico como político que quiere imponer sobre el sindicato. “El discurso subterráneo que sin duda se aprecia en las declaraciones de la empresa es llevar la negociación a un terreno donde no sólo está involucrada la minera Escondida sino que también el Consejo Minero, el grupo que agrupa a todas las grandes compañías del cobre en el país. Además, Escondida pretende torcerle la mano a un sindicato que está muy bien preparado para seguir con esta huelga”.

Este conflicto laboral  marca un precedente en las negociaciones que se desarrollarán durante este año en la gran minería, considerando el nuevo marco regulatorio establecido por la Reforma Laboral.

A juicio del economista Alejandro Urzúa el escenario es complejo, porque se ha observado una posición antagónica que no avanza en el objetivo común de aumentar la productividad, pero también las condiciones laborales. “Estamos en presencia de un sindicato mucho más empoderado, pero hay que analizar si en la posterioridad mejoran las relaciones entre ambas partes y, además, la productividad. Se tiende a perder en este conflicto una visión más unificada”.

Respecto de las intenciones de la empresa de retomar a la brevedad el diálogo, el sindicato declaró que  “esto es sólo una maniobra comunicacional para aparecer bien ante la opinión pública, porque cada vez que nos hemos sentado a conversar, mantienen su postura patronal de arrebatarnos lo ganado”.

“Parece que a la próxima reunión tendremos que llevar grabadoras”, sentenció el vocero de la organización, Carlos Allendes, quien agregó que la empresa busca rentabilizar aún más las ganancias de los inversionistas extranjeros, a costa de sus trabajadores y del país.

Crédito: Rodrigo Fuentes y Natalia Figueroa