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El siniestro agudiza las complicadas condiciones de sobrevivencia de las abejas, claves en la cadena de biodiversidad.

Un incendio causó la pérdida de más de mil hectáreas de bosque nativo en la primera y única Zona de Reserva de abejas y biodiversidad de Chile y Sudamérica, ubicada en Santa María de los Molles en la Región de Valparaíso.

En el lugar se resguardaban alrededor de 3 mil hectáreas que albergaban aproximadamente 300 colmenas.  Ante la preocupación mundial por la mortandad de abejas, en abril del 2013 la ONG Plan Bee lideró la creación de esta área.

En el actual escenario, ahora está en búsqueda de un territorio propicio para la protección de las colmenas. La integrante de la organización, Yasmín Villagrán, comentó que de las  colmenas existentes sólo se pudieron rescatar 22, asimismo advirtió que las adversidades en el territorio se presentaban desde antes de la reciente catástrofe.

“Había agua de vertiente, floración nativa, no se les explotaba porque estaban tranquilas, no habían pesticidas, ni transgénicos, ni radiación electromagnética. Eran 3 mil 500 hectáreas que lamentablemente en los últimos dos años la sequía afectó, ya no estaban contando (las abejas) con las condiciones de alimentación suficientes”, señaló.

Además, Villagrán explicó que costará mucho tiempo reconstituirlo pues se requiere de la fuente principal de las abejas: néctar y polen.

“Para poder recuperar una zona que fue afectada por los incendios, se necesita alrededor de 18 a 24 meses. Entonces, hay que tratar de darle vida nuevamente a la tierra afectada por los incendios y trabajar en lo posible con material vegetal: lombricultura, compost, humus, para que se genere nuevamente afloración”, sostuvo Villagrán.

Ante la crisis de sobrevivencia de las abejas y el perjuicio en la cadena de biodiversidad, se han puesto en marcha distintas iniciativas a corto y largo plazo, ejemplos de estas últimas, son los proyectos legislativos estancados en el Congreso que  tienen por objeto reducir la utilización indiscriminada de pesticidas.

Finalmente, Yasmín Villagrán instó a las personas a plantar flores nativas para que los insectos obtengan sus elementos vitales.

Crédito: Tania González – Diario UChile