El vocero de la agrupación, Juan Carlos Claret, pidió entregar a la justicia informe de Scicluna y alertó sobre el desconocido paradero de Juan Barros. Por su parte, el secretario general de la Conferencia Episcopal, Fernando Ramos, dijo no tener claridad sobre la situación del obispo de Osorno.


El Vaticano confirmó que Charles Scicluna y Jordi Betomeu regresarán a nuestro país en los próximos días, esta vez, directo a la ciudad de Osorno, como parte de las acciones para esclarecer y avanzar en el proceso reparatorio por abusos sexuales y encubrimientos.

El Papa Francisco envió, además, una carta dirigida “Al Pueblo de Dios que peregrina en Chile”. “Creo que aquí reside una de nuestras principales faltas y omisión: el no saber escuchar a las víctimas… Con vergüenza debo decir que no supimos escuchar y reaccionar a tiempo”, manifestó Francisco en el texto enviado este 31 de mayo y dado a conocer por la Conferencia Episcopal.

La carta, redactada luego de los encuentros en Roma con víctimas y obispos nacionales, pide “generar espacios donde la cultura del abuso y del encubrimiento no sea el esquema dominante; donde no se confunda una actitud crítica y cuestionadora con traición”.

Sobre las reuniones con algunas víctimas de abuso sexual, de poder y de conciencia, el Papa expresa su constatación sobre “cómo la falta de reconocimiento/escucha de sus historias, como también del reconocimiento/aceptación de los errores y las omisiones en todo el proceso, nos impiden hacer camino”.

El texto agrega que “la renovación en la jerarquía eclesial por sí misma no genera la transformación. Se nos exige promover conjuntamente una transformación eclesial que nos involucre a todos”.

El secretario general de la Conferencia Episcopal, Fernando Ramos, se refirió además al paradero de Juan Barros, quien desde que llegó del Vaticano permanece oculto en una localidad cerca de Loncoche. Ramos precisó que no existe claridad y tampoco se sabe sobre si el cuestionado obispo recibirá a Scicluna y Betomeu.

“El comunicado no especifica cuál es su misión, nosotros pensamos que vienen a establecer un diálogo con toda la representación de la Iglesia de Osorno, laicos, laicas, sacerdotes, diáconos, es probablemente una invitación a entrar en una dinámica de diálogo y comunión”, afirmó.

Juan Carlos Claret

Para el vocero de los Laicos de Osorno, Juan Carlos Claret, no está claro a que vienen nuevamente los delegados. Precisó que, en materia investigativa, el Papa ya cuenta con toda la información, por lo que no descartó que los representantes del Vaticano vengan a intervenir la diócesis y tomar las anunciadas medidas de corto plazo, como confirmar la renuncia de todos los obispos.

“Juan Barros es un fugitivo en su propia diócesis, porque hace semanas que nadie lo ha visto en la zona. Tal vez los enviados del Papa no quieren que (Barros) esté en Osorno. Yo no creo que ellos vengan a investigar. Nosotros ya les entregamos un documento con más de 500 páginas. ¿A qué vienen? Yo creo que vienen a anunciar la renuncia de los obispos”, subrayó.

Nicolás Vial, sacerdote que lleva más de 40 años trabajando con personas privadas de libertad, se refirió a los últimos acontecimientos que han remecido a la institución religiosa en nuestro país.

En entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile, aseveró que no sólo la más alta jerarquía de la Iglesia debiera, efectivamente, renunciar, sino que también las “bases miserables”, como por ejemplo, en Rancagua, donde se han conocido últimamente nuevos casos de abusos sexuales.

Para el presidente de la Fundación Paternitas fue un error de las cúpulas eclesiásticas preocuparse de la política e identificarse con ciertos sectores, para luego dar paso al ocultamiento de “hechos criminales”.

“Se sospecha de toda la Conferencia Episcopal, porque faltó gallardía en algunos para denunciar lo sucedido, entonces todos debieran renunciar, indeclinablemente, independiente de lo que diga el Papa, para sanear de raíz. Luego con libertad el Santo Padre nombrará la gente de su confianza”, subrayó.

El sacerdote Nicolás Vial recalcó que se debe “limpiar” la institución, para luego dar paso a un trabajo lento para restituir la confianza de la gente. Aunque aclaró que el daño realizado tardará mucho tiempo en repararse por completo.

Crédito: Rodrigo Fuentes – Diario UChile

 




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