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Carolina Goic anunció públicamente que analizará su candidatura presidencial. La reunión de la Junta Nacional fue el claro ejemplo de la crisis que vive el partido. Si bien la derrota de la senadora acaparó la atención, las decisiones de la colectividad dejaron muchas dudas respecto del acontecer falangista. Hacia dónde va, qué lugar en la política ocupará la Democracia Cristiana tras los sucesivos errores que han marcado el último tiempo.

Los ánimos estaban caldeados. Parlamentarios, militantes y dirigentes no dejaban de fumar. Los adherentes a Ricardo Rincón llegaban como “hooligans” y lo apoyaban al ritmo de una clásica canción de barra brava: “Rincón, Rincón, Rincón hay uno sólo, jamás lo dejaremos, futuro senador”.

La Junta Nacional de la Democracia Cristiana fue un concentrado de tensión. Luego de que los falangistas abandonaron la sede de la colectividad que albergó la cita, la incertidumbre sobre el futuro del autodenominado de partido de “centro” se apoderó de los militantes.

No sólo porque probablemente el 29 de julio de 2017 será recordado por la Democracia Cristiana como el día de la derrota interna de su presidenta y candidata presidencial, Carolina Goic. La Junta Nacional falangista también debe analizar y resolver otros hechos relevantes para el andar del partido, que hoy deambula sin un claro norte.

1, ¿A quién lidera Goic?

En abril pasado un 63% de los delegados nacionales decidieron que la presidenta del partido sería la candidata a La Moneda, desechando así las primarias de la Nueva Mayoría, para directamente ir a competir el 19 de noviembre.

Aquel porcentaje fue engañoso. Los dirigentes cercanos a Goic insistían en la soberanía del partido y estaban confiados en que hacían algo importante gracias a eso. Pero el 63% en realidad decía que el terreno era pantanoso, y así lo reconocían parlamentarios y dirigentes de distintos puntos del país, a quienes no les quedó más remedio que asumir la debilidad interna luego de que el diputado Ricardo Rincón le ganara la pulseada a la senadora, consiguiendo el apoyo para concretar su candidatura al Congreso, luego de lograr que un 58% de los asistentes decidiera apoyar su opción.

Carolina Goic jugó todas las fichas en bajar la candidatura de Rincón. Tomando en cuenta el débil 2% que marcó en la última CEP, el impedir que un parlamentario cuestionado por un caso de violencia intrafamiliar era la forma de levantar un poco su avanzada por La Moneda.

Muchos en el partido comentaban el sábado que la senadora cometió un error al jugarse tanto en el tema Rincón, tanto que al final la arrinconada fue ella. Se dio un fenómeno extraño, muchos militantes, incluso en la sexta región, remarcaban su apoyo a Goic en la Junta, pero también abogaban por Rincón. Incluso, algunos dirigentes en regiones que trabajan directamente en el comando presidencial, respaldaban al diputado e insistían en el error de la candidata.

El partido no siguió a Goic y el impacto fue inmediato. Ayer, en la sede del partido y tras conocer el resultado de su colectividad, la senadora por Magallanes se encerró por largos minutos junto a la directiva de la tienda. Al salir anunció que se tomará unos días para analizar si continúa con su candidatura, pese a que había jurado por su madre e hijas que llegaría hasta el final.

Personeros cercanos sostienen que esta crisis podría ser el pie para salir a flote. Esperan ver qué ocurre con la reacción social al tema Rincón, tratando de cifras las esperanzas en la ciudadanía, toda vez que el tema de la violencia intrafamiliar es un tema que moviliza a la ciudadanía, pero saben que Goic queda aún más débil que antes, por eso, se especula sobre la posibilidad de tomar la iniciativa e insistir por la unidad con los demás partidos de la Nueva Mayoría aunque estos confirmaran que competirán parlamentariamente en un bloque sin la DC. En definitiva, el sector de Goic entró en la improvisación.

2, El fracaso de la apuesta por el centro político

Cuando la anterior Junta decidió que irían con Goic a primera vuelta, también definieron que la falange tomaría un camino propio buscando reposicionarse como un referente nacional de centro.

Este objetivo se sustentaba principalmente en Goic, en que llegarían hasta el final en la carrera por La Moneda y, ahí, la votación ciudadana de primera vuelta, les ayudaría para negociar con más fuerza al interior del bloque. Hoy, con su candidatura en duda, se ve fuertemente debilitada la idea.

La desazón no sólo es por la demostrada debilidad interna de la candidata, esto porque uno de los puntos que el bloque de la senadora consideraba fundamental era conseguir un acuerdo parlamentario con los demás partidos de la Nueva Mayoría, lista única o dos listas acordadas. Pero el lado que apoya a Alejandro Guillier, donde destacan el Partido Socialista, PPD y Partido Radical, les cerraron las puertas.

Así y sin más remedio, en la Junta se aprobó el acuerdo con la Izquierda Ciudadana y el MAS, los dos partidos satélite del conglomerado, la única opción que le quedó a la DC. Este hecho demuestra en parte la derrota de la apuesta de centro, puesto que el MAS, pese a su diminuta influencia en la política nacional, está aún más a la izquierda que el Partido Socialista en temas como, por ejemplo, la postura de total respaldo al gobierno venezolano de Nicolás Maduro.

De hecho algunos de los incontables expositores de este sábado, los ubicados en el bloque más conservador de la DC, se enfocaron en esto. “Movimiento al Socialismo”, decía un desinformado demócratacristiano sobre el MAS, cuya sigla en realidad significa Movimiento Amplio Social, y presentaba sus dudas sobre la obligada alianza.

Las caras de preocupación que se multiplicaban en la sede de calle Alameda aparecían como el corolario del naufragio seguro. Hoy, la apuesta está en duda. Uno de los parlamentarios del clan Walker señalaba a nuestro medio que esto fue un error, reconociendo que no previeron muchas de las situaciones que llevaron a la DC hasta el punto de crisis en que se encuentra hoy. Aunque sosteniéndose del orgullo también decía que ahora había que “morir con las botas puestas”, aunque la debacle sea peor que la vivida tras la opaca candidatura presidencial de Claudio Orrego en 2012. Hay un sector de la DC que insiste y rechaza “mendigarle” piedad a lo que queda de Nueva Mayoría.

Si no es el centro, si no es la soledad de una lista única, la Democracia Cristiana tiene que ubicarse en algún punto estratégico. Muchos parlamentarios fueron consultados por Radio Universidad de Chile. Andrés Zaldivar, Víctor Torres, Fuad Chaín, Gabriel Silber, José Miguel Ortiz, así como otros representantes de la colectividad, coincidían en que el resultado de las parlamentarias sería decisivo sobre qué camino tomaría la DC respecto de si seguir con la Nueva Mayoría o no.

A cuatro meses de las elecciones y con estudios que vaticinan un mal escenario para la falange en lo presidencial y legislativo, nada se sabe, ni siquiera con quiénes se tomarán “la foto” aquellos que buscan mantener sus escaños: ¿será Guillier o, incluso, Piñera una mejor alternativa para ellos?, el apoyo a Rincón ¿será una forma de ejercer presión para acabar con la candidatura presidencial para mejorar los resultados parlamentarios de la mano de volver a la Nueva Mayoría?

Los seguidores de Goic saben que fueron encerrados. ¿Será la sombra de quiebre del Partido más que una mera posibilidad?

3, El débil bloque conservador

Dentro de la Democracia Cristiana, además del bloque centrista representado por Goic existe un sector progresista que superpone el pacto con la Nueva Mayoría como algo sobre los intereses particulares del partido. También convive el bloque conservador, quienes desprecian la idea de estar en una coalición con el Partido Comunista.

Este último sector demostró durante la Junta su insignificante influencia en la interna, pese a que en los medios de comunicación tradicionales aparecen como los capitanes del barco que se estrella. Uno de sus representantes es el histórico Gutenberg Martínez, abucheado por los presentes e interpelado por el vicepresidente de la CUT, Norberto Díaz, quien lo acusó de derechizar la colectividad con su rechazo al sentido progresista de la Nueva Mayoría.

Martínez, al verse interpelado, no se quedó tranquilo con las palabras de Díaz y salió a defenderse. Pero la galería no estuvo a su favor. Pifias impidieron en un principio que diera su discurso, pero luego de los reproches de Matías Walker al público, quien dirigía las intervenciones, el histórico líder “guatón” pudo entregar su mensaje, cobrándole a Díaz y su sector el apoyo que le brindaron para que lograra el cargo en las elecciones cuestionadas de la Central Unitaria de Trabajadores y culpándolos de izquierdizarse y cambiar las reglas del juego.

Además, los amigos del “gute” se enfocaron en explicarle a los presentes que, por sobre el MÁS y la IC, un acuerdo con Ciudadanos, la colectividad de Andrés Velasco, más perfilada hacia la derecha, era una mejor idea. Sin embargo, pese a que durante las semanas anteriores a la Junta se especuló con esta posibilidad, durante la instancia del sábado esto ni siquiera se votó.

En definitiva, pese a sus líos con la Nueva Mayoría, la DC ni en su dirigencia ni a nivel de bases ha mirado hacia el lado conservador, pero pese a su identificación con el anhelado centro, hoy los militantes del otrora más grande partido de Chile, luchan con más nostalgia que fuerza para no sucumbir.

En esa pelea todas las soluciones son posibles. El análisis del camino propio, sus fracasos y consecuencias están prontos a ser reconocidos y el fantasma del fracaso del intento presidencial de Orrego hoy cobra protagonismo.

En la DC creen que todo podría ser peor, aunque se aferran de la esperanza para no sumirse en la tristeza. Así hay quienes no dudan en confesar que este es un momento crucial para la Falange. Tras sesenta años de vida, el partido debe tomar una decisión: ¿seguir apoyando el camino propio o volver arrepentidos a la Nueva Mayoría?

Crédito: Maximiliano Alarcón  – Diario UChile