Con el reciente y lamentable episodio acaecido en una de las tantas playas de Chile, en este caso a orillas del hermoso Lago Ranco, ubicado en la comuna de la Provincia del mismo nombre, en la Región de Los Ríos.



En Chile, sale a relucir una vez más la polémica en torno al derecho que tenemos todos los ciudadanos de nuestro país, de poder disfrutar con “ciertas libertades”, un patrimonio que es de todos los chilenos, e inclusive extranjeros que desean pasar un día de agradable descanso a orillas de un rio, zona de lagos o playas de mar.
En relación con esto ya se conoce el mandato de la Secretaria regional ministerial de la región de Los Ríos, dejando establecido y enfatizando el derecho que tiene toda personas a un libre acceso a usar las playas en Chile sin tener que solicitar permiso alguno, en especial de aquellos propietarios de predios adyacentes o lindantes a estos lugares acuáticos. Lo que se establece por ley, según el artículo 589 del Código Civil.
Respecto a lo anterior cabe extractar lo que tal ley dice al respecto: “La ley hace la distinción entre playa de mar, de río o lago. Por playa de mar el Código Civil en su artículo 594 se define como la “extensión de tierra que las olas bañan y desocupan alternativamente hasta donde llegan las más altas mareas”. Se entiende por playa de río o lago según el artículo 1° N° 30 del Decreto Supremo Nº 2 de 2006 del Ministerio de Defensa Nacional, la “extensión de suelo que bañan las aguas en sus crecidas normales hasta la línea de las aguas máximas.”. De conformidad a su calidad de Bien Nacional de Uso Público, las playas están sujetas a un régimen especial de uso y protección que requiere de una regulación que haga efectivo dicho derecho; ésta involucra a diversos entes del Estado, los que deben garantizar que su acceso sea fluido y libre, sin estar obstaculizado por ningún tipo de barrera artificial. Es por eso que el Decreto Ley Nº 1939 de 1977, en su artículo 13, explicita que “los propietarios de terrenos colindantes con playas de mar, ríos o lagos, deberán facilitar gratuitamente el acceso a éstos para fines turísticos y de pesca cuando no existan otras vías o caminos públicos al efecto”.
No obstante lo expresado en esta ley, al parecer y si bien es cierto pone hincapié en “EL DERECHO DE USO DE LAS PLAYAS POR PARTE DE LA CIUDADANÍA”, al parecer existe un significativo e importante vacío relacionado con los DEBERES QUE DEBEN CUMPLIR TANTOS LOS USUARIO, ASÍ COMO TAMBIÉN DE “LAS OBLIGACIONES QUE DEBEN EJERCER LAS AUTORIDADES REGIONALES PERTINENTES”. De tal manera que estos lugares de recreación y descanso sean resguardados y protegidos en diversos aspectos.
De lo anterior se desprende entonces que las autoridades regionales o provinciales, deban hacerse responsable de mantener y conceder algunos servicios básicos de higiene ambiental y mantención adecuada de los lugares que les correspondan. Íntimamente relacionado con esto, está el hecho de no permitir a los usuarios el uso de lanchas, botes o motos de aguas que contaminan ostensiblemente las aguas, lo que perjudica directamente a los bañistas, por el exceso de residuos aceitosos y tóxicos que se desprenden de estos vehículos y que naturalmente se deslizan hacia las orillas de las playas.
Por otra parte también los usuarios también debemos demostrar un comportamiento claramente responsable manifestando ciertos hábitos de higiene y cuidado del medio ambiente, evitando por ejemplo dejar botados en estas zonas de playas; restos de una enorme cantidad de materiales y desperdicios, objetos, papeles, envases de plásticos y de vidrio, restos de comestibles e inclusive presencia de excremento, inmundicia, basura y suciedad, lo que debiera ser informado previa y ampliamente en estas zonas de ingreso a las playas, avisando que se está expuestos a fuertes multas por el no cumplimiento de las mínimas normas de educación ciudadana y cultura social.
Intrínsecamente relacionado con lo anterior, también se debiera considerar la grave situación que ocurre con la contaminación de las aguas a través de residuos industriales o empresariales que son vaciados o encausadas hacia las diversas playas, situaciones que muchas veces son denunciadas a las autoridades pertinentes, pero que lamentablemente no se toman fuertes medidas al respecto.

Omar Gonzalez Hurtado
Corresponsal Servicio web



 

 




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