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La iniciativa pretende que la ciudadanía vote los disensos que se presentaron durante la elaboración del programa presidencial de Beatriz Sánchez. Una eventual baja participación producto de la fecha, la dilatación y la poca difusión del hito, asoman como los principales miedos en el escenario de las votaciones que se llevarán a cabo entre este 20 y 24 de septiembre.

Con un plebiscito digital. Así definirá su programa presidencial el Frente Amplio. La iniciativa, según dicen al interior del conglomerado, persigue la intención de terminar con la construcción política entre cuatro paredes y de darle espacio a un programa “participativo, desde abajo, popular y democrático”.

La votación se realizará entre el 20 y 24 de septiembre a través de internet y podrán participar tanto independientes como militantes de los partidos del Frente Amplio. En la papeleta digital se mostrarán los consensos a los que se ha llegado durante el proceso de discusión programática y se someterán a votación los disensos del mismo.

Pero el plebiscito ha despertado cierta resistencia dentro de algunos sectores frenteamplistas. Sus postergaciones dan cuenta de la incomodidad que ha generado al interior de la coalición. Originalmente su realización estaba programada para agosto, sin fecha definida, y se aplazó para el 12 de septiembre. A pesar de eso, debido a las complejidades logísticas, se volvió a reagendar para las fechas definitivas.

Sobre esa arista, Jaime Peña (RD), miembro de la mesa programática del Frente Amplio, da cuenta de que la demora solo tendría que ver con la complejidad de sistematizar todas las mociones expresadas en las distintas instancias de participación: “el plebiscito lo aplazamos no por cumplir, sino que porque ha sido bien difícil sistematizar todas las propuestas, analizarlas, y definir en conjunto con los Grupos de Apoyo Programático (GAP) cómo se va a votar. Además, queríamos que la gente conociera el voto antes de votar”.

El trabajo impulsado por la mesa programática ha consistido en lo siguiente: en marzo comenzaron a realizarse encuentros programáticos y territoriales en más de 100 comunas de Chile. En paralelo, se realizaban encuentros sectoriales, los llamados GAP, discutiendo sobre 27 diferentes áreas.

Además, se llevaron a cabo más de 500 encuentros autoconvocados. Cada uno de estos espacios envió actas de propuestas para el programa. El trabajo de la mesa consistió en sistematizarlas y así definir consensos y disensos. Más del 90 por ciento de las propuestas fueron consensos, será el 10 por ciento restante el que se votará este 20 de septiembre.

La papeleta digital contará con alrededor de 20 diferentes sufragios divididos en 4 grandes materias: derechos sociales y colectivos, matriz económica y productiva, institucionalidad democrática (“democracia nueva”) y derechos humanos integrales.

Giorgio Jackson, diputado de la bancada del Frente Amplio, prefiere hablar de las fortalezas antes que las debilidades del proceso:

“Este llamado es una invitación. Algo que de manera vinculante no se había hecho otras veces. Invitamos a las personas a que se tomen este proceso. Es un experimento que busca radicalizar nuestros espacios de democracia en el programa de gobierno que queremos comprometer desde la candidatura de Beatriz Sánchez. Estamos apoyando este tipo de medidas que fortalecen los espacios de decisión colectiva que esperamos se expandan y extiendan a muchas otras áreas de nuestra todavía muy imperfecta democracia”.

Desde el Frente Amplio subrayan la idea de que en los temas importantes existen consensos. Sin embargo los disensos que asoman como más divididos serían en torno a formas de propiedad, política medioambiental y salud.

Desde las distintas colectividades han intentado transmitir un discurso de confianza en medio de un clima poco favorable para el desarrollo de la iniciativa. La difusión comenzó de forma tibia hace un par de semanas y recién hoy Beatriz Sánchez, la abanderada presidencial, lanzó oficialmente el proceso. Las expectativas de participación auguran unos 20.000 votantes en base a la cantidad de personas que formaron parte de los encuentros, pero la incertidumbre también gana terreno. Los resultados estarán disponibles durante la segunda semana de octubre.

Crédito: Martín Espinoza – Diario UChile