Luego de una reunión que mantuvo la Central Unitaria de Trabajadores con los partidos de oposición, el gremio perteneciente a la Mesa de Unidad Social acordó respaldar el voto del apruebo a la nueva Constitución, a través de una Convención Constituyente.


Mientras que en la Unión Demócrata Independiente (UDI) se trabaja en bloque por el rechazo a una nueva Constitución, un nuevo quiebre dentro de Unidad Social parece complejizar el terreno para quienes irán por el apruebo en el plebiscito del 26 de abril.

El pasado lunes, un llamamiento de la Mesa de Unidad Social respecto de marcar AC (Asamblea Constituyente) en dicha consulta, ha generado diversas suspicacias tanto en los partidos políticos como en los propios gremios que conforman la organización.

En contraposición a este anuncio, el martes, luego de una reunión con los partidos de oposición, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) manifestó respaldar el voto del apruebo a la nueva Constitución a través de una Convención Constituyente.

Esto, sin embargo, para la dirigenta de la Confusam y vocera de No + AFP, Carolina Espinoza, no debiese ser leído como una fragmentación del colectivo, sino más bien como parte de la diversidad que existe en la mesa.

Carolina Espinoza.

Asimismo, en conversación con nuestro medio, Espinoza defendió la postura planteada por Unidad Social para el plebiscito de abril, asegurando que el Servel ha sido claro en ratificar su reglamento en instancias anteriores.

“La propia ley electoral lo establece claro, en algún caso puede ser objetado un voto que tiene una señal, pero en ningún caso puede ser invalidado. También ha habido pronunciamientos del propio Servel en anteriores procesos, ha habido autoridades de la institucionalidad que han ratificado el reglamento. Nos parece un tanto temerosa la conducta de no querer, en algunos sectores, restarse de hacer aquello”, indicó.

Para Espinoza, además, ha existido una concentración en solo un punto de lo anunciado desde Unidad Social, cuando dicha postura también considera tener apoderados de mesa de forma imperativa en el conteo de los votos, así como mantener la unidad respecto de las listas que se formarán para un eventual órgano constituyente.

Sin embargo, para llegar a este punto, el primer partido aún no está ganado, y eso lo saben muy bien en la Central Unitaria de Trabajadores, desde donde han manifestado no querer correr riesgos.

Sobre esto conversó con nuestro medio el secretario general de la CUT, Nolberto Díaz, quien, aunque descartó que exista un quiebre dentro de Unidad Social, dejó en claro que desde su gremio no se pretende hacer nada que “entorpezca” el plebiscito.

“Significa que lo que hay que hacer ese día es marcar dos rayas, la de apruebo y la de apoyar la convención constituyente para que el cien por ciento de los que hagan la nueva Constitución sean electos. Meterle otros ingredientes creo que, en este caso, solo desordena y confunde a la población. Hay que usar el voto correctamente, el resto no sirve”, acotó.

Si bien ambas posturas tienen un sustento ideológico y práctico defendido por sus simpatizantes, es evidente que el riesgo existe. Desde el análisis técnico de las propuestas mencionadas, la directora ejecutiva de Abogadas Feministas, Bárbara Sepúlveda, explicó a nuestro medio como es que, en el caso de los votos objetados, pueden traducirse en un reclamo ante el Tribunal Electoral que dificultaría las opciones para el triunfo del apruebo.

“Como esos votos se guardan de forma separada, después podría existir un reclamo ante Tribunal Electoral, que va a revisar esos votos y podría anularlos. Entonces, el riesgo siempre está de que exista un reclamo posterior por parte de las personas de la lista contraria; es decir, los apoderados de la lista de rechazo podrían objetar esos votos, y después esos votos podrían ser denunciados en el Tribunal Electoral”, manifestó.

Respecto de la reunión mantenida por la CUT con los partidos de oposición -ampliamente criticados por la Mesa de Unidad Social-, el gremio ha asegurado que no le cerrarán la puerta a ningún actor que esté a favor de una nueva Constitución. Sin embargo, ante la deslegitimidad de los partidos en medio del estallido social, es poco probable que esto influya finalmente en la decisión que llevará a los ciudadanos a votar el próximo 26 de abril.