Estudios recientes demuestran altos índices de consumo precoz y adicción al cannabis en adolescentes chilenos. Frente a esta situación, los expertos debaten sobre si es mejor enfrentar el problema con la prohibición actual o innovar en estrategias, como lo acaba de hacer Canadá.

Antes de entrar en el análisis desde los puntos de vista médico y académico, consultamos sobre si la decisión del gobierno canadiense podría generar algún efecto dominó en el país o en otras naciones latinoamericanas que han deslizado algún debate al respecto.

Para el analista internacional Guillermo Holzmann, esto está absolutamente descartado, ya que existe evidencia después de que Uruguay legalizara la marihuana.

Precisó que en la región, el tema del cannabis no se encuentra dentro de las prioridades de las administraciones centrales, además, no existe un consenso masivo ni un apoyo transversal entre los diferentes grupos políticos presentes en los países latinoamericanos.

Mientras que en Canadá se liberaliza el uso de la marihuana para, entre otras consecuencias, inaugurar una industria con dividendos multimillonarios, en Uruguay la idea nace para hacer frente al narcotráfico.

Según el último estudio publicado por la Junta Nacional de Drogas (JND), órgano dependiente del gobierno uruguayo, la regulación de la marihuana logró quitarle, en 2017, un 18 por ciento del mercado al narcotráfico.

Para Holzmann, las organizaciones que se dedican a este ilícito han dejado mayoritariamente de lado el cannabis y han optado por otros productos más rentables en el mercado ilegal, tales como la cocaína y las drogas sintéticas en general, las que se suman al tráfico de armas y órganos.

Según un estudio de 2017 realizado por las Universidades de Londres y Andrés Bello, Chile es el país con mayor apoyo para legalización de marihuana en el continente. El respaldo llega a un 48,2 por ciento, sobrepasando a Colombia (43,5 por ciento) y México (40,9 por ciento), mientras que en el otro extremo Bolivia alcanza solamente un 9,4 por ciento.

Junto a esto, en el país también se tiene la más baja percepción de riesgo relacionada al consumo de cannabis, con sólo un 6,9 por ciento.

Para la directora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental del Campus Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Anneliese Dörr, esta cifra tiene absoluta relación con cómo se ha tratado el tema de la marihuana en el país.

La académica precisó que le preocupa que el consumo se vincule con la libertad y una panacea para salud, afín al pensamiento progresista y contrario a los estereotipos conservadores y rígidos.

Anneliese Dörr aseveró que hay una deformación en el marketing. Algo parecido a lo que ocurrió el siglo pasado con el tabaco, cuando grandes compañías del sector impulsaron sendas campañas con el fin de aumentar su consumo en todo el mundo.

“Investigaciones rigurosas e incuestionables dan cuenta de lo peligrosa y dañina que es hoy día la planta, incluso mucho más que antes, debido a su tratamiento genético. Afecta las funciones de la inteligencia, cognitivas, entiéndase atención, memoria y concentración, en jóvenes adolescentes, sobre todo, porque cuando se comienza a fumar a muy temprana edad, una etapa donde el cerebro se está conformando, el daño es irreversible”, afirmó.

Para el académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Carlos Ibáñez, el debate está siendo controlado por la ideología, una mirada mucho más inocua e incluso positiva de la marihuana, dejando fuera a los argumentos científicos que sostienen el daño que provoca su consumo.

El también coordinador del programa de prevención de alcohol y drogas, “Planet Youth”, fue categórico en señalar que el cannabis aumenta la deserción escolar, disminuye los logros académicos y genera una creciente adicción, especialmente en adolescentes.

“Lamentablemente el debate está muy ideologizado, sin embargo, existen interesantes aportes nacionales, especialmente desde la academia, una visión objetiva de toda la evidencia científica disponible sobre el uso medicinal de los cannabinoides, y eso ha permitido generar un debate más informado. La propia universidad ha emitido documentos relacionados con el uso de cannabis y el desarrollo de una esquizofrenia en pacientes en tratamiento por dependencia de drogas y que también es un aporte relacionados con los daños producidos”, argumentó.

El médico cirujano, especialista en políticas de drogas y presidente de la Fundación Latinoamérica Reforma, Sergio Sánchez, tiene una visión totalmente opuesta del tema y difiere de algunos estudios que se han hecho al respecto.

Aunque advierte que debe dividir el tema entre uso medicinal, recreacional, retrasar su consumo y restringirlo solo a mayores de edad, precisó que lo realizado por Canadá está en una dirección correcta desde el punto de vista de la salud pública.

“Tenemos más de 5 mil pacientes atendidos con enfermedades raras como colitis ulcerosa, autismo, dolor crónico, cáncer, fibromialgia, esclerosis múltiple, síndrome de Crohn, epilepsia refractaria y estrés postraumático. Además, ocho médicos trabajando, investigaciones clínicas en curso, vamos a asistir a una conferencia organizada por Naciones Unidas, en Latinoamérica nos estamos organizando los profesionales especialistas en cannabis, todo esto va en ascenso, pronto se va a convertir en una especialidad académica”, aclara.

En 2016 en el mundo, según el último informe sobre las Drogas de la Organización de Naciones Unidas, 192,2 millones de personas consumieron cannabis.

La legalización de la marihuana recreativa también inaugura una industria de considerables dividendos en Canadá. Según estimaciones de uno de los mayores bancos canadienses, el mercado legal generará unos 6 mil 500 millones de dólares en el primer año. El 75 por ciento de los impuestos irá a las provincias y el 25 por ciento restante será para la administración central.

Crédito: Rodrigo Fuentes – Diario UChile