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Llegó al poder en 1990 y se mantuvo en el gobierno durante 23 de los 27 años que transcurrieron desde entonces. Sin embargo, las crecientes diferencias entre los socios precipitaron el quiebre de la Concertación chilena. El futuro incierto de sus ex integrantes

“Hemos iniciado una nueva etapa con esta candidatura. Hay muchos chilenos que están esperando oír nuestra posición y que han dejado de sentirse representados. Que quieren cambios, pero de manera gradual y responsable”, afirmó el 29 de abril Carolina Goic, presidente de la Democracia Cristiana (DC). La Junta Nacional del partido acababa de resolver que ella sería candidata presidencial en las elecciones del 19 de noviembre, y que no iría a internas con sus socios de la Nueva Mayoría el 2 de julio, como se daba por descontado. De esta manera, decretaron el principio del fin de la coalición que dominó a la política chilena por 30 años.

La alianza de centroizquierda nació en 1988, cuando el dictador Augusto Pinochet propuso un plebiscito para quedarse en el poder hasta 1997 con aval popular. La Concertación de Partidos por el No, fundada por la DC, el Partido Socialista (PS), el Partido por la Democracia (PPD) y el Partido Radical (PR), se impuso en las urnas y logró el regreso de la democracia. En las elecciones de 1990 se presentó como Concertación de Partidos por la Democracia y volvió a imponerse en los comicios, logrando la proclamación del democristiano Patricio Aylwin como presidente. Ganó nuevamente en 1994 con Eduardo Frei (DC), en 2000 con Ricardo Lagos (PS) y en 2006 con Michelle Bachelet (PS).

El ex presidente chileno Patricio Aylwin murió el 19 de abril

Sufrió su primera y hasta ahora única derrota electoral en 2009, cuando Sebastián Piñera venció a Frei y consiguió así el primer triunfo de la coalición de centroderecha que era oposición desde 1990. Para empezar a comprender la ruptura que se está produciendo en estos días hay que remontarse a 2013, cuando la alianza se amplió y se radicalizó para volver al poder. Incorporó al Partido Comunista, a Izquierda Ciudadana y al MAS Región, pasó a llamarse Nueva Mayoría (NM) e impulsó el regreso de Bachelet, que ganó cómodamente los comicios. El problema es que la DC quedó en un lugar muy incómodo, como el único partido de centro y obligada a negociar con seis fuerzas políticas de izquierda.

“Las cosas se mueven a un ritmo mucho más lento en Chile. Los cambios se producen a paso de tortuga. Pero no hay duda de que la NM está en un proceso de disgregación como nunca antes había ocurrido. Los dos hechos claves son la decisión del PS de no apoyar la candidatura de Lagos, que era la preferencia realista de la DC, y como consecuencia de eso, su decisión de ir por un camino propio”, explicó Pierre Ostiguy, investigador del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile, consultado por Infobae.

Lagos había anunciado el año pasado su intención de volver a la Moneda. Su perfil más moderado atraía a la DC incluso más que la propia Bachelet. Pero el socialismo prefirió apostar por una renovación, y anunció su apoyo a un candidato independiente, el periodista y presentador televisivo Alejandro Guillier, que llegó al Senado en 2014, postulado por el PR. Su discurso está más corrido a la izquierda y anticipa un gobierno tanto o más reformista que el actual. Ante esa perspectiva, la DC consideró que la única forma de preservar su identidad era romper y presentar a Goic directamente en la primera vuelta.

Michelle Bachelet volvió a la presidencia corrida a la izquierda (EFE)

Una coalición con fecha de vencimiento

Una parte importante de la DC siempre ha estado a punto de irse a la derecha, o bien disimulan muy bien su centroizquierdismo. Es un partido rehabilitado por la democracia, por su conducción de los años 80 y 90. También es una gran máquina clientelar, quizás la más grande del país. Este manejo en la sombra no los aproxima ni a la derecha ni a la izquierda”, dijo a infobae el politólogo Modesto Guillermo Gayo, profesor del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales.

Las diferencias ideológicas entre la DC y partidos que tienen una base doctrinaria de inspiración marxista, como el PC o el MAS, son abismales. Que compartieran un mismo frente era muy necesario hace 30 años, cuando Chile quería consolidar la democracia, frente a un pinochetismo que era muy fuerte en todo el país. Pero esa unidad se hace cada vez más difícil de sostener en un contexto en el que la amenaza de una intervención militar es nula

“Hay un problema de fondo muy grande —dijo Ostiguy—. Una parte de la coalición es de centro y se quiere quedar en el centro. Pero otra quiere un proyecto de cambio y transformación, y se siente acorralada por el surgimiento del Frente Amplio (FA) a la izquierda de NM. Entonces hay cada vez menos puntos en común entre esas dos partes. Por eso parece que llegó la fecha de vencimiento de este proyecto”.

Ricardo Lagos quería volver a presentarse a la presidencia, pero no reunió el apoyo necesario

La fuerza que alcanzó el movimiento estudiantil en Chile tras las masivas protestas que paralizaron al país en 2011 es otro factor a tener en cuenta. Es un fenómeno que interpeló especialmente a la Concertación/NM, que ocupa la centroizquierda del espectro político. La decisión de incorporar a nuevos partidos y la mayor radicalidad de este segundo gobierno de Bachelet fue en gran medida una respuesta a eso. Esta tendencia se ha profundizado también por la presión que ejerce el naciente FA, fundado el año pasado por los ex líderes estudiantiles Giorgio Jackson y Gabriel Boric, que presentará por primera vez un candidato presidencial. Será el vencedor de la interna entre Alberto Mayol y Beatriz Sánchez.

No obstante, si bien nadie niega los profundos cambios que está atravesando NM, muchos analistas creen que no se trata de una verdadera ruptura, ya que los distintos espacios seguirán trabajando juntos. Esto se debe a que sólo un postulante del espacio pasará a la segunda vuelta contra Piñera, que lidera las encuestas, y se espera que el derrotado lo apoye.

“Lo que pasó supone una nueva dinámica de organización en la centroizquierda, pero veo difícil que haya independencia total de la DC con respecto al resto. Hay una tradición muy fuerte de llegar a acuerdos y está muy presente en la historia que ir en confrontación no le ha traído buenas noticias al país. Creo que esto de que vayan solos a la primera vuelta responde a una necesidad propia más que a una ruptura. Pero me parece que los acuerdos se van a producir en la segunda vuelta”, dijo a Infobae María Cristina Escudero, profesora del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

Gayo fue más allá y sostuvo que “es anticipado hablar de debilitamiento”. “Para la coalición de gobierno —afirmó—, dividirse es una forma de llegar a un espectro político más amplio, tanto hacia la derecha como hacia la izquierda. Además de eso, más allá de las presidenciales, en estas elecciones se inaugura un nuevo sistema electoral, inspirado en la idea de la proporcionalidad de la representación, cuyo funcionamiento abre posibilidades de victoria a candidatos de más partidos, sin necesidad de grandes coaliciones. La DC probablemente quiere ir con rostro propio, sin negociar los espacios”.

Eduardo Frei es otro ex presidente que quiso volver y no pudo (AFP)

La reforma electoral no es menor. El sistema vigente desde 1990 hasta ahora, conocido como binominal, establecía que cada circunscripción electoral elegía a sólo dos diputados. Al haber tan pocas bancas en juega, a los partidos les convenía formar grandes alianzas para reducir la competencia y maximizar sus posibilidades de acceder al Congreso. El nuevo modelo, de representación proporcional, reduce los incentivos para formar acuerdos, ya que aumenta la cantidad de escaños en juego y permite que un partido chico con pocos votos pueda conseguir algún diputado en distritos grandes.

“Va a ser interesante lo que ocurra con las parlamentarias bajo el nuevo sistema electoral, porque no se sabe muy bien cómo será la competencia entre los partidos. Si logran un acuerdo parlamentario, el futuro será más claro, pero si la DC va por separado sí se puede tensionar más el futuro de la alianza”, sostuvo Escudero.

El objetivo inicial de Goic era presentar su propia candidatura a presidente, pero acordar una lista de diputados unificada con el resto de NM. Sin embargo, las reacciones adversas que generó la decisión entre sus socios fueron tan grandes que lo más probable es que también se rompa la coalición electoral a nivel legislativo.

Hay un ping pong vengativo —dijo Ostiguy—. Los partidos de izquierda se sintieron muy desairados y ahora dicen que si presenta su propio candidato presidencial también tiene que presentar su propia lista. La DC decía que una cosa no suponía la otra, pero ya está preparando sus candidatos. No se dirigen hacia una reconciliación ni hacia la unión. La gran pregunta es si el que pierda terminará apoyando al que gane. Todo indica que sí, pero por como viene el debate también sería posible que la DC haga su juego y negocie su apoyo entre Guillier y Piñera. Yo no diría que la coalición ya se rompió, pero sí que está en un proceso de ruptura con final abierto”.

Sebastián Piñera, el favorito a ganar las elecciones

Piñera, agradecido

“Los más contentos con todo lo que ha ocurrido son los de la derecha. ¿A quién beneficia la división de la centroizquierda, la división en dos candidatos presidenciales? A la derecha y a Piñera”, dijo días atrás el titular del PR, Ernesto Velasco.

El ex presidente, que se presenta por la alianza Chile Vamos, está muy consolidado al frente de las encuestas, con una intención de voto del 26%, según los últimos sondeos de Cadem. Lejos, con apenas 14%, aparece Guillier, que además tiene al acecho a la frenteamplista Sánchez, que suma 8% y está en subida. Goic concita sólo un 3% de apoyo. Cuando se le pregunta a los encuestados quién cree que será el próximo presidente, el 54% responde Piñera, contra un 18% que contesta Guillier.

“Esto favorece a Piñera, y la derecha está muy contenta. Si la DC se presenta muy enojada con sus ex socios, quizás tenga la tentación de negociar por centroderecha con Piñera, que siempre flirteó con el partido. De todos modos, ya venía en la delantera desde antes, así que aún sin este beneficio está con viento en popa”, dijo Ostiguy.

Aún en el caso de que la DC termine apoyando a Guillier en un hipotético ballotage, podría no ser suficiente. En Chile el voto es voluntario, así que es necesario hacer un trabajo de convencimiento sobre los votantes para que vayan a sufragar.

“Como la derecha es más disciplinada, va a votar sí o sí en la segunda vuelta. Si el candidato de centroizquierda que pase no logra convocar a la gente y aumenta la abstención, eso puede favorecer a la derecha”, concluyó Escudero.

Crédito: Darío Mizrahi – Infobae








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