Expertos y representantes de los jubilados entregaron su visión sobre lo que significa trabajar en Chile más allá de la edad de retiro. Esto, en medio de una campaña comunicacional que busca aumentar la edad de jubilación en nuestro país.

Tal vez usted ya la ha visto, una nueva campaña comunicacional lanzó recientemente la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones donde busca que los cotizantes en edad de jubilar sigan trabajando. Paralelamente, la agrupación emitió una especie de cuponera con descuentos en el comercio para pensionados y cotizantes.

A esto se suma el reciente informe de CIEDESS, un centro de estudios para la seguridad social que depende de la Cámara Chilena de la Construcción, organismo relacionado con AFP Habitat y Caja Los Andes. Según el estudio, postergar un año la edad de jubilación incrementaría el monto de la pensión autofinanciada de vejez en 9% para los hombres y 6,9% para las mujeres.

Para el ex integrante del Consejo Consultivo Previsional, Andras Uthoff, lo que están haciendo las AFPs no es ningún beneficio, sino que todo esto se ha estudiado bajo un criterio exclusivamente financiero basado en la lógica de las rentas vitalicias que sugiere que es mejor retirarse más tarde y, por ende, muestran que se puede trabajar durante la vejez. Sin embargo, para el experto, acá se oculta algo; que en la práctica, se disminuye la esperanza de vida cuando una persona opta por una mayor edad de retiro.

En ese sentido, Uthoff reafirmó que ese argumento dado a conocer en masivos medios de comunicación, está reñido con los derechos sociales de la jubilación. “Se retira a una edad mayor y por ende tiene menos años de vida. Se disminuye la esperanza de vida por casi el mismo ahorro, por lo que es totalmente contrario a la noción de que hay una edad legal de jubilación en que la gente debería retirarse con una pensión relativamente satisfactoria. Existe una lógica financiera, en el intertanto, el afiliado sigue corriendo todos los riesgos de que la rentabilidad pueda caer y las aseguradoras siguen ganando comisiones, entonces es una forma muy sutil de seguir haciendo negocio”, argumentó.

Respecto al anunciado programa de descuentos en el comercio, dirigido a afiliados y pensionados de las AFPs, el economista lo calificó como un “descriterio”. Argumentó que con esto, el sistema trata de mostrarse más amistoso con sus clientes, sin embargo, para el experto mejoraría su imagen si se abocaran en dar mejores jubilaciones o derechamente regalar casas o departamentos para los pensionados más pobres.

Desde la Agrupación Nacional de Empleados Particulares Jubilados y Montepiadas de Chile, calificaron como una falta de respeto la campaña iniciada por las AFPs para lograr que las personas de avanzada edad sigan cotizando en el sistema.

Su director Jorge Harnisch, indicó además que los descuentos son una burla, tomando en cuenta que miles de adultos mayores viven con jubilaciones miserables, con altos precios que manejan las grandes cadenas de farmacias, los tratamientos médicos, el transporte público y servicios básicos como la luz y el agua.

“En este país, como en la mayoría, solo tendríamos que vivir de la pensión y darle la posibilidad a la gente joven que está ingresando, a esas personas hay que darles trabajo. Uno jubila y por algo lo hace, es la época que uno tiene que entrar a descansar, por eso me parece una falta de respeto. Aquí en este país no existe honra hacia los jubilados, en ningún sentido de la palabra, menos en las pensiones, que es un sistema malo, pésimo, humillante, es discriminatorio y denigrante”, afirmó.

Para el presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, doctor Homero Gac, el problema no es que las personas de avanzada edad trabajen, sino que el punto es las condiciones laborales en las que se desempeñan, el tipo de labor que hacen y las distancias que recorren para llegar a él.

“Esto más bien tiene que ver con lo triste que es trabajar hasta una edad avanzada, cuando una persona quisiera descansar. Me ha tocado tratar a conserjes que tienen que desplazarse por varias comunas en Santiago para llegar a su pega, personas de 75 años que son queridos en su lugar de trabajo, pero en el fondo no lo pasan muy bien cuando tienen que subirse a dos o tres transantiagos para llegar a las siete de la mañana. En el fondo psicológicamente se deprimen, se sienten menos ágiles, está el tema de las caídas en la vía pública que son frecuentes, la falta de equilibrio en personas mayores que no tiene que estar sometido a este tipo de cosas”, subrayó.

En Chile no se necesitan campañas para aumentar el periodo laboral, ya que hay casi 800 mil personas que trabajan pasada la edad legal de jubilar según el estudio “Envejecimiento y trabajo en Chile”, creado por la Universidad Católica. La cifra es una de las más elevadas de la OCDE y da cuenta de las condiciones de empleo, trabajo y salud de los adultos mayores en el país.

El informe indica que la mayoría de los adultos mayores que trabaja lo hace, porque no tienen jubilación o la que tienen no les alcanza para cubrir sus gastos básicos. Según los datos de la última encuesta nacional de calidad de vida en la vejez el 74,5 por ciento de los mayores de 60 años declara que trabaja por necesidad económica.

Según el análisis del estudio y respecto a la carga laboral, ninguno de los grupos etarios –entre los 60 y 75 años– trabaja menos de 30 horas a la semana, además presentan un deterioro de la salud progresivo y se observa un aumento del consumo de fármacos.

Crédito: Rodrigo Fuentes – Diario UChile