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El iceberg desprendido tiene una extensión aproximada de 5.800 kilómetros cuadrados y es considerado el más grande hasta ahora registrado.

Lo que comenzó como una grieta más en la zona conocida como Larsen C –en la zona norte de la Antártida– con el paso de los meses se transformó en un quiebre cada vez más profundo y extenso que ha terminado por convertirse en uno de uno de los desprendimientos más gigantescos de los que se tengan registros en el continente blanco.

La grieta, de unos 200 kilómetros de extensión, y que se mantuvo relativamente estable durante algún tiempo, aceleró de manera significativa su quiebre en los últimos meses y ha terminado por colapsar de manera sorprendentemente rápida.

Hace unas semanas, en entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile, el geógrafo y académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, Francisco Ferrando, advertía sobre este fenómeno y recordaba que la plataforma Larsen A ya tuvo un problema serio en enero de 1995 con alrededor de 2 mil kilómetros cuadrados de desprendimiento. Después Larsen B también sufrió una serie de desprendimientos cerca del año 2000. (3 mil km2).

De este modo, Ferrando señalaba que “hemos pasado desde desprendimiento de iceberg a un fenómeno nuevo a, a partir de las décadas del 80-90, que es la desintegración”.

Es decir, -dijo Ferrando-“el adelgazamiento de las plataformas está llevando a que éstas no sean capaces de resistir el embate del mar en términos de mareas y tormentas”. ¿De dónde viene? El experto respondió: “cuando empiezas a ver lagunas sobre la superficie de estas enormes plataformas de hielo que son agua de fusión. Ésta se mete por las grietas y va minando la integridad de estas plataformas”.

Greenpeace alerta por efectos del cambio climático

“No están claras las causas exactas del desprendimiento, pero es claro que en este proceso no se puede descartar los efectos globales que está generando el cambio climático. De hecho, lo que sucede en el continente blanco suele ser visto como una alerta previa o ‘termómetro’ respecto del impacto que está generando en el planeta el aumento de la temperatura. Las consecuencias de este enorme desprendimiento es que dejará a la Antártida en una situación de mayor vulnerabilidad respecto de futuras rupturas. Y esto se debe a que los vientos en esta zona de la Antártida son más calientes. De hecho, durante los últimos 50 años la temperatura en esta región aumentó 3 grados”, advierte Matías Asun, director nacional de Greenpeace.

De acuerdo con los especialistas, el área que se ha desprendido es de unos 5.000 kilómetros cuadrados, lo que convertirá a este iceberg en uno de los 10 más grandes que se han registrado. Para tener una idea de su magnitud, la superficie equivale a una tercera parte de la Región Metropolitana.

“Lo que está sucediendo en la Antártida es una nueva voz de alerta para profundizar y cumplir los términos del Acuerdo de París contra el Cambio Climático. Lo importante es que ya no hay tiempo que perder y por eso es que los gobiernos deben actuar de manera urgente para frenar los efectos globales del cambio climático. Aún estamos a tiempo, pero las decisiones que se tomen deben hacerse rápido. El mundo, y por cierto Chile, debe apurar el paso hacia el uso de energías renovables y desechar los combustibles fósiles”, sentencia Asun.

Crédito: Rodrigo Barrera – Diario UChile