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Desconociendo el acuerdo alcanzado en enero, el Comité Central del Partido Socialista eligirá al candidato presidencial. Tras conocer la decisión, Insulza y Atria bajaron sus precampañas. Ahora, laguistas y guillieristas empiezan a mover las piezas para ganar apoyos. Mientras el primero tendría mejores influencias, el segundo contaría con más votos en la cúpula del partido de la Presidenta.

Un golpe al acuerdo tomado por el Partido Socialista en enero, se vivió está jornada: por 58 votos a favor y 21 en contra, el pleno del Comité Central decidió anular la consulta ciudadana, tal como hace algunos días los anticipara Diario y Radio Universidad de Chile, para así elegir al candidato presidencial y optar por una decisión entre dirigentes.

El poco convencimiento de los líderes PS con las candidaturas de Fernando Atria y José Miguel Insulza se venía percibiendo desde hace meses. Los precandidatos no lograban marcar en las encuestas, por eso, al interior del Partido presidencial insistían que era una pérdida de recursos el sostener una primaria interna sin Ricardo Lagos ni Alejandro Guillier.

Pese a los reclamos de los dos precandidatos inscritos para la justa que se realizaría el 23 de abril, las voces en la interna partidaria se hacían cada vez más fuertes. Semana tras semana alguien opinaba públicamente sobre la necesidad que el PS se cuadrara con el ex presidente o con el senador pro radical. Incluso, en algún momento, se pensó exigir a Insulza y Atria una cantidad de firmas del comité central para ratificar su candidatura.

Así, mientras los principales partidos de la Nueva Mayoría levantaban sus nombres de cara a la primaria del 2 de julio, los socialistas seguían discutiendo en una verdadera guerra civil sobre el nombre que los debía representar en la papeleta.

El escenario se veía complejo, al menos así lo vislumbraba José Miguel Insulza. El ex panzer declaró públicamente que bajaría su candidatura si el Comité Central no ratificaba la decisión de una consulta ciudadana. A los miembros del comité poco les importó la amenaza, la decisión ya la habrían tenido tomada de ante mano.

Así, a las pocas horas de conocer la resolución, el académico Fernando Atria declinó postular a La Moneda por considerar “vergonzoso” el actuar de la cúpula PS. Mientras que el excanciller cumplió su amenaza y también se retiró de la contienda. El camino queda libre para Lagos y Guillier.

La presión del “laguismo”

Ricardo Lagos no participaría de una primaria ciudadana. Esa era la decisión tomada del ex mandatario que no veía con buenos ojos competir adelantadamente con Alejandro Guillier. Según los cálculos que hacían en su comando, las posibilidades de salir derrotado eran mayoritarias, lo que hubiera significado una estocada final para el ex gobernante.

Por eso presionaban internamente para no consolidar la consulta y promover a Lagos por secretaría. De esa jugada se habría encargado Máximo Pacheco, pero también el senador Montes y el diputado Castro. Incluso, habrían obligado a que Osvaldo Andrade apoyara públicamente al candidato PPD, para dar la imagen pública de transversalidad en el apoyo a su campaña presidencial.

Por eso, cuando este sábado confirmaron que contaban con los consejeros necesarios para anular la consulta, arremetieron para que se proclamara a Lagos en el acto. Pese a sus deseos, los asistentes al ex Congreso Nacional cantaron la Marsellesa y abandonaron el salón con el compromiso de volver a reunirse este viernes o sábado para zanjar la disputa.

La arremetida de Beatriz Sánchez en la contienda electoral pudo ser otro de los factores detonantes a la hora de la votación de este sábado. En la interna partidaria analizan con preocupación que la periodista deje a la Nueva Mayoría fuera de la segunda vuelta presidencial, para evitarlo, el socialismo trata de levantar una carta competitiva, rol en el que no calzaban Insulza o Atria.

Con esta jugada, los nuevos miembros de la cúpula deberán definir entre Lagos y Guillier. Si bien los primeros han movido más piezas para conseguir la nominación, serían los segundos los que contarían con mayor número de representantes.

De cualquier forma, la directiva de Álvaro Elizalde no sólo tendrá la misión de elegir carta presidencial, también tendrá que cargar sobre sus hombros la molestia de las bases que vieron como, sin ningún remordimiento, los dirigentes del partido revocaron su decisión para “en la cocina” ungir al representante.

Crédito: Paula Campos  – Diario UChile








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