En un mundo tan deshumanizado en que hoy vivimos, ya no resulta novedoso que el cojo, o tenga una deficiencia en el caminar, le eche la culpa al empedrado, no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, ni sordo aquel que no quiere oír, lo mismo puede suceder a aquel que agrede u ofende o mire desde el hombro a un semejante, culpándolo de agresivo, ofensivo y violento.


En efecto, por siempre esto ha sido, es y será una actitud aparentemente normal en el SER HUMANO, lo cual no obedece más ni menos que a una respuesta de índole psicológica o social de carácter defensivo. Esta actitud aparentemente tan trivial en la sociedad de hoy, y que puede acontecer a diario en las multiplicidades de nuestros quehaceres, laborales, ya sean estos de diferente orden: artístico, administrativo, político, religioso y obviamente en lo deportivo como ya es costumbre observar. Todos, más o menos somos en algunas instancias de nuestras vida, sinónimo de un SIMPAOLI, señalado, apuntado con el dedo como culpable, puntualizado indiscriminadamente de una gestión que indudablemente, no es una misión personal, es un “trabajo en equipo”, no es pertenencia de un solo individuo, por cuanto es un GRUPO DE TRABAJO. Los grupos humanos no son un tablero de ajedrez, eso hay que tenerlo muy en claro, ¡HOY Y SIEMPRE! En efecto, después de una exitosa guerra “todos somos generales”, todos nos subimos al carro de la victoria, entrando al mundo en un sendero o camino pleno con coronas de laureles sobre nuestra cabeza, vencedores, triunfante, laureados, vitoreado, aclamado por las multitudes como un grandioso. Pero …¡ay de aquel que no ha tenido buenos resultados en su gestión!….muy por el contrario será, pifiado, abucheado, aborrecido, reprobado, ajusticiado, hostigado, criticado y poco menos que ..¡A la horca con el ¡ Que terrible es la reacción humana en ambas instancias, en la victoria o en la derrota, la capacidad de raciocinio humano dicho en buen chileno….¡se va a la cresta! Hoy, cuando muchos hemos estados pendientes de los resultados de un evento deportivo, como lo es este mundial de Futbol 2018 en Rusia, vemos con alegría, con satisfacción o complacencia los aciertos de nuestro equipo de futbol predilecto, pero no obstante si los resultados no han sido buenos, hay una elocuente o manifiesto fracaso o derrota, entonces todos y cada uno de nosotros como personas, nos creemos o nos transformamos en expertos en ese deporte; entonces somos críticos, técnicos, prácticos, periodistas, árbitros, entrenadores, con una abismante autosuficiencia que nos permite cuestionar, castigar, ofender de palabras, e inclusive de acción a aquel que nos parece ser el responsable de tal o cual efecto negativo o derrota.

He ahí entonces la necesidad de detenernos una instante, para reflexionar, que tan objetivo somos en nuestras apreciaciones.

Omar Gonzalez Hurtado
Corresponsal Servicioweb.

 




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