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Según un informe del Gobierno, el índice de evasión durante el último trimestre de 2016 alcanzó nuevamente un alza histórica desde que se implementó el sistema. Expertos señalan que las causas van más allá de la mala calidad del servicio.

Los niveles de evasión en el Transantiago volvieron a aumentar durante el año pasado. Según un informe del gobierno, el índice alcanzó un 34,6% en el último trimestre, convirtiéndose en la cifra más alta desde que comenzó a operar en febrero de 2007.

Para Louis de Grange, doctor en Transporte, académico e Investigador en Políticas y Planificación de Transporte Urbano, el alza en la evasión se explica porque existe una migración de las personas que pagaban su pasaje, mientras que los evasores continúan utilizando el servicio.

“Los que se bajan del Transantiago son aquellos que pagan. Mientras que los que se quedan son los que consideran que la “gratuidad” que genera la evasión es un atributo positivo. Entonces, cuando pasa el tiempo, en términos porcentuales, la evasión solo crece”, explicó el académico.

Por su parte, Alejandro Tirachini, académico de la Universidad de Chile y Magíster en Ingeniería del Transporte, señaló que entre las razones que esgrimen las personas cuando se les pregunta por qué evaden se encuentran las dificultades económicas y mala calidad del servicio. Además, comentó que existen los evasores circunstanciales, es decir, aquellos que por una razón determinada no pudieron cargar su tarjeta.

Según el académico de la Universidad de Chile, la mala calidad del sistema no sería un argumento que justifique el no pago del transporte, pues solo genera un círculo vicioso que va en desmedro de una mejora del servicio. Sin embargo, la falta de recursos en los quintiles más bajos de la población sí constituye una razón que debería ser atendida por el Estado.

“De todas las razones, la más atendible es la de la gente en el primer quintil de ingreso porque ellos pueden tener dificultades económicas para pagar la tarifa. Para esos casos el Gobierno debería estudiar un subsidio focalizado en la demanda”, señaló Tirachini.

Rodolfo Cid, dirigente del Sindicato Simtal de la empresa Alsacia, aseguró que la evasión corresponde a un problema social, que en algunas zonas supera las cifras emitidas por el gobierno, alcanzando incluso niveles sobre el 50 por ciento.

“Nosotros como choferes hemos planteado que este no es tema nuestro porque cuando uno le dice algo a la gente, te insultan o te pegan. Meterse es armar un conflicto gratis que ni el Gobierno ni las empresas van a agradecer”, agregó el dirigente.

El alza de la evasión tiene consecuencias directas en la disminución de los ingresos que el sistema percibe, lo cual, según Louis de Grange debiese ser compensado con un aumento del subsidio o un alza en las tarifas. Además, también podría afectar las nuevas licitaciones que se negociaran durante este año.

Alejandro Tirachini explica que si las cifras continúan aumentando, en algún momento el dinero no será suficiente, ya que “la demanda está bajando, por lo que los ingresos económicos del Transantiago también disminuyen. Por otro lado, los costos están subiendo debido, entre otras cosas, a la congestión”.

Felipe Letelier, diputado del Partido por la Democracia y presidente de la Comisión de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, comenta que Chile tiene un subsidio al transporte muy pequeño si se compara con otros países, lo que evidencia la deuda por un mayor apoyo para que mejore el servicio en general.

Las medidas que buscan frenar la evasión

El miércoles pasado el Senado despachó a la cámara baja un proyecto que busca disminuir los altos índices que se experimentan actualmente. Entre algunas de las medidas que propone la iniciativa se encuentra la creación de un registro público de infractores y el aumento en las atribuciones de los fiscalizadores.

Respecto al proyecto, Rodolfo Cid comentó que, según su perspectiva, es difícil que logren frenar esta situación tan fácilmente. Para el dirigente, “la manera de solucionar este tema es crear zonas pagas que funcionen. La represión contra la gente no es la solución. Vamos a tener más de lo mismo: personas en Dicom y con deuda. El buscar ese tipo de soluciones es tratar de tapar el sol con un dedo”.

Louis de Grange, advierte que la voluntad política del Ministro André Gómez Lobos en esta materia ha sido nula, pues el tema no se ha considerado en las bases de la licitación. Para el académico lo más efectivo serían los torniquetes en las puertas y el registro de evasores. Además, sugiere incentivar más a las empresas para que reduzcan la evasión y sumen un mayor compromiso de los conductores.

Por su parte, el diputado Felipe Letelier señaló que para evitar que estos índices sigan aumentando es necesario que el servicio mejore y que los usuarios tengan mayor sentido de la responsabilidad.

“Hay dos cosas que son claves en el Transantiago. Lo primero es que tiene que mejorarse la calidad. Este año estamos en la renovación de los contratos y éstos tienen que proporcionar un mejor servicio. En segundo lugar los usuarios deben tener un sentido de responsabilidad personal y social”, apuntó el parlamentario.

En tanto, a juicio de Alejandro Tirachini, la medida de la nómina de evasores que no pagan la multa parece muy cuestionable, ya que la propuesta del Ministerio podría tener un efecto limitado si es que no se acompaña de un aumento en el control de la fiscalización.

Según un estudio del académico, llamado “Evasión del pago en transporte público: evidencia internacional y lecciones para Santiago”, para combatir el alza en las cifras se debe contar con un paquete de medidas integradas que abordan ejes como la fiscalización, el sistema de multas, la concientización social y un subsidio a la demanda.

Crédito: Karina Palma  – Diario Uchile