La selección rumana se impuso por tres goles a dos al equipo que dirige Reinaldo Rueda en un partido que se caracterizó por los errores del equipo nacional.

Como en 1982 y 2017. Chile cayó por 2-3 ante Rumania, esta vez en Graz, Austria, y Reinaldo Rueda sumó su primera derrota como seleccionador de La Roja. La inferioridad numérica le pasó la cuenta al renovado plantel: la madrugadora roja de Nicolás Castillo firmó la diferencia a favor de los de Cosmin Contra.

El entrenador cafetero apostó por un 4-2-3-1 pero perdió a su referencia de área cuando el juego rozaba la media hora. Un codazo en el área rumana fue suficiente para que Cristopher Jäger considerara justa su expulsión en el Sportzentrum Graz Weinzödl. A esa altura, tal y como antes de la última Confederaciones, Nicolae Stanciu había batido la resistencia chilena. Esta vez le dio un manotazo a Lorenzo Reyes y sacó un zurdazo imposible para un Gonzalo Collao que vio como le cambiaban el palo. Bien entrado el compromiso, el meta de Cobreloa tuvo su revancha al ganar un mano a mano in extremis a Alexandru Chipciu.

Sin su 9, el equipo encontró premio en la misma jugada. Diego Valdés, el más creativo en la primera mitad, sirvió un tiro libre que peinó, entre dos marcas, Guillermo Maripán. Fue precisamente el mejor lapso de Chile: tenía la pelota, salía limpio y generaba peligro. Avisó Reyes, con un tiro de primera que salió desviado. Y concretó con otro derechazo, en el amanecer del complemento. Gary Medel, líder, también exigió a Ciprian Tatarusanu, pero a partir de ahí, del minuto 10 de la resolución, todo fue amarillo.

Mientras los de Contra marcaban su superioridad, los de Rueda no dejaban de errar. Collao salió mal y de una sucesión de pases nació el empate de Ciprian Deac, con un toque suave. Para apagar la ilusión, el postrero capitán Miiko Albornoz perdió un duelo en banda y Valdés no pudo darle oxígeno a sus defensores, a los que solo les quedó apostar por un infructuoso retroceso. Un atropello de Constatin Budescu cerró el marcador para fulminar el invicto del nuevo cuerpo técnico.

Crédito: Claudio Medrano – Diario UChile