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Primero fue su visita a la canciller Angela Merkel, líder de la DC alemana que en ese país representa a la derecha. Después trató de animar a los votantes de los derrotados Kast y Ossandón. Pero personeros pro Nueva Mayoría de la DC afirman que se trata de mal entendidos y que no están coqueteando con la derecha criolla.

La Democracia Cristiana sigue en su intento por levantar la alicaída candidatura de Carolina Goic por La Moneda. Mientras la Falange avanza –no sin complicaciones- en un acuerdo parlamentario con el resto de la Nueva Mayoría, en el ámbito presidencial la abanderada realizó una cordial y sorpresiva invitación a la derecha del país. La senadora por Magallanes llamó a los votantes de los dos candidatos perdedores de las primarias de la derecha, Manuel José Ossandón y Felipe Kast, a sumarse a su candidatura.

Y es que no es novedad que al interior de ese partido existe un sector conservador que no se siente a gusto en la Nueva Mayoría, sobre todo por la convivencia con el Partido Comunista o con la agenda valórica del oficialismo en temas como el aborto. En este grupo se está instalando la idea de seguir el camino de la DC alemana, que en ese país representa a la derecha y que suele aliarse con partidos de la derecha liberal, como el FDP, o con conservadores cristianos como la CSU. En Chile los equivalentes son Ciudadanos de Andrés Velasco, Evópoli o Renovación Nacional.

Así, en estos días, Carolina Goic parece seguir los dictados del alma más derechista de un partido que en los años 50 nació desde el vientre mismo del Partido Conservador. Esta estrategia tuvo su primer apronte en el reciente viaje de Carolina Goic a Alemania, donde se reunió con la canciller Angela Merkel.

Pero el siguiente paso, mucho más audaz que identificarse con la derecha alemana, que en Chile probablemente sería un partido de centroizquierda, fue el llamado que hizo la senadora a los 590 mil votantes de Ossandón y Kast. Sin tapujos, Goic invitó a participar a “todo aquel que crea en una derecha distinta a la que plantea y encabeza Sebastián Piñera”.

Las recientes actuaciones de la presidenta de la Democracia Cristiana, sin embargo, contradicen los propios acuerdos que tomó su partido en la última Junta Nacional en abril. En esta no sólo fue proclamada candidata presidencial, sino que también se definió que la política de acuerdos de la colectividad sería con la centroizquierda.

Por este motivo, el llamado de Goic a los votantes de los candidatos perdedores deChile Vamos ha inquietado a varios integrantes del ala pro oficialismo de la DC, que favorece llegar a acuerdos con los partidos la Nueva Mayoría. Consultado porRadio Universidad de Chile, el senador Jorge Pizarro fue uno de los que trató de “aclarar” los dichos de la candidata.

“El partido fijó una postura clara respecto de nuestra política de alianzas y es con las fuerzas de centroizquierda. Otra cosa es que desde el punto de vista electoral, sabiendo que hay una cantidad de gente que votaron en contra de Piñera, se les plantee como alternativa una candidatura como la nuestra, pero eso no significa bajo ningún aspecto derechizar nuestra campaña”, aseguró.

El diputado Víctor Torres, otro de los representantes de los que se sienten cómodos dentro de la Nueva Mayoría, también intentó desdramatizar los dichos de su abanderada. “Esto es una estrategia que busca rescatar a gente del mundo independiente (…) En ningún momento Carolina Goic ofrece a la Democracia Cristiana como una alternativa de derecha”.

Al final más que una derechización, la apuesta del comando de Goic, comandado ahora por el ex ministro Jorge Burgos, se debe al afán de captar votos independientes para apuntalar una campaña que no logra despegar, afirman fuentes de ese partido que prefirieron no ser mencionadas con su nombre.

Sin embargo, el flirteo de algunos personajes de ese partido con la derecha son evidentes. Así, Mariana Aylwin no sólo ha sido muy cercana al movimiento Ciudadanos y su timonel Andrés Velasco, sino que también se incorporó a la Fundación Futuro que pertenece al líder de la derecha, Sebastián Piñera.

Crédito: Maximiliano Alarcón  – Diario UChile