Ambos clubes se niegan a repetir la definición por lanzamientos penales que le otorgó el cupo a la Primera B a Deportes Vallenar.

Podría sorprender pero la situación de la Segunda División Profesional hace mucho tiempo acabó con la capacidad de asombro del aficional al fútbol chileno.
Desde su creación en el año 2012, la división que surgió como una plataforma para profesionalizar las categorías de ascenso del fútbol chileno, se transformó en caldo de cultivo de irregularidades, vulneración de derechos laborales y abusos que hacen inexplicable entender por qué la ANFP insiste en mantener con vida dicho enjendro.
Pero la respuesta a esa pregunta puede ser más simple de lo que se cree. Sabido es que dicha categoría de ascenso surgió luego que el equipo de Copiapó, cuyo dueño Felipe Muñoz es uno de los controladores del fútbol chileno a través de su empresa de factoring, descendió a Tercera División.
Dicha caída significaba que el equipo de la región de Atacama perdía, automáticamente, todas las regalías que otorga el Canal del Fútbol, dinero que por supuesto no estaba dispuesto a perder.
Se realizaron gestiones y así, de la noche a la mañana y pasando por encima de la Federación de Fútbol de Chile y de la ANFA, la ANFP creo la Segunda División Profesional, la que con el tiempo se transformó en una suerte de tapón para que nuevos actores pudiesen gozar de los recursos frescos del CDF.
De esta forma, escándalos por no pago de sueldos y cotizaciones previsionales, cuotas de ingreso a la Primera B calificadas de usureras, campeonatos con 12 o menos equipos y otra suerte de irregularidades, transformaron este invento en un verdadero problema para el fútbol chileno.
La última de estas joyas es lo ocurrido con el frustrado ascenso de Deportes Vallenar a Primera B. La órden de la ANFP de repetir los lanzamientos penales que le dieron la victoria terminó por colmar la paciencia de los dirigidos por Ramón Climent que aseguran no se presentarán a dicha repetición.
Alegan que el plantel está desmantelado y que no hay tiempo para prepararse a un espectáculo así. Sin considerar el daño moral al equipo que pasó del cielo al infierno en un par de días.
Por su parte Melipilla tampoco está conforme con la decisión de repetir los penales luego del error del árbitro Eduardo Gamboa. Desde el cuadro de la región Metropolitana consideran que se les debió otorgar el ascenso directo, porque de no ser por el error de Gamboa ganaban el partido.


Por lo mismo tampoco se encuentran disponibles para acatar la decisión de la ANFP. Finalmente se espera que se llegue a una solución luego que todas las partes en conflicto se reúnan en la ANFP para buscan un acuerdo.
De lo contrario ambas entidades, tanto Vallenar como Melipilla, anunciaron que recurriran al Tribunal de Arbitraje del Deporte TAS para llegar a una resolución de este conflicto.

Crédito: Claudio Medrano – Diario UChile