La iniciativa pretende transformar la actual biblioteca en un café literario y la creación de una piscina temperada para la tercera edad.

En enero de 2019, la Municipalidad de La Florida comunicó que la biblioteca pública, emplazada en una antigua casona colonial construida entre 1870 y 1880 en Vicuña Mackenna, sería trasladada al ex Departamento de Aseo y Ornato, ubicado en Avenida Américo Vespucio. Con ello, la Municipalidad ponía en marcha uno de sus más ambiciosos proyectos: la transformación de la biblioteca en un café literario y la creación de una piscina temperada para la tercera edad.

No obstante, los funcionarios y la misma comunidad vieron con distancia el anuncio. Primero, porque el spa no estaba dentro de las prioridades de los usuarios y, segundo, porque preferían la restauración de la casona más que una reubicación. Bajo esa misma lógica, advirtieron que con el café literario tampoco se suplía el rol de la Biblioteca Municipal, por lo que comenzaron a movilizarse y a realizar intervenciones con el fin de frenar el inminente proyecto.

Pero eso no fue todo. Más tarde, desde la Municipalidad señalaron que pese al anuncio efectuado en enero de 2019, hoy los planes descartarían cualquier traslado: “Sí se va a construir en el patio trasero una piscina temperada para los adultos mayores”, explicaron desde el departamento de comunicaciones de la Municipalidad para efectos de este artículo.

Aun así, este anuncio sigue generando incertidumbres entre la comunidad, acusando incluso falta de transparencia en el proceso. “El traslado definitivo nunca ha estado confirmado. El alcalde Rodolfo Carter subió un video, confirmándolo, pero, obviamente, ante la reacción de la comunidad, luego dijeron que el traslado sólo sería por un tiempo”, dice Carla Tapia, vocera de la organización “La Biblio no se va”, instancia que nació para reaccionar ante el proyecto.

Ahora, no sabemos cuál es el proyecto definitivo y hay una desconfianza de parte de la comunidad, porque ya han dado versiones distintas durante todo 2019. La Municipalidad perdió su credibilidad. Además, el ex Departamento de Aseo y Ornato es muy poco accesible y pequeño: sólo tiene dos mediaguas. Entonces, nos pareció un lugar muy indigno para poner la cultura”, puntualizó la vocera del movimiento.

“Además, siempre se han hecho esfuerzos para tratar de descentralizar la cultura y con esto el sector sur de La Florida, donde se encuentra actualmente, quedaría totalmente sin ningún espacio de participación artística y cultural”, añadió.

Imagen Facebook “La Biblio no se va”.

Según los datos de la ex Dibam, en 2018 la Biblioteca Municipal de La Florida recibió más de 34 mil visitantes, dando espacio a distintas actividades ligadas al cine, el teatro, la alfabetización digital y la literatura. Por lo mismo, desde “La Biblio no se va” señalaron que cualquier reubicación impactaría negativamente a la comunidad: “No podemos entender por qué nos arrebatan este lugar que está subiendo sus visitas cada vez más”, dijo Carla Tapia.

No obstante, a ello se agrega otro factor: el abandono que experimenta la casona, situación que se evidencia en el menoscabo de su mobiliario y pintura. A ello se suma el hecho que, desde 2015, en la Municipalidad no se registran compra de libros.

En tal sentido, pese a que desde la Municipalidad descartan referirse al caso, desde “La Biblio no se va” apuntaron a generar acuerdos. Por ello, indicaron que en marzo volverán a reunirse con el alcalde con el fin de zanjar los términos del proyecto: “¿Cómo va a impactar la piscina? ¿Se van a talar los árboles centenarios del jardín o los van a trasladar? Hay que llegar a ciertos consensos y, por otro lado, no queremos que se traslade la biblioteca porque como es el único foco cultural del sector sur de La Florida y, si se lo llevan, nos dejarán sin nada en cuanto a la cultura”, concluyó Carla Tapia.

Imagen Facebook “La Biblio no se va”.

 

Crédito:Abril Becerra – Diario UChile