Para la senadora de la DC el problema es que el ministerio sigue protegiendo los intereses económicos, por sobre los sanitarios y los educativos.

La vuelta a clases presenciales es uno de los debates centrales en este contexto de pandemia que vivimos como país. Para la senadora Yasna Provoste (DC) el problema es que el Gobierno, desde el Ministerio de Educación, ha instalado un debate “inexistente”, entre dos posturas que no se enfrentan en el fondo pues, “todos coinciden en la importancia de las clases presenciales”, dice en la entrevista.

Para la también ex ministra de Educación, esa postura “falsa” obedecería a una estrategia comunicacional del Gobierno, donde prima la mirada económica por sobre la salud y la propia educación de los niños, niñas y adolescentes.

“El Gobierno, en sus participaciones en el Congreso, ha entregado informes parciales donde muestra lo evidente: que se aprende más en clases. Lo que nos llama la atención es que mientras el propio Ministro relata que la cantidad de NNA que logran estudiar por falta de conectividad es altísimo, a la vez, el proyecto levantado por esta oficina parlamentaria, que buscaba gratuidad para la conectividad de los y las estudiantes, es suprimido mediante veto presidencial. Esto da cuenta de que no se ocupa, realmente, de la realidad del acceso de la educación”, agrega.

Así, describió que cuando el ministro Raúl Figueroa presentó su plan de retorno a clases presenciales, “su estrategia se basaba en conversaciones con el transporte escolar, pero cuando le dijimos que no todos los estudiantes viajaban en transporte escolar, no dijo nada. Cuando basa el retorno a clases presenciales el retorno de Rapa Nui, eso no es exportable porque ahí se iniciaron cuando había cero contagio de Covid-19. Hoy, las comunas que estarían volviendo, siguen con circulación de virus, entonces el retorno agudiza los contagios”.

Para la senadora, lo que hace el Gobierno es “esconder la total incapacidad que han tenido de tomar la iniciativa e impulsar la conectividad de todos. El retorno a clases es un ejemplo muy claro de que no se piensa en razones sanitarias o en la protección al entorno educativo, sino más bien responder a una estrategia económica”.

Describió, así, que tampoco se atiende a las distintas realidades geográficas y socioeconómicas presentes en Chile.

Otra de las críticas que han recaído sobre las decisiones que el Mineduc trata de impulsar, es la de seguir adelante con mediciones como la Evaluación Docente. Sobre esto, señaló: “El retorno presencial no es la única mala idea que ha planteado. Sino que mantiene la mala idea de convocar a un proceso de evaluación para docentes, proceso que está fundado en clases del aula, porque los docentes presentan su portafolio con esas clases y graban su material pensando en el formato presencial. Entonces, qué es lo que va a evaluar el Ministerio en este contexto”, preguntó.

La idea es que los docentes, voluntariamente expresen su intención de rendirlo y no se convierta en una obligación y una presión más para el sistema. Así, cuestionó que, en el fondo, lo que ocurre es que se sigue “protegiendo el negocio asociado a las evaluaciones, antes que entender cómo va a aumentar la carga y el agobio para los y las profesoras, quienes, incluso, financieramente, han debido soportar la carga de la pandemia”.

Para ella, el Ministerio a cargo, ni siquiera es bueno para los Excel. “No gasta todo lo que el Presupuesto le entrega para educación, no dialoga con las autoridades, con los sectores importantes; le falta no solo calle, sino también sensibilidad y compromiso con la tarea que debe emprender”, criticó.

Crédito: P. Campos y C. Medrano – Diario UChile