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El imperio de los atlantes se extendía hasta Egipto y Tirrena. La isla producía la mayor parte de lo que requerían para los usos de la vida, comenzando por el oricalco, metal sólido y fusible que ahora es sólo conocido por el nombre. Por entonces existían muchos yacimientos en la isla, y era lo más preciado después del oro. Había abundante madera para los carpinteros y suficiente sustento para los animales, tanto domésticos como salvajes. También había en la isla manadas de elefantes. |
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También todas las cosas fragantes que ahora hay en la tierra, ya sean raíces, maderas, hierbas o esencias de flores y frutos. Había también toda clase de fruto que admitiera cultivo, desde legumbres y frutos de cáscara dura que permiten hacer bebidas y ungüentos como castañas y frutos parecidos. |
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Utilizando todas estas riquezas de su suelo los habitantes construyeron templos, dársenas y puertos, y dispusieron todo el país de la siguiente manera: Empezaron por tender puentes sobre los fosos circulares que llenaba el mar y rodeaban a la antigua metrópoli, poniendo en comunicación el palacio real con el centro de la isla. Desde el mar abrieron un canal de tres arpentos de ancho, cien pies de profundidad y cincuenta estadios de extensión que iba hasta el recinto exterior, y lo utilizaron como un puerto, disponiendo la embocadura de modo que las naves más grandes pudieran entrar sin dificultad. |
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En los cercos de tierra que separaban las zonas de mar abrieron canales lo suficientemente anchos para que pasara una sola trirreme cada vez, y como de cada una de estas zanjas los diques se levantaban a bastante altura, unieron los bordes con techumbre, de modo que las naves cruzaban a cubierto. |
Cada anillo de tierra lo rodearon de un muro de piedra, colocando torres y puertas en los puentes y a la entrada de las bóvedas de los canales. La piedra que usaban era blanca, negra y roja. Algunos edificios eran sencillos, pero otros eran de diversos colores, combinados para agradar a la vista. El muro exterior estaba cubierto por una capa de bronce, el siguiente de estaño, y el tercero de oricalco. Los palacios de la ciudadela estaban construidos de la siguiente manera: En el centro, un templo sagrado dedicado a Cleito y Poseidón, inaccesible y rodeado por un recinto de oro. Aquí estaba el templo de Poseidón, de un estadio de longitud y medio de ancho. El exterior del templo estaba recubierto de plata, y los pináculos de oro. En el interior, el techo era de marfil labrado con oro, plata y oricalco, y el resto, muros suelos y columnas, estaban recubiertos de oricalco. |
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En el templo estaban las estatuas en oro del dios en un carro con seis caballos alados, de tal tamaño que con la cabeza alcanzaba al techo del edificio, y en torno a él cien nereidas cabalgando en delfines. En torno al templo estaban las estatuas en oro de las esposas de los diez reyes y su descendencia, y un altar de gran tamaño y maestría. Junto a las fuentes de agua fría y caliente edificaron jardines, edificios y piscinas, unas abiertas y otras techadas, para ser utilizadas en invierno. |
De allí salían acueductos que llevaban el agua al resto de los anillos. En los demás anillos había también templos dedicados a muchos dioses, jardines y lugares para hacer ejercicio. En el mayor de los anillos había una pista para carreras de caballos, de una longitud que podía dar la vuelta a la isla. También había casas, la mayoría para los guardias. Los muelles estaban llenos de trirremes. Ya fuera de la ciudadela, alrededor del canal que conducía al mar, había multitud de viviendas, y el canal estaba lleno de buques mercaderes. Respecto al resto de la isla, la llanura era suave y alargada, extendiéndose tres mil estadios. Estaba rodeada de montañas, famosas por su tamaño y belleza. |
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También había ríos, lagos y prados con abundante pasto, y bosques con abundante madera. La llanura estaba surcada por enormes zanjas con agua por las que se transportaba la madera de la montaña y los frutos del campo a la ciudad. Cada porción de la llanura tenía un jefe. El jefe tenía que proporcionar para la guerra la sexta parte de un carro de combate, y con esto se llegaba a un total de diez mil carros. También tenía que proporcionar caballos, un jinete, dos soldados armados, dos arqueros, dos lanzadores de piedras y tres de jabalina, y cuatro marineros para formar la tripulación de mil doscientos barcos. Cada uno de los diez reyes tenía el absoluto control de los ciudadanos y de las leyes en su ciudad y distrito. Sin embargo, el orden de precedencia entre ellos y sus relaciones mutuas estaba regulado por los mandamientos de Poseidón, que la ley transmitía. |
| >>>Continúa |
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